Por Omar Guillén

Meternos en la historia de situaciones y cosas que vivimos en otros tiempos, que quizás no hace tanto, si tenemos en cuenta la vida del mundo, aunque quizás sí, tomando en cuenta nuestras vidas.

Nos gusta meternos entonces en ese túnel imaginario del tiempo para recordar cosas que eran cotidianas en aquel momento y que jamás pensamos de que pudieran ser y/o servirnos para aunque fuera hacer una pequeña nota recordatorio.

Pero se ha dado así y gracias a Dios podemos hacerlo y muchas personas se sientan integrantes de los tiempos idos, pero no olvidados, ni mucho menos para nosotros.

Publicidad callejera y también radial, pero vayamos a los «parlantes», es decir los móviles que recorrían nuestras calles desde poco antes del mediodía hasta casi llegada la noche. Aquel respeto por los lugares como sanatorios, hospital, escuelas una cuadra más o menos antes apagaban los aparatos y pasaban en silencio hasta por lo menos una cuadra y media más.

Allí estaban Gerardo Alonso, Nestor Cáceres más conocido como el popular Cacerola, Washington Giménez, más conocido como el popular Chiquito y en algún momento algún intento de Carlos Nappa, aunque generalmente este aparecía con su voz en los publicistas nombrados. Estos muchachos por entonces eran muy creativos para con sus clientes a fin de que fueran escuchados y los comercios sintieran el impacto favorable de esa publicidad rápida y muy entradora sin duda.

Hoy recordamos uno de esos explosivos anuncios que lo manejamos todos como forma de frenar incluso algún impulso de algún compañero. Aquel clásico que surcaba el aire en los mediodías y/o en las tardecitas primaverales con ofertas que ya las hemos contado de varios comercios pero alguien las mataba con aquel EPA RIVOLI.

Luego de contar las ofertas el Cacerola sobrevenía el Epa Rivoli como diciendo es la máxima, se te fue la mano y es imposible competir con Antuan. Ha sido simplemente una de las tantas cosas que se manejaban en la vieja publicidad callejera, cuando los ómnibus del «Pelado» viajaban repletos con muchos colgados en el estribo. Las paradas del Centro llenas de gente hacia los barrios más populares Estación y Las Delicias, hombres, mujeres y jóvenes ganándose la vida en una actividad privada  floreciente en una ciudad, Minas esplendida. La dejamos por ahí con ese recuerdo de EPA RIVOLI, que pegaba y muy fuerte en los oídos de todos en especial de colegas como Tufic, Jairala, Bounbinder, El Ñato de la Economía y algunos más.

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