25.01.2020 2 de febrero, Yemanyá la diosa del mar tendrá a Walter Romero en Playa Mansa parada 16

0

Por Rodrigo Guillén

Como cada 2 de febrero el Pae Walter Romero estará en la Parada 16 de la Mansa en Punta del Este para celebrar el día del Yemayá. Romero como cada temporada está presente desde el día previo, donde ordena y arregla su templo para recibir a los fieles que tanto llegan a pedir como agradecer. 

El día 2 de febrero saldrá una excursión a las 10:30 de la terminal de ómnibus, donde todo el que quiera concurrir debe reservar pasaje al 099841807. En el inicio de la charla Romero señaló que «hace ya unos cuantos días que nos estamos preparando para que todo salga como se lo merece Yemayá, llevo un templo que lo armo en el lugar junto a la gente que va todos los años, son como familia. Armo la ceremonia, los bautismos, todos los detalles de lo que debo llevar. No llevo barcas ni alhajas, llevo velas, ofrendas y comidas, lo mío es más simple dentro de lo más importante, que debería ser para todos, es hermoso llevar barcas adornadas yo lo hacía antes, es hermoso pero no tiene ningún sentido». 

«El mensaje va en darle a Yemayá, son las aguas mismas ya que no tiene imagen material, la imagen que tenemos esa que el hombre, los africanos hicieron pero no tiene imagen material, por lo tanto al mar mismo le damos sus perfumes, miel, y lo que le damos de comida son frutas porque ese alimento se lo damos a los hijos de Yemayá que son los seres vivos del mar. Es una forma de agasajar, el perfume porque es la diosa del mar y todo lo que es coquetería se le brinda, pero es el agua», agregó. 

Como cada año Walter estará desde el primero de febrero en la parada 16 de la mansa esperando para comenzar a festejar el 2 de febrero a la hora 00:00. En relación a lo que la gente pide, es variado, pero el trabajo es uno de los más pedido. «SI bien no hay algo fijo en los pedidos, sabemos que por el trabajo todo el mundo pide, por la salud, son las cosas que quizá más se repiten. Este año va a ser un año difícil, complicado, y de justicia, todo aquel que le pasó algo injustamente, este será el año donde la justicia llegará. Pero estará complicado empresarialmente, políticamente, no va a ser un año fácil», sostuvo. 

Con respecto a que le pedirá Walter Romero a Yemayá señaló que «más que pedirle debo agradecerle, estuve varias veces complicado de salud y aquí estoy, bien siguiendo adelante, no siempre hay que pedir, es más primero debemos agradecer y después pedir. Yo esta vez voy agradecer». 

Quienes concurren cada 2 de febrero aseguran ser fieles creyentes, más allá que algún curioso participa pero «por lo general o al menos yo siempre atiendo a gente que va porque cree, no me tocan curiosos», afirmó.

 Historia de la deidad

Yemanyá es parte del panteón de los Orixás, y al igual que la Afrodita del panteón griego, está rodeada de leyendas y misterios. El dios supremo Olorun creó a cada una de los Orixás, que representan y se clasifican en las diferentes fuerzas de la madre naturaleza. Es así que se veneran a deidades del aire, la tierra, el fuego y el agua, como la bien conocida Yemanyá.

Cada Orixá tiene una personalidad, un comportamiento y una historia singular, que lo distingue del resto del panteón, directamente relacionados con el elemento natural que representa. Según las creencias del Candomblé, todos los hombres son hijos de algún Orixá: sus características psicológicas y su aspecto físico están determinados por ello.

Origen de los Orixás

Este panteón de dioses nace en el pueblo de los yorubas en África, en la ciudad de Ile Ife. El rey y fundador de la ciudad, Oduduwa y una larga línea de descendientes, que hicieron actos notables en vida o se destacaron como guerreros, posteriormente fueron deificados por el pueblo, para formar el panteón de los Orixás.

El reino Yoruba conquistó pueblos y ciudades de la región, extendiendo el culto a otras partes de África, y sumando nuevas deidades locales al panteón. La masiva llegada de esclavos negros a Brasil, trajo esta nueva religión, su creencia en la reencarnación, en las artes de adivinación y por supuesto su singular y extenso panteón de dioses, que reunía deidades de varios pueblos africanos.

La religión yoruba no permaneció con la misma lógica que tenía en África, sino que sufrió un sincretismo con las creencias de la región, constituyendo una religión única de Brasil, que con el tiempo también se extendería por el territorio uruguayo. A la vez que se mantuvo la veneración hacia dioses ancestrales de origen africano, nuevas deidades se sumaron al panteón.

Mito y culto de Yemanyá

Yemanyá procreó a todos los dioses Orixás, es la madre de todos y comparte con Oxum el poder de procrear. La reina del mar también tiene los poderes de la gestación, la fertilidad y une a las familias. Según la mitología, Yemanyá era la esposa del rey Olofi, soberano de la ciudad de Ife, y juntos procrearon diez hijos. Yemanyá extrañaba su pueblo y estaba a disgusto viviendo en Ife. Decidió escapar de su esposo, pero éste mandó todo un ejército tras ella. El ejército no tardó en alcanzarla y rodearla.

Años atrás su padre le había obsequiado un frasco, que debía romper si se presentaba alguna situación de emergencia. Yemanyá rompió el frasco en el suelo, y fue entonces cuando se formó un río que le permitió escapar de los hombres de su esposo, y llevarla de regreso a su casa paterna en el océano.

La iconografía más tradicional de la diosa es una mujer negra, esbelta y de curvas pronunciadas. En sus variantes aparece amamantando a un niño, portando un espejo y con una corona, o como una sirena. Luego del sincretismo con el catolicismo, esta representación se vio desplazada por la imagen de una mujer blanca de pelo negro y largo, con perlas en sus manos y usando un vestido celeste.

Por ser la reina del mar, el catolicismo la sincretizó con la advocación Stella Maris de la Virgen María, también conocida como Nuestra Señora de los Navegantes. A sus poderes sobre la familia, el amor y la fertilidad, hay que agregar su rol de protectora de los barcos y de los pescadores.

A esta deidad le gustan los claveles blancos y se la asocia con el color celeste. Las ofrendas que recibe el mar cada dos de febrero, además de claveles y velas celestes, incluyen comidas, perfumes, bisutería y frutas, en especial sandías cortadas con forma de flor, con maíz blanco y perejil.

 Fuente: https://www.todouruguay.net/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *