19.02.2020 Ortopedia Minas nuevo local para seguir creciendo
Por Rodrigo Guillén
Emilio Suárez nos recibió como siempre amablemente en su nuevo local, mezclando la atención para la entrevista y con algún trabajo en proceso nos narró el camino recorrido de Ortopedia Minas.
Mate de por medio, en su termo un pegotín de Peñarol, al frente el nuestro, con un pegotín de Nacional, ambos charlando y recordando los inicios del local, su carrera, lo fundamental de la familia para sus logros y el hoy, el ubicarse en una tradicional esquina donde estuvo durante muchísimos años la marca de Panadería Serrana.
Emilio señaló que «es un momento de crecimiento, hace 12 años que estamos, nos iniciamos en un local chiquito frente a Plaza Rivera por calle Ituzaingó, casi dos años estuvimos, un local de 8 por 3, ahí teníamos atención al público con un pequeño consultorio, el taller estaba en casa de mis padres. Luego me casé, me mudé y el taller pasó a estar en mi casa. Tuve la posibilidad de irme al otro local donde estuvimos hasta ahora y en un momento de ampliación alquilé otro local más para taller y depósito por lo cual tenía dos locales».
«Hace poco surgió esta posibilidad, en una esquina relacionada toda la vida con la gastronomía, esquina cruzada al Sanatorio, en la segunda plaza principal de la ciudad con su entorno de policlínicas, ópticas, sanatorio y no podía irme muy lejos, y la apuesta en tema de crecimiento empresarial y personal no solo a nivel local sino que nacional porque trabajamos en Montevideo y con diferentes ortopedias en el interior, lo cual hago trabajos acá y los envió», relató.
12 AÑOS EN LA PROFESIÓN
Emilio Suárez se encaminaba al final de Secundaria, su futuro estaba en el ramo de la medicina, es que su idea fija era ser Pediatra. Como por arte de magia llegó este camino el cual hoy día es su vida. «Terminaba el liceo, y a través de una doctora surge la oportunidad de irnos y digo eso porque en ese momento era un compañero y al día de hoy amigo, familiar, él es de Montevideo, la carrera debía hacerse en Buenos Aires donde se dictaba la Licenciatura en Ortesis y Prótesis de América Latina, de hecho en la clase teníamos compañeros chilenos, colombianos, argentinos…Surgió esa posibilidad y tenía pensado hacer medicina y con un poco de insistencia de mis padres también me pincharon para que pruebe, eran 4 años, no tenía idea si me gustaría, si me seducía que estaba relacionado con la medicina y que era más corto, acá eran 4 años y lo otro andás entre 8 y 10 años, pensaba en ser Pediatra, y esto es algo está relacionado porque el 80% de la ortopedia que trabajo es con niños. Tras viajar Argentina me gustó la propuesta, el primer año ya trabajábamos con pacientes con los profesores médicos, y así pasaron los años. Tras volver llegué con la ilusión bárbara con respecto a poder insertarme e instalarme pero me surgió una propuesta al medio que nada tenía que ver, un restaurante lo cual me encantó, era un viejo anhelo también familiar».
La sonrisa lo invadió, se ceba un mate, sonríe y en su mente viaja años hacia atrás, hasta llegar a la edad que concurría al Jardín para contar una anécdota. «Esta es cortita, yo estaba en el Jardín y una vez me preguntaron qué hacia mi papá, y le respondí a la maestra…..’Mi padre es cocinero y a veces va al consultorio…….le encantaba la cocina'», mencionó entre risas. En ese regreso tras lograr recibirse su destino le preparaba una cocina. «Y bueno al volver instalaron ‘La Casa de Frida’ más de 3 años, mis padres querían matarme 4 años estudiando, pagando para eso y yo llegué a poner un restaurante», recordó.
EL CAMINO A QUIEN ES HOY DÍA
Luego de tres años donde cumplía un sueño, y le acaricia el alma seguramente a su papá con la propuesta de la cocina más allá de los rezongos por no ejercer lo que había estudiado. La oportunidad llegó, un llamado que lo encaminaría en este viaje.
«Surge la posibilidad de una entrevista con una doctora y un doctor en Montevideo donde estaba por instalarse el Centro Teletón, yo tengo la entrevista y surgió empezar ahí, después me llevó a tener cierta demanda a nivel particular y me abrió puertas que nunca pensé. Cuando quise acordar tenía que instalarme no podía tener el taller en lo de mis padres, o en casa como lo tuve tras casarme, era insalubre, no era sano a nivel familiar ni laboral», comentó.
FUTURO CON NUEVAS IDEAS
El local, su capacidad para crear, pensar y crecer lleva a que Emilio Suárez y su equipo piensen en el futuro en crecer como empresa desde los servicios, por eso adelanta en DIARIO LA UNIÓN lo que se viene. «Ahora núcleo todo aquí, dos consultorios los cuales tengo una idea a corto plazo donde queremos incorporar una clínica de rehabilitación sobre todo a nivel neuromusculoesquelética y deportiva con lo cual ahí incorporaríamos otra rama de la rehabilitación, todo eso está en mente y tenemos un proyecto a corto y mediano plazo. Sin duda va a depender de los plazos burocráticos de la parte legal, habilitaciones que eso lleva un tiempo. Para poder en su momento ser proveedor del Estado estuve casi dos años», describió.
ATENCIÓN DE UN 80% DE NIÑOS
Ese sueño de pediatra no se le dio porque fue otro el camino que tomó, pero la vida le guardaba en su profesión la oportunidad de trabajar con niños. Emilio Suárez quien trabaja para el Pereira Rosell, Teletón y otros centros del país contó que la mayoría de sus trabajos son con niños.
«Los niños por lo general que atendemos son por patologías congénitas, somos pocos en Uruguay los que realizamos trabajos manuales de la parte de equipamiento ortésico y protésico, lo que son férulas (dispositivos para corregir, prevenir o evitar que siga una deformidad progresando). Trabajo mucho para el Hospital Pacheco, Centro Teletón, Pereira Rosell donde se nuclean niños de todo el país. Eso implica que viaje, tome medidas en el lugar, pruebas y entregas, pero tengo una Central Fab digamos aquí en Minas, el hecho de mudarme para este lugar me permitió sectorizar el trabajo, tener una línea de trabajo en cuanto a toda la parte de sectores donde se realizan determinadas actividades dentro del proceso de producción. Los niños se da por un tema de circunstancias que la vida donde estoy más en contacto con Teletón, Pacheco, Pereira Rosell. Pero trabajo por supuesto con adultos», describió.
CAPACITARSE Y AVANZAR PERMANENTEMENTE
Como en cualquier actividad de la vida, en los tiempos que vivimos actualizarse para avanzar al ritmo de los demás es fundamental. Suárez comentó su experiencia en esta rama de la salud la cual tiene un costo alto para acceder a ciertos materiales.
«Lamentablemente en Uruguay no tenemos herramientas como para innovar o ser desde el punto de vista protésico ser grandes inventores de algo en particular. Si avanza a nivel mundial donde uno va a capacitaciones, congresos, actualizaciones y quedas asombrado. Desde micro chip que van en diferentes músculos, de prótesis mioeléctricas se insertan esos chip al músculo para activar movimientos en la prótesis, abrir y cerrar no solo la mano, sino en cada dedo. Pensar eso es increíble. Puede ser la Ostiointegración que se da ahora. Esto está integrado a que la prótesis va directamente al hueso, se prepara el miembro con la cirugía para vaya directo. En los congresos te encontrás con cosas que quedás maravillado. Esto te lleva a estar siempre actualizado, pero tenés que estar en todos los rubros no solo en el ortopédico, el médico, en todos tenés que estar actualizado. Un taller mecánico tiene que estar actualizado, si no lo haces vos lo hace el de al lado, y es entendible el hecho de que progrese no solo la empresa, sino que al paciente se le debe dar todas las opciones y que le abras un abanico con las posibilidades, después está en el paciente elegirlo o no. En Uruguay las manos que comenté anteriormente por ejemplo nunca vi una colocada, es más tras cada congreso nos juntamos con varios colegas y muchos te dicen, que en 5 años colocaron 1 o 2», afirmó. Estos casos se dan por temas de costos, los precios son sumamente altos para los pacientes.
¿Qué es la Osteointegración?
La Osteointegración fue descubierta en el año 1950 por el profesor Per- Ingvar Branemark y se define como el proceso por el cual las células óseas se adhieren a una superficie metálica. Actualmente, la Osteointegración se utiliza para el ancoraje permanente de extremidades artificiales al hueso remanente del brazo o la pierna. Mediante un procedimiento quirúrgico se inserta un implante de metal (titanio) en el hueso del brazo o la pierna. Una parte del implante sobresale a través de la piel permitiendo que se le pueda unir la prótesis con un conector de seguridad. Una prótesis osteointegrada ofrece una serie de ventajas a las personas con una pierna o un brazo amputados en comparación con una prótesis de encaje (también conocida como «socket», este tipo de prótesis se encajan directamente sobre el muñón de la pierna o el brazo amputado). La unión de la prótesis osteointegrada es mucho más estable y permite un rango de movimiento completo de la articulación. De esta manera andar es mucho más fácil. Una prótesis osteointegrada no causa dolor o heridas en la piel cuando se utiliza. Como la prótesis está unida directamente al hueso, el portador siente como si la prótesis fuera parte de su cuerpo debido a un proceso conocido como «osteopercepción natural»(es decir, el paciente siente como si la prótesis fuera su propio brazo o pierna). Desde 2009, el Radboud University Medical Centre (Radboudumc) en Nijmegen, Holanda, ofrece esta técnica innovadora que mejora significativamente la calidad de vida de las personas amputadas.
ALEGRÍAS Y TRISTEZAS DE LA PROFESIÓN
En Ortopedia Minas trabajan 6 personas, la atención se realiza con coordinación de agenda y es fundamental que lleguen enviados al lugar por el médico. Muchas veces la coordinación entre el médico y Suárez es permanente para poder realizar un trabajo de calidad. Los nuevos materiales que se vienen utilizando son fundamentales en el avance de prótesis, sillas de ruedas.
Como en toda profesión además se viven alegrías y de las no tanto pero siempre se busca transmitir lo mejor. «Siento mucha satisfacción en el progreso de los pacientes, pero también muchas veces uno se frustra porque no se obtienen los resultados que uno espera. No es mágico claramente, pero no podemos transmitir esta frustración al otro lado, porque uno aspira y piensa dentro del equipo de rehabilitación que sería lo ideal trabajar en equipo pero se da pocas veces, en Teletón, Cerema Maldonado, acá uno tiene que estar llamando al fisioterapeuta o médico o viceversa para ver cuál o qué aparato sería mejor. Esa satisfacción y la frustración se tiene y es inevitable y estando aquí sabemos que estamos expuestos a eso», expresó.
AGRADECIMIENTOS
Suárez hizo memoria y es un agradecido a todos los que estuvieron en este camino donde hoy se lo ve sumamente consolidado en su actividad. «No puedo olvidarme y estaré agradecido de por vida a la Dra. Laura de Castelet, durante el proceso a la familia, mis padres, hermanos, mis amigos, mi novia en su momento y actualmente esposa padres de tres hijos, imagínate que me fui a los 18 años y estábamos como novios, estuve cuatro años allá íbamos y veníamos y hoy somos una familia, hace 25 años que estamos juntos. Pero son sostén, pilares fundamentales para lo que soy», concluyó.


Suárez trabajando en el centro Teletón. 









