Gentileza Solís Feminista

Por Karen Corbo

Miles de mujeres se manifestaron en todo el país exigiendo el cese de la cultura de la violación. En Lavalleja hubo dos manifestaciones, una en Minas y otra en Solís de Mataojo. A pesar de la poca cantidad de gente que acompañó, las voces de las presentes se escucharon muy fuerte y claro. ¡Basta!, expresaron las mujeres en relación a la violencia basada en género que padecen en forma sistemática en la sociedad.

En Minas la manifestación se llevó adelante en plaza Libertad, fue realizada por un grupo de mujeres autoconvocadas y tuvo como vocera a Georgina Calfani, quien pronunció que la iniciativa fue «protestar nuevamente las mujeres en contra la cultura de la violación y la violencia de las mujeres».

Mensaje de la Intersocial Feminista

Las manifestaciones se realizaron en muchas localidades de todo el país de forma simultánea. El primer discurso que se reprodujo fue un mensaje de la Intersocial Feminista, que estuvo presente en todo el territorio a las 18 horas.

En la fecha «nuevamente mujeres y disidencia feministas autoconvocadas de todo el país ocupamos las calles y nos manifestamos ante nuevos casos de violencia sexual. Durante estos últimos meses se han hecho públicos algunos casos, dos jóvenes de 19 y 26 años, tres niñas de 10 y 12 años, y dos mujeres de 30 y 75 años, todas han sido violadas, por sus amigos, padres, padrastros, compañeros sexuales, parejas y/o desconocidos. Hoy nos volvemos a manifestar contra la cultura de la violación, arraigada y naturalizada como práctica de abuso de poder, de guerra, de colonización, y que aún se mantiene silenciada bajo los mecanismos más perversos que sostienen los medios de comunicación, la Justicia, la familia, la iglesia, los militares, el Estado», indicaron.

«La cultura de la violación es normalizar que suceda, es insistir en enseñar a las niñas a no provocar con polleritas cortas, en vez de enseñar a los varones que no es no, que no son dueños de nuestros cuerpos, que no somos su juguete sexual. Cultura de la violación es seguir sosteniendo que el varón tiene necesidades o impulsos sexuales que no puede controlar, como si fuera puro instinto sin cerebro. Cultura de la violación es poner en duda el relato de la víctima, o cuestionar sus decisiones, eso es justificar al varón violento. Cultura de la violación, son los secretos intrafamiliares que encubren a los violadores obligando a las víctimas a compartir espacios con sus atacantes», expresaron.

«El femicidio, la violencia sexual, el racismo, la transfobia y toda práctica y discurso que fomente el odio como forma de violencia hacia mujeres y disidencias son emergencia nacional, y restringe nuestra ciudadanía, el consentimiento es un derecho humano, y el abuso sexual y la violación son delitos que atentan contra la vida de las mujeres y disidencias, esto lo sufrimos a lo largo de nuestras vidas, nos enfrentamos todos los días con discursos que apuntan al miedo, al silencio, a la duda. Discursos que reducen la educación sexual al ámbito de la familia, cuando justamente es allí donde se perpetúa la mayoría de los actos violentos. Ante esto nos preguntamos ¿Qué pasa con las niñas, niños y adolescentes para quienes la familia representa un riesgo? ¿Vamos a seguir desconociendo nuestra responsabilidad para con ellas y ellos? ¿Vamos a seguir obligándolos a callar?», cuestionaron.

A continuación afirmaron que «se necesita educación sexual integral, desde la primera infancia para conocer y cuidar nuestros cuerpos, así como respetar los cuerpos de las demás personas. La educación sexual no es un peligro, peligroso es que nos sigan obligando a callar. Estamos convencidas que la educación es el camino hacia la erradicación de las violencias, reivindicamos la importancia de la educación sexual integral en todos los niveles del sistema educativo. Una educación que parta desde la perspectiva de derechos humanos, porque son nuestras vidas las que están en riesgo en esta emergencia, es fundamental que la sociedad se comprometa desde otros espacios de muchísima influencia como lo son los medios masivos de comunicación. El lenguaje es un arma muy poderosa, que estos utilizan para reproducir y perpetuar la cultura de la violación, poniendo a las víctimas siempre en tela de juicio. Los medios tienen que revisar sus prácticas y poder brindar un relato más honesto y justo que busque narrar la realidad sin violencia hacia las víctimas y sin gestos de encubrimiento, nos merecemos otras formas de informar, que no destripen nuestra intimidad, que no nos expongan, mientras siguen protegiendo a los agresores».

Luego se refirieron al primer mandatario. «Cuando el Presidente de la República Luis Lacalle Pou, dice que las violaciones no son propias del ser humano, ni del género masculino, no hace más que negar la realidad y esconder un problema gravísimo que tenemos como sociedad. Entérese señor presidente que los violadores son seres humanos, principalmente varones, hijos sanos del patriarcado, ¡edúquese varón! Exigimos un compromiso real, que se retracte con palabras y acciones certeras y contundentes que muestren su responsabilidad como mandatario de Estado de proteger a toda la ciudadanía, incluidas las mujeres, disidencias, niñas, niños y adolescentes. Seguimos en alerta, exigiendo el cumplimiento cabal de la Ley de Violencia hacia las Mujeres basada en Género, Ley Nº 19.580, porque día tras día se hace más urgente y necesaria. Esto implica fortalecer los recursos y presupuestos que garanticen la protección integral, reparación y justicia a las víctimas en todo el país».

«Acá estamos juntas diciendo ¡basta! Nos autoconvocamos en todo el país venciendo otra vez las distancias, tenemos claro que no estamos solas, que nos tenemos entre todas, y esa fuerza nos sostiene a pesar del miedo, del dolor, la rabia y la impotencia. Volvemos a las calles para recordarles que seguimos vivas y que no estamos dispuestas a que ninguna se sienta sola. Ni a callarnos frente a las violencias que todos los días nos tocan vivir. No permitiremos que el poder continúe dominando nuestras libertades, seguiremos tomando las calles y los espacios una y otra vez, las que sean necesarias, porque ya no contarán con la comodidad de nuestro silencio», expresaron.

«Marchamos porque es nuestro derecho.

Marchamos porque no son casos aislados.

Marchamos por las que tienen voz y por las que no.

Marchamos porque estamos organizadas.

Marchamos juntas, sin miedos y sin vergüenza.

Marchamos porque nuestros cuerpos no son territorio de conquista

Marchamos porque esta no es la sociedad en la que queremos vivir.

Marchamos para que no nos violen más», clamaron las mujeres.

Proclama minuana

La encargada de pronunciar la proclama de Minas fue Calfani, quien detalló que la convocatoria de la jornada fue para «para gritar, una vez más ¡basta! Basta de violencia a las mujeres, basta de abusarnos, de golpearnos, maltratarnos, basta de violarnos. Nos convocamos para pedirle a la Justicia y al gobierno que nos escuchen, que nos protejan, que nos defiendan, que tengan siempre en cuenta primero a las víctimas de este sistema patriarcal que se sigue aprovechando de nosotras».

A continuación se refirió al hecho de violencia sexual que derivó en masivas protestas de mujeres clamando por el cumplimiento de sus derechos. «Nos concentramos para apoyar a una mujer que en pleno goce de su libertad sexual, fue engañada y violada. El fin de semana pasado una mujer de 30 años fue violada brutalmente por lo menos por cuatro hombres, cuatro bestias. Hombres que siguen en su casa, sin cooperar esperando que ‘se haga justicia’; mientras la víctima es increpada una y otra vez, reviviendo ese infierno una y otra vez».

«La última estadística dada por el Ministerio del Interior fue en el 2020, ese año se registraron 33.054 denuncias de violencia de género de las cuales 700 aproximadamente fueron por abuso  sexual o violación, siendo la mayoría de las víctimas mujeres y niñes. Sin embargo esta relación   se invierte para los indagados o involucrados en los casos, más del 90% son hombres. No obstante estás estadísticas, y la poca colaboración de los implicados, se sigue poniendo en tela de juicio nuestras palabras, ponen el título de ‘presunta violación’ cuando claramente fue una violación. Siguen sin creernos alegando que no nos encontraron en el momento justo del hecho, como si pudiéramos decir –espera que llamo a la policía y después seguís así me creen  o mejor mátame así la justicia se da cuenta que fue contra mi voluntad-. Esto no es justicia, la justicia también está abusando de nosotras. Justicia será cuando estás atrocidades no pasen más, cuando por fin podamos disfrutar de nuestros cuerpos, de nuestra  sexualidad, de nuestra libertad. Cuando por fin tiremos abajo este sistema político y social totalmente patriarcal. Porque estamos hartas, gritamos basta», pronunció y siguió con el grito de las mujeres presentes.

Patriarcado

Susana Rodríguez, integrante de la organización «Mujeres sin miedos» que apoya a mujeres víctimas de violencia basada en género, compartió una reflexión de la escritora Marcia Collazo.

«Es probable que muchas veces hayas escuchado hablar de patriarcado en términos de denuncia y te haya parecido excesivo. Es probable que hayas escuchado hablar de feminismo y te haya parecido radical, propio de mujeres extremistas e inadaptadas. En parte es cierto. Cuesta desprenderse de un mandato milenario. Cuesta ver el mundo desde otro lugar, hacerse preguntas incómodas, poner el dedo en la llaga. Es más agradable seguir el viejo trillo de los mandatos culturales. Pero de pronto la burbuja se rompe. Cinco machos violan a una mujer sola e indefensa y ahí aparece el patriarcado en su esplendor para mostrarse indulgente con los varones y para señalar a la mujer. Seguramente los provocó. Seguramente miente. Seguramente es culpable. Por inconsciente, por irreflexiva, por puta. Los varones violadores son provocados. No actúan por su propia voluntad, sino en función de la provocación. ¿Ahora pueden verlo?», manifestó.

Susana Rodríguez, integrante de Mujeres sin miedos

«El patriarcado es un sistema de dominación estructural y permanente contra las mujeres, las niñas, los niños y los sectores más vulnerables de la sociedad, basado en la masculinidad hegemónica, que se basa en el poder de los varones, y en la sumisión de las mujeres, en la legitimación de la discriminación e incluso en la violencia de género. El patriarcado considera al varón como referente máximo de lo humano. La mujer no es tan humana como el hombre, y por eso la muerte de un varón por causa de violencia causa muchísima más conmoción que la de treinta mujeres. Por eso el concepto ‘hombre’ es usado para referirse a los varones y a las mujeres, y jamás al revés. Y por eso los violadores en manada cuentan de antemano con el beneficio de la duda, y por qué no, de la indulgencia. Pero el patriarcado es una construcción cultural, no forma parte de los ciclos naturales, no es una ley física. Como llegó, puede irse, para dar lugar a un mundo un poco menos cruel, arbitrario, tiránico, injusto. Depende de vos, de mí, de todos», leyó la referente.

Solís

En Solís de Mataojo la convocatoria fue realizada por el grupo Solís Feminista. Un grupo de vecinos de la localidad se reunió en la plaza Lázaro Cabrera donde escribieron mensajes contra la violencia de género en una pancarta que decía «HARTA» sobre el fondo violeta, color característico de esta lucha. 

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