06.04.2023 Pablo Graña: «Que estos días de Pascua nos llenen de serenidad y que Dios nos siga bendiciendo»
Padre Pablo Graña
Por Karina Núñez
La Semana Santa es una de las celebraciones más importantes para la comunidad religiosa en donde se conmemora la pasión de Cristo. Así mismo, también es un buen momento en el que la familia se integra y se une para celebrar el perdón de los pecados y reafirmar la fe con su religión. Hoy en día, muchas personas se encuentran distanciadas físicamente por diversos motivos, sin embargo, gracias a los avances tecnológicos, hoy en día podemos estar cerca de todos ellos.
La Semana Santa es la conmemoración cristiana anual de la pasión de Cristo, es decir, de la entrada a Jerusalén, la última cena, el viacrucis, la muerte y resurrección de Jesús de Nazaret. Comienza el Domingo de Ramos y finaliza el Domingo de Resurrección, aunque su celebración suele iniciarse en varios lugares el viernes anterior, es decir, el Viernes de Dolores.
Sigue siendo Cuaresma hasta el atardecer del Jueves Santo, cuando da comienzo el Triduo Pascual: ese mismo día se celebra la institución de la Eucaristía en la última cena; el Viernes Santo, la crucifixión y muerte del Señor, y la noche del Sábado Santo, la Vigilia Pascual. Durante la Semana Santa tienen lugar numerosas muestras de religiosidad popular a lo largo de todo el mundo, destacando las procesiones, penitencias y las representaciones de la Pasión, muerte y resurrección de Jesús.
Celebrar que Jesús nos abre las puertas a la vida
Diario La Unión habló con el Padre Pablo Graña de las actividades de la Iglesia y sobre todo de la importancia de estos días para los cristianos.
Graña, dijo «estamos viviendo la semana mayor para los cristianos, estamos viviendo la Semana Santa y este jueves santo comienza con la misa de la cena del señor a las 19 horas, comenzando el Triduo Pascual, jueves, viernes y sábado. Esta santa misa es una anticipación de lo que viviremos en los próximo días, Jesús que nos deja el pan y el vino, su cuerpo y su sangre que serán su presencia para siempre en medio de su cuerpo y comunidad y a la vez el gesto del lavatorio de los pies que nos invita a vivir como con entrega a los demás, parecido a lo que él vivió ese día del jueves santo, en la celebración de la eucaristía se realiza ese gesto, el mandato del lavatorio de los pies. Porque dice el evangelio de San Juan ‘si yo que soy el señor y el maestro, les he lavado los pies, hagan ustedes lo mismo, el servicio, el perdón, el amor fraterno'».
También señaló que «en la Catedral ese día recogemos alimentos no perecederos para compartir con los hermanos que más necesitan. El viernes santo, a las 9 de la mañana estará la oración y a las 16 horas del viernes santo, donde recordamos que Jesús muere en la cruz y nosotros hoy conmovidos y agradecidos nos reunimos para conmemorar su pasión y para llenarnos de la gracia que brota de esta cruz y para pedir que de esta gracia llene el mundo entero. Al contemplarlo, manifestamos nuestra fe y nuestra esperanza en el Dios que hemos conocido en Jesús y que es siempre de vida inagotable».
«Después se realiza el vía crucis por la calle, a la hora 21, partiendo de la Catedral y volviendo a la Catedral, alrededor de unas manzanas por las calles de la ciudad. El sábado santo a las 9 de la mañana rezamos la oración de la mañana y a las 19 acompañamos a María en su soledad y a la hora 21 la gran vigilia pascual. Por eso es que el sábado, es el día del silencio, el día para estar cerca del sepulcro de Jesús, compartiendo el dolor y a la vez la confianza, como María, su madre y todas aquellas mujeres que lo acompañaron a lo largo de su vida, nos preparamos para la celebración de la noche, que es la noche en que rota las cadenas de la muerte Cristiano y que asciende victorioso del abismo. Esta es la noche más larga del año, los cristianos nos reunimos para celebrar que Jesús nos ha abierto las puertas de la vida para siempre y con nuestra alegría reafirmamos los compromisos de nuestros bautismos y de hecho se bautizarán dos adultos y nos alimentamos del pan de la eucaristía para compartir a través de una vida renovada, por más pleno y más gozoso, porque Jesús ha vencido al pecado y a la muerte y vive. Ha dado su vida por nosotros, resucitó y eso es lo que nos llena de esperanza, de alegría, de entusiasmo, para asumir los compromisos temporales de hacer la vida más digna de nuestros hermanos y sobre todo anunciar el misterio de amor más grande. Jesucristo se entregó por amor a nosotros y aún siendo pecadores, aún siendo merecedores de la muerte eterna nos regala la vida para siempre, la vida sin final, por eso esa es nuestra alegría y ese nuestro gozo».
«El domingo, celebramos la fiesta de la pascua, Jesucristo ha venido del pecado y de la muerte y por eso nuestra alegría y entusiasmo. Tendremos la misa de pascua a las 10 de la mañana en la capilla de la Cruz, a las 11:15 la misa de pascua en la Catedral, a las 12 horas en la Casa del Peregrino del Verdún, a las 17 en la capilla Nuestra señora de Pompeya del barrio Olímpico y a las 19 también en la Catedral».
«Felices pascuas para todos», finalizó Pablo Graña.
