15.05.2023 Arqueólogos brindaron charla sobre la Cueva Dorada

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Por Karen Corbo

Los arqueólogos Arturo Toscano, Andrés Florines y Hugo Nami brindaron una charla el viernes pasado en la Intendencia de Lavalleja. Los científicos fueron acompañados por la presidenta y la secretaria administrativa de la Comisión Departamental de Patrimonio de Lavalleja, Alda Pérez y Leticia Pérez, respectivamente y la directora de Medio Ambiente de la comuna, Virginia Toledo.

Florines, el primer científico en disertar, halagó la presencia de jóvenes entre el público, «eso es muy bueno porque los jóvenes son la polea de trasmisión del conocimiento y nosotros estamos aquí para traer información y hablarles un poco de la Cueva Amarilla, que salió en la prensa, como algo curioso y que generó inquietudes de conocer más sobre este lugar. Aquí estamos a partir de la buena gestión de la CDP que se conectó con nosotros y es un gusto que Lavalleja, que no tiene una trayectoria dentro del conocimiento arqueológico del Uruguay, pero hay antecedentes muy interesantes».

«Habiendo descubierto la cueva con Arturo, lo convocamos a Hugo como experto, porque estos son temas muy especializados y específicos, y es orgullo tener a Hugo en el equipo de trabajo en la investigación de la Cueva Amarilla», sostuvo el docente de Facultad de Humanidades de la Universidad de la República. «En Uruguay somos unos cincuenta arqueólogos y los estudiantes tampoco son muchos. Tenemos en nuestra universidad una formación en antropología que tiene especialidad y post grados en arqueología», reseñó.

La Cueva Amarilla

El investigador abrió la charla presentando el tema: la Cueva Amarilla, a la que describió como «una ocupación humana de la transición del pleistoceno-holoceno’. ¿Qué es esto del pleistoceno-holoceno? Por decirlo de alguna forma, cuando terminó la Era del Hielo, el planeta se empezó a calentar, por causas naturales, hace unos 12 mil años, y hombres y mujeres que estaban en la pequeña cueva de Lavalleja estaban allí, hace esos más o menos 12 mil años. Les dije antes que la arqueología de Lavalleja no es de antecedentes cero, quizás por casualidad, uno de los primeros antecedentes de arqueología prehistórica del departamento, es del padre de Arturo Toscano, abogado, pero era un enamorado de las ciencias naturales y en las recorridas por el país, encuentra en el Parque Salus un sitio muy relevante, lo que se llama Cerro del Campo Grande, cerca de arroyo La Plata, y hacen una recolección muy singular de 1.700 piezas, algo excepcional, casualmente una roca amarilla. Las rocas amarillas son ópalos, un tipo de roca que servía para hacer instrumentos, por su muy buena calidad. Esto ocurrió a mediados de la década del 70, y poco después Arturo hijo, que estudió arqueología en Buenos Aires, porque en Uruguay no había formación, pone de referencia algunos hallazgos en la zona de Arequita, y el Cerro de los Cuervos, en las nacientes del río Santa Lucía, un lugar muy interesante, con importantes indicios».

Florines reivindicó el trabajo de Juan Fernández, «quizás el primer arqueólogo de Lavalleja, oriundo de Zapicán, que su padre le había contado historias de los indios, él se interesó y a fines de los años 70 fue secretario de una asociación de arqueólogos aficionados, se llamó centro de Estudios Arqueológicos. Fernández publica un sitio, la Estancia Bella Vista, muy cerca de Batlle y Ordóñez, y ¡oh casualidad! Dentro de los artefactos, había puntas de flecha, boleadoras y otras, pero había unas piedras amarillas que les llamaron la atención que eran similares a las descriptas por Toscano padre unos años antes».

«En el estudio del parque eólico encontramos miles de artefactos, encontramos una punta de flecha simplemente en el pasto y no es un hallazgo casual, implica una técnica de prospección arqueológica sistemática, sondeos, donde salieron cientos de artefactos que son diagnósticos para nosotros, que nos dan la pista que no solo la Cueva Amarilla es importante, sino que hay entornos de ocupación humana por todo el alrededor. La Cueva Amarilla tiene un significado especial, pero no es solo la cueva, porque aparecen muchos artefactos como puntas, raspador, y desechos de actividad de talla humana, con esta roca amarilla que a veces se transforma en roja y hay otras piedras, pero esta amarilla es la estrella del lugar», detalló.

Dado que la cueva no es de amplias dimensiones, «hay que entrar medio agachado, tiene dos entradas. Las cuevas en Uruguay son excepcionales, sobre todo en el Sur, en Maldonado tenemos la Salamanca donde puede entrar una persona a caballo, o sea la Cueva Amarilla sería un abrigo o pequeña cueva, una planta de unos nueve metros cuadrados, entra una persona de pie y queda claro que el atractivo para los primeros ocupantes fue la roca amarilla que les permitía hacer las mejores herramientas, y que era un refugio natural para hacer fuego, cobijarse, recordemos que era el final de la era del hielo y el clima era mucho más agresivo por las bajas temperaturas», describió.

Preservación

El arqueólogo prefirió mantener en reserva la ubicación exacta en la que se encuentra esta cueva, «porque la garantía de poderlo preservar depende de que el lugar se mantenga en reserva, en la máxima protección, por una lógica de preservación y conservación. Está muy cerca de Minas, entre las sierras, tenemos que evitar los curiosos, los que quieren investigar sin formación y pueden provocar sin querer estropicios, el trabajo que hay que hacer es muy meticuloso y concienzudo. Los materiales que se encuentran dentro de la cueva están mucho mejor conservadas, que las que se encuentran fuera de la cueva, y como ya dije, la sorpresa fue el hallazgo del carbón, pista de la antigüedad y que esté tan asociado a los materiales culturales».

«Yendo más cerca en el tiempo, ya empiezo a protagonizar junto a mis maestros, Jorge Femenías y Jorge Baeza, aparecen grabados unos grabados rupestres en Polanco y Barriga Negra, también estos maestros dan a conocer lo que luego se denominó El Valle del Hilo de la Vida, en la zona del Cerro Negro, próximo a Minas. Esto quedó en la anécdota. El Valle del Hilo de la Vida tuvo una proyección mayor y ciertas controversias, pero los grabados de Polanco y Barriga Negra fueron los primeros al sur del Río Negro, porque en Uruguay, las pinturas están al Sur y los grabados al Norte del río Negro», mencionó Florines.

De regreso a la Cueva Amarilla, «a partir del 2010, 2011, cuando se construye en la zona un parque eólico en las sierras de Minas, se nos convocó a Arturo Toscano y a mí para hacer el estudio arqueológico, porque en Uruguay tenemos leyes que cuando hay obras de gran infraestructura, hay que hacer estudios ambientales y culturales que incluyen el patrimonio arqueológico. Esta hallazgo de la Cueva Amarilla, no fue casualidad, fue un estudio que nos llevó años a Arturo y a mí, peinamos absolutamente todo el terreno destinado al parque eólico, que son miles de hectáreas, y siguiendo la pista del ópalo amarillo, encontramos este lugar. En el primer momento supimos que estábamos frente a un hallazgo singular. La superficie estaba tapizada de artefactos, que solo interpretamos los arqueólogos, -no eran ni boleadoras ni puntas de flecha- pero para nosotros las lascas, primeros deshechos de la talla humana, son indicadores inequívocos de la presencia de un sitio arqueológico», comentó.

«A partir de allí, empezamos a planificar un pequeño sondeo en la cueva, por lo que convocamos a Hugo Nami, ese pequeño sondeo de 50 por 50 y medio metro de potencia –profundidad- dio mucho material arqueológica, eran rocas talladas por indígenas, no sabíamos la antigüedad, pero los indicios eran que este lugar era muy interesante. Y lo más singular de todo, era que esas piedras estaban asociadas a trozos de carbón, el carbón se puede fechar, el carbono 14 que es un procedimiento de laboratorio, que permite saber la antigüedad de esos fogones que dejaron esos carbones. Con el Centro de Ciencias Naturales conseguimos el dinero, se mandó a fechar, y la sorpresa fue un fechado muy antiguo», agregó.

Población

El arqueólogo Hugo Nami abordó el tema desde la perspectiva poblacional. El profesional sostuvo que «la Cueva Amarilla es una pieza más, para armar el terrible rompecabezas que es el poblamiento del nuevo mundo, y de la dispersión de los humanos recolectores y colonizadores que poblaron América».

Normativas

Arturo Toscano recordó las disposiciones legales que protegen el patrimonio arqueológico en el país. «Tenemos la Ley de Patrimonio, Nº 14.040, que establece una cantidad de disposiciones de los valores patrimoniales. La última disposición, del año 2008, Ley Nº 18.308, concebida para diseñar el ordenamiento territorial y el desarrollo sostenible, establece una cantidad de disposiciones sobre el patrimonio cultural como un recurso cultural. Ahí hay un concepto nuevo de la cultura a la par del recurso natural. La cultura y todos los elementos patrimoniales del patrimonio nacional tienen tanta importancia como los recursos naturales. Ahí se establecen indicaciones que ponen en relieve la importancia de los sitios históricos arqueológicos dentro del ordenamiento territorial», explicó.

El investigador enfatizó la importancia de velar por este sitio arqueológico y destacó la reunión que los científicos mantuvieron con el intendente Mario García, la que valoró como «muy auspiciosa, a partir de lo cual hoy comenzamos a andar un camino juntos, donde esperamos que ustedes también sean protagonistas a propósito de contribuir a un desarrollo cultural histórico, para mejorar la calidad de vida que es el propósito final de los estudios de la arqueología. El recurso arqueológico como un aporte a la mayor comprensión de la identidad del territorio del pasado, que contribuye al desarrollo de la calidad de vida».

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