03.07.2023 Filemón Gutiérrez: una institución dentro del Liceo Fabini
Por Karina Núñez
Querido por casi todos y por muchos, ¿quiénes no lo conocieron si hicieron su paso por el Liceo Eduardo Fabini desde la década del 70 al 2010? Un hombre que siempre tenía buena onda, era el portero del Liceo, compinche con los alumnos y siempre muy conversador.
Así lo recuerdo, porque tuve el placer de concurrir al Fabini y que nuestra historia de vida hoy, siempre tuviera una palabra de alegría al llegar o cuando nos retiramos de la Institución.
Filemón Damián Gutiérrez nació el 23 de febrero de 1937 y llegó a una familia conformada por sus padres y una hermana mayor. Nació en Minas y el parto fue atendido por la partera Delicia Porta y concurrió a la escuela Nº 8 «Guillermo Cuadri», y recuerda que estuvo como 4 años en primero, porque era muy fatal y a veces se escapaba de la escuela por los muros, pero dice que tenia una maestra «malasa», que les pegaba con una regla. También recuerda a otras maestras, como Rosita Martínez, la mamá de Rufino Hernández, Chola y tantas otras. Luego lo cambiaron al Colegio San José donde terminó Primaria.
SU PASO POR LA CONFITERÍA IRISARRI
Cuando llegó la adolescencia a los 15 años comenzó a trabajar en la Confitería Irisarri, porque no quiso estudiar más y el padre le dijo que había que trabajar.
Su papá era enfermero del Hospital y del Sanatorio y fue quien le consiguió el trabajo en la confitería, ingresando al fondo, como auxiliar de limpieza y haciendo la fajina.
Fueron 22 años de trabajo en la confitería y llegó a ser el capataz de bombonería.
Fue creciendo durante cada año, a pesar de que recuerda que Don Alberto lo echó varias veces, «pero él se iba al fondo y al rato aparecía y me preguntaba que hacía allí todavía, y yo le decía, usted me dijo que me viniera para el fondo y se iba riendo para su escritorio».
Aprendió la labor de confitero, y durante muchos años fue quien hizo los serranitos.
SU FAMILIA
El 20 de marzo de 2023, hizo 60 años de casado, por lo que Elena, su esposa ha sido una gran compañera de vida y madre de sus tres hijos, María del Huerto, Fernando y Elena. Tres nietos Sofía, Fátima y Manuel.






CAMBIO DE RUMBO
Nos cuenta Filemón que «cuando trabajaba en la confitería, un día, llegó Elbio Cáceres, quien me pregunta si no quería trabajar en el liceo que estaban necesitando un sereno. Realmente no sabía qué hacer, porque yo estaba desde hacía tantos años en la confitería, hasta que un día me llamaron porque habían robado la caja fuerte del Liceo y decidí entrar como sereno, y estuve por 3 años aproximadamente como sereno». Después pasó a portería y el horario ya era otro y mucho más lindo.
«De igual manera no me gustaba ese trabajo, porque me daba miedo estar solo en el Liceo en la noche, además debía barrer y limpiar todos los salones».
«Hablé con Alberto Irisarri y me entendió y me dijo, que si quería volver porque no me sentía cómodo en el Liceo, las puertas iban a estar abiertas para mí, pero con el tiempo me fui acostumbrando, además ganaba más. En la confitería en aquel momento ganaba 70 pesos y en el Liceo me pagaban 100. Mi horario era de las 20 horas a las 07:00 de la mañana, no fue fácil acostumbrarme».

UNA VIDA EN EL FABINI
Fueron 40 años de trabajo en el Liceo Fabini, a pesar de que en un momento estuvo en el Liceo Molino, pero no se acostumbró y regresó al Fabini.
Fueron muchos años de su vida dedicados a dos grandes instituciones de Minas, que sin duda no tenían nada que ver, pero que le dejaron las mejores experiencias de vida, donde disfrutó, se rió, y también tuvo de los otros momentos.
LA RETIRADA
Cuando llegó el 2010 decidió que había que tomar la retirada, a pesar de que Filemón disfrutaba mucho su trabajo, lo hacía vivir, pero sabía también que ya era hora de abandonar.
Desde ese momento Filemón se dedicó a disfrutar a su familia, compartir más tiempo con los familiares y pudo dedicar parte de ese tiempo a algo que le encantó desde siempre, y es participar en coros de diversa índole, hoy participa del coro de Unidos Trabajamos y lo hace muy feliz.
Filemon, nos dijo que «he sido un hombre muy feliz, pero también recomiendo que vivan, que la vida es un ratito».
