21.08.2023 Se viene la cuarta Peregrinación de la Virgen Abre Caminos

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El padre Leonardo Risso y Mons. Milton Tróccoli

El padre Leonardo Risso y Mons. Milton Tróccoli

Por Karen Corbo

El padre Leonardo Risso y el obispo de la Diócesis Maldonado – Punta del Este – Minas, Mons. Milton Troccoli, anunciaron la cuarta edición de la Peregrinación de la Virgen Abre Caminos que se realiza a caballo.

La primera edición transcurrió desde Florida a José Batlle y Ordóñez, «trayendo una imagen de la Virgen de los Treinta y Tres patrona del Uruguay, le pusimos ese nombre y fue quedando, la actividad también fue quedando porque la gente la quería. Ahora en esta ocasión en un recorrido nuevo con destino nuevo, que está marcado por la realidad de la vida de la Iglesia también este año en particular», mencionó Risso.

«El 6 de mayo de este año se realizó la beatificación de Mons. Jacinto Vera, el primer obispo del Uruguay, él falleció en nuestra diócesis. Los primeros años en territorio Oriental los vivió allí cerca, entonces Pan de Azúcar es un lugar de referencia, incluso hay un museo que se ha ido también enriqueciendo de a poco y hacia allí se encamina la próxima marcha peregrinación que va a estar partiendo el día lunes 11 de setiembre. Vamos a partir de Zapicán en este caso por una cuestión de tiempo porque queremos parar en la Capilla de Retamosa, donde Jacinto Vera pasó dos veces y hay una placa que recuerda la presencia de Jacinto Vera en la zona. Ahí vamos a tener una misa a las 17 horas con la gente de la zona, de José Pedro Varela y Zapicán, y después al otro día vamos a continuar hacia Pirarajá, vamos a estar 10:30 horas llegando a la plaza y después ya tomamos ruta 8, vamos a pasar por Mariscala el miércoles, vamos a estar llegando a las 11 horas aproximadamente y vamos a estar llegando a Minas el jueves 14 de setiembre en la tarde a las 15:30 horas a la rotonda cerca del Cementerio. De allí tomamos Avda. de las Instrucciones y 19 de Abril y salimos para la ruta 12», relató el sacerdote.

Signo

Uno de los signos que transportará la peregrinación es la Maleta de la Virgen, «donde la gente va colocando las intenciones, oraciones, acción de gracias, todo lo que quieran poner en la maleta en un papelito, incluso desde antes de la partida vamos recogiendo. Es un signo lindo de que justamente María, la madre del Señor intercede por todas esas peticiones, esas acciones de gracias también son presentadas por medio de ellas», señaló Risso.

Luego la peregrinación llegará a «Pan de Azúcar donde va a ser la celebración de una peregrinación diocesana, la primera desde que existe la nueva diócesis de Maldonado – Punta del Este –  Minas», destacó.

Risso mencionó que cada peregrinación es diferente, «normalmente para la partida somos entre 15 y 20, después hay gente que se agrega, gente que hace algún tramo y lo lindo del recorrido -en todos ha pasado lo mismo- son los encuentros con la gente, tanto los fogones que hacemos como también los momentos donde llegamos con la imagen de la Virgen y la gente se acerca realmente para rezar, para tener ese contacto con la madre de Jesús. Todas las ediciones han sido diferentes pero todas muy enriquecedoras y una de las experiencias lindas que creo que ha ido haciendo arraigar este tipo de actividades es que los que participamos vamos experimentando muchas cosas humanamente y espiritualmente también, que hace mucha falta. También son momentos muy lindos y sobre todo a quienes les gusta lo criollo, sin dudas que se dan muchos encuentros muy enriquecedores».

Tradiciones

La peregrinación conjuga dos tradiciones muy arraigadas en el interior del país: la criolla y la cristiana. «La Virgen de los Treinta y Tres está muy enraizada en la historia de la patria, muy vinculada especialmente a la independencia y a la gesta libertadora. A partir de ahí quedó vinculada a todo el Uruguay, pero muy especialmente en la campaña tiene un arraigo fuerte. También en este caso de peregrinar a Pan de Azúcar la figura de Jacinto Vera se va conociendo cada vez más y él llevaba el campo adentro, era de campo, creció en el campo y nunca dejó el campo. Si bien cuando lo nombran vicario y después obispo residía parte del año en Montevideo, el resto se iba misionar. Digo que llevaba el campo adentro porque su forma de ser era la del hombre de campo que era capaz de vivir desde esa forma de ser su ministerio sacerdotal primero y episcopal después, que le dio unas características muy particulares que lo hicieron un obispo misionero porque vivía muchos meses de misión en el año y gaucho. La gente lo reconoce así, entonces las dos vertientes de esta actividad se conjuntan naturalmente y participa gente que está vinculada a la Iglesia directamente, otra gente que simpatiza con la Iglesia y gente que no tiene experiencia de Iglesia o tanto de fe explícitamente pero que también se ve enriquecida con todo esto», reseñó el religioso.

«Es algo muy lindo y movilizador porque uno ve lo que va produciendo el contacto con la Virgen en la gente, cómo se la venera, con qué cariño, cómo se le prepara un altar, se la recibe, se le hacen oraciones. Eso mismo habla de que la fe y nuestra cultura para nada están peleadas, sino que justamente se puede vivir la fe desde esa cultura», añadió.

Jacinto Vera

Risso destacó las particularidades que marcaron la vida del primer obispo. «Nace en el océano Atlántico, los padres venían de Lanzarote en las Islas Canarias, es como un símbolo también del Uruguay, es bautizado en lo que hoy es Florianópolis porque cuando tocaron tierra lo bautizaron en agosto de 1813, de ahí ven demorada la llegada a lo que hoy es el Uruguay por la Guerra de la Independencia, los padres no se sabe bien en qué fecha se afincan en la zona del Abra del Mallorquín, que es cerca de San Carlos. Ahí crece de niño y se trasladan en a Toledo, no se sabe bien tampoco a qué edad exactamente, empieza a desarrollar su vocación, a los 19 años siente el llamado para ser sacerdote y a partir de ahí fue muy reconocido y querido en su ministerio sacerdotal por su cercanía, especialmente a los pobres y más necesitados. No dejaba a nadie a pie, su forma de ser fue haciendo que su figura se arraigara profundamente y a pesar de que tuvo enemigos que lo combatieron, incluso fue desterrado en una época, termina siendo reconocido como el santo en vida. De hecho Zorrilla de San Martín en el funeral dice ‘el santo ha muerto’ y era algo reconocido por muchísima gente en vida», describió.

«Una vez que muere se pide su intercesión para muchas causas, algunas están registradas, otras fueron mal registradas por eso la demora en el reconocimiento como beato, en un reconocimiento oficial de la Iglesia, pero hay hechos que sólo se explican desde la fe puesta en Dios, obviamente, pero a través de la intercesión de Jacinto Vera. Eso está testimoniado, incluso el milagro de la curación que lleva la beatificación es realmente fuerte. Se fue arraigando mucho y se lo tuvo muy presente como alguien que realmente así como ayudaba en vida a la gente y era sensible a la necesidad de la gente, una vez muerto se seguía acudiendo a él considerado como el santo para que ayudara en las causas difíciles de la vida», explicó Risso.

Homenaje

El 16 de setiembre Pan de Azúcar será el centro del homenaje al beato Mons. Jacinto Vera. «En el marco de esta celebración de la beatificación de Jacinto Vera queremos como diócesis peregrinar a Pan de Azúcar, al lugar donde entregó la vida y donde nosotros decimos nació para el cielo. Ahí se conserva la casa todavía, el lugar donde falleció que hoy es un museo que se puede visitar. Queremos peregrinar a la parroquia para dar gracias por la beatificación y para encontrarnos también como diócesis unidos de todas las parroquias, comunidades y colegios para dar gracias a Dios juntos por el don de la santidad. Jacinto nos hace mirar alto, con un horizonte grande, queremos mirar así y vivir con ese entusiasmo, con esa esperanza y alegría nuestra fe», expresó Mons. Tróccoli.

En cuanto al itinerario, «nos vamos a encontrar a las 10 horas en la parroquia de Pan de Azúcar y vamos a tener juntos un momento de oración, de reflexión, con algunos textos de Jacinto Vera. Después al mediodía vamos a recibir la peregrinación que vienen a caballo y luego vamos a celebrar juntos la Misa en la plaza de Pan de Azúcar. Después el grupo Aristófanes nos va a regalar una representación de la vida de Jacinto Vera, también acompañado de un coro de niños, lo cual nos va a ayudar a todos a meternos más en la vida y a culminar ese día festivo en Pan de Azúcar».

El obispo comentó que la Iglesia siempre recordó a Jacinto Vera. «Al ir llevando el proceso de beatificación, que implica recoger testimonios, la vida de él, elaborar una historia científica, todo eso ha hecho que permaneciera en la Iglesia viva la memoria. En Retamosa está esa placa que recuerda el paso de Jacinto cien años antes y en varias parroquias hay signos de ese paso de Jacinto Vera, que mantenía la memoria viva, aquí en la Capilla de la Cruz donde también estuvo Jacinto Vera, que recuerdan y son memoria viva para la Iglesia de que su figura estaba presente y todos anhelábamos este paso. Podemos decir que en la galería de los famosos en Uruguay tenemos poetas, pintores, cantores, pero nos faltaba el santo y ahora tenemos también el santo como Jacinto Vera, un santo gaucho, criollo, con el que todos nos podemos sentir muy cercanos», concluyó Tróccoli. 

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