26.09.2023 «Mamá, quiero ir al psicólogo»: una carta de amor de una madre a un hijo y a otras mamás
Por Karen Corbo
«Mabel Félix Ríos, madre de un chico trans, pone en palabras –tan elocuentes como cotidianas- sus vivencias, a partir del proceso que tuvo que vivir en la transformación de su hijo. El testimonio proviene de una experiencia que, si bien recorre un mismo camino, tiene variados recodos: el reconocimiento, primero, donde las dificultades parecen venir desde los propios prejuicios; el acompañamiento, después, donde los obstáculos provienen de los prejuicios de los demás. Entre esos dos planos: miedo, confusión e impotencia», indica Estela Golovchenko en el paratexto de la contratapa del libro «Mamá, quiero ir al psicólogo» de Mabel Félix.
«Mabel se cuestiona y nos cuestiona; nos interpela mientras ella misma se está interpelando; sus dudas, sus conflictos pasan a ser nuestros. Nos implica en ese mundo complejo que solo puede ser tan simple a través de algo que ella escribe con mayúsculas: el AMOR», continúa.
Más adelante sostiene que «en un contexto de brusco avance en la agenda de derechos humanos en nuestro país, las regulaciones legales no se aparejaron con los cambios culturales. Así ha sucedido a lo largo de la historia de la humanidad. El derecho a la identidad de género, aprobado el 18 de octubre de 2018, a través de la Ley Integral para Personas Trans 19.684, reza en su artículo primero: Toda persona tiene derecho al libre desarrollo de su personalidad, conforme a su propia identidad de género, con independencia de su sexo biológico, genético, anatómico, morfológico, hormonal, de asignación u otro. Esto no significó ni significa una garantía de cambio de mentalidades. Los cambios, seguramente, se producirán en la medida que otras madres, como Mabel, nos brinden testimonio. Empatizar es la palabra».
«Mamá quiero ir al psicólogo es la frase que me dijo mi hijo cuando tenía más o menos 13 o 14 años porque se sentía varón, él había nacido con el sexo biológico femenino y empezó todo un proceso interior que se sentía varón. Por eso le puse ese título al libro, porque fue donde empezó todo el camino», expresó Mabel Félix, docente y escritora, oriunda de Río Negro.
El libro
A partir de datos que fueron registrados para no ser olvidados, Mabel escribió su libro, «un poco como desahogo de los sentimientos. Lo dejé y después en un taller, porque estoy en un colectivo de madres y familias de hijos e hijas trans, el colectivo TBU. Algunas de esas madres han hecho cursos y se han especializado más en el tema, ellas nos hacen cursos porque en estas cosas hay que también aprender. Un día en esos cursos, que estábamos reflexionando sobre algunas preguntas que nos hacía una mamá, una dijo que solamente bastaba con el amor que teníamos hacia nuestros hijos y una mamá dijo que no bastaba con ese amor, porque ese amor se lo damos nosotros, la familia que aceptamos todo el proceso pero hay mucha gente que no lo sabe, que no conoce y a veces por ignorancia rechaza o ni se enteran de que pasan estas cosas», señaló.
La madre que integraba el colectivo «decía que hay que estar, visibilizar y mostrar, ahí me decidí, porque no soy una mamá muy activista, porque escribí el libro estoy más visible, pero durante todos estos años he tratado de seguir más o menos el ritmo que mi hijo quería, de tranquilidad en el proceso. Era el momento también de aportar un granito de arena al grupo de familias y a la sociedad en sí, estas cosas hay que conocerlas», sostuvo.
La recepción del libro fue sorprendente. «Me ha sobrepasado en cuanto a emociones que no pensé», admitió. Al inicio sopesó que tal vez el reconocimiento venía por el afecto que la sociedad siente hacia ella y su familia, sin embargo, «me han escrito cosas tan lindas y me ha llamado gente en la que está la familia en el proceso, o jóvenes, chiquilines que están en el proceso y no han encontrado el apoyo de la familia. Sinceramente me siento como desbordada porque no pensé que iba a llegar tanto y a ayudar. Mi objetivo es ayudar, pero no pensé que fuera a repercutir tanto porque aparte está escrito contando la historia de mi hijo y más que nada no tanto desde el proceso de él sino del proceso de las madres y las familias. Ahí muestro los sentimientos por los que pasé como mamá para sacar también un poco de mito, de ‘que horrible lo que te pueda haber pasado’, que no es eso, no es horrible».



El proceso
Mabel tiene cuatro hijos, el mayor no vivía en su casa al momento que se produjo el proceso, Bautista «estaba como más unido con las hermanas mujeres. Fueron ellas las que me empezaron a decir, porque cuando me dijo que quería ir al psicólogo no le di mucha importancia porque además es medio bromista. Al tiempo me dijeron que era en serio que quería ir al psicólogo. Ahí fue dos o tres veces, no quiso ir más, entonces una de las hermanas me dijo que era lesbiana y después me dijo que ‘lo que siente Bautista (ahora lo nombro como Bautista) es que se siente varón’. Ahí empezó el camino de poder aprender de esto, porque no lo conocía como persona trans varón. Empezamos todo ese camino junto a él», relató.
Luego comenzó el camino de acompañar. «La historia de Bautista es de las más leves porque él en definitiva no tuvo muchos inconvenientes en cuanto tuvo el apoyo de la familia incondicional y el apoyo de la sociedad. Puntualmente una vez sola en el liceo tuvo una circunstancia pero después ha tenido un proceso muy tranquilo, porque hay muchos chiquilines o chiquilinas que son rechazados por las familias y pasan procesos mucho más dolorosos», mencionó Mabel.
En el libro «cuento más que nada los sentimientos de las familias y las madres, de que por más que sea leve el proceso o no, los miedos, las culpas, los sentimientos que tenemos las mamás es el mismo para todos, sea el proceso que pasen nuestros hijos. Por eso es la voz de casi todas las madres que estamos en el grupo porque todas preguntamos lo mismo, todas estamos con los mismos miedos, con los mismos sentimientos hasta que nos vamos tranquilizando y nuestros sentimientos no es que cambien –como digo en el libro- sino que maduran, cambian la mirada pero algunos miedos siguen existiendo como mamá de cualquier adolescente», concluyó.
Presentación
El libro ya fue presentado en Río Negro, donde tuvo una muy buena acogida. Hoy será presentado en Montevideo a las 15 horas, en el departamento de Diversidad Sexual del Área de Promoción Sociocultural.
