Miguel Plada, el chef minuano que hizo historia en el Congreso del Perú
Por Karina Núñez
Desde Minas hacia el mundo. Así podría resumirse el camino del cocinero y chef Miguel Plada, oriundo de nuestra ciudad, quien viene desarrollando una destacada carrera profesional en Perú y recientemente fue protagonista de un hecho histórico, se convirtió en el primer chef uruguayo en ingresar y ser reconocido en el Congreso de la República del Perú.
El evento se llevó a cabo en las instalaciones del Congreso peruano —equivalente al Palacio Legislativo del Uruguay—, ámbito donde convergen los poderes del Estado y que representa el corazón institucional del país. Allí se desarrolló una ceremonia en conmemoración del aniversario del pisco peruano, una de las bebidas más emblemáticas de esa nación.
«El pisco es una bebida tradicional peruana que ha trascendido fronteras y es reconocida a nivel mundial. Forma parte de la identidad cultural del Perú», explicó Plada, quien desde hace años es difusor de la gastronomía y cultura peruana, incluyendo la promoción del pisco a través de clases, charlas y eventos tanto en Perú como en Uruguay, en ocasiones junto a la Embajada y el Consulado peruano.
Reconocimiento
Durante la ceremonia se entregaron reconocimientos a productores, cultivadores, fabricantes y difusores del pisco, así como a referentes de la gastronomía que han contribuido a proyectar la cultura peruana.
Entre ellos, el chef minuano recibió un diploma y la Medalla de Honor del Congreso de la República del Perú, distinción que lo llena de orgullo no solo a nivel personal, sino también como representante de Uruguay.
«Es la primera vez en la historia que un chef uruguayo ingresa al Congreso de la República del Perú y es reconocido allí.
Eso lo hace un hito, no solo para mí, sino para todos mis colegas del Uruguay y también del Perú», expresó.
Plada recordó que su formación profesional nació precisamente en tierras peruanas.
Estudió cocina en Perú y recientemente obtuvo su título técnico, un objetivo personal que consideraba pendiente. «Mi cocina surge de acá. Soy difusor de la gastronomía peruana, pero también represento a Uruguay, porque nací allí y también hago gastronomía uruguaya. Es un puente binacional entre Uruguay y Perú», afirmó.
Además de su labor como chef, Miguel Plada es presidente y fundador de la Comunidad Uruguaya de Chefs, creada hace años y proyectada a nivel mundial durante la pandemia. En el marco del evento, la comunidad hizo entrega de un reconocimiento al congresista que impulsó la iniciativa, fortaleciendo así los lazos institucionales y culturales entre ambos países.

Formación
Con una amplia trayectoria, el chef destacó la importancia de la formación integral en gastronomía. «El chef debe ser completo. Podemos especializarnos en pastelería o en otra área, pero debemos saber de todo: cocina salada, dulce, bebidas, coctelería. Más aún cuando se actúa como juez culinario, donde uno puede evaluar desde un concurso de cócteles hasta platos de parrilla, sushi o mariscos», señaló.
El reconocimiento recibido tiene, además, una profunda carga emocional. Miguel recordó a sus padres, a su madre recientemente fallecida, a su padre que le inculcó valores fundamentales, y a seres queridos que ya no están. «Es un mimo al alma cuando uno logra dar un pasito más. Y cuando hay con quién compartirlo, se disfruta mucho más», confesó con emoción.
Orgulloso de sus raíces, el chef no olvida su tierra natal: «Represento al Uruguay, a Lavalleja y a mi querida Minas. Arriba Minas y arriba Lavalleja. Todo lo que hago también es por ellos».
Miguel Plada continúa proyectándose internacionalmente, convencido de que la gastronomía es servicio, cultura y evolución constante. «Siempre viene alguien que te supera, y eso está genial, porque hace que la profesión avance. Nosotros estudiamos y trabajamos para servir a los demás, para mejorar la vida de otros desde nuestro lugar».
Hoy, su nombre queda marcado en la historia como el primer chef uruguayo reconocido en el Congreso peruano, un logro que trasciende fronteras y que enorgullece a toda una comunidad. Desde Minas al mundo, con esfuerzo, pasión y vocación, Miguel Plada sigue dejando huella.
