01.04.2020 Recordando a un Grande

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hector sicco

Escribe Enrico Licciardi (GIEFI – Durazno)

Héctor Luis Sicco Descalzi, había llegado a Montevideo desde su Fray Bentos ancestral a fines de los años 70. Allí fue Maestro, Comisario, cumpliendo tareas en la Contaduría de la Jefatura de Policía de Fray Bentos, Adscripto en Secundaria, Director del Liceo de Nuevo Berlín, Profesor de Geografía y Dibujo y otras cosas que se nos escapan.

Lo conocimos en los años 90 por intermedio de un común amigo (hoy fallecido), que también nos dejó un legado imperecedero; Eduardo Gutiérrez Cortinas. Desde esos años, todas las semanas manteníamos largas conversaciones telefónicas y frecuentábamos asiduamente su apartamento del Buceo, donde siempre fuimos muy bien recibidos por él y su esposa Beatríz. Era un placer conversar con Sicco y últimamente nuestro tema no era solamente el fútbol, sino la vida misma, porque Sicco también supo marcarnos un camino, aunque él no se lo propusiera.

Héctor Sicco era un apasionado del fútbol e hincha de Nacional y del Laureles de Fray Bentos, cuyos colores blanco y verde defendió en épocas de juventud; si habremos discrepado, nosotros con Peñarol y él con Nacional, pero su educación siempre a flor de piel, hacía la conversación apasionante y despojada de todo fanatismo.

Ya en la capital, comenzó la apasionante tarea de investigar y fue un asiduo concurrente de la Biblioteca Nacional, donde conoció a otro grande de la historiografía futbolísitca, Carlos Loedel, con quien cultivaron una gran amistad.

Fueron años de registrar estadísticas, recoger formularios, comprar diarios, recortar las crónicas de los partidos, de intercambiar información con prestigiosos historiadores del exterior, que lo transformaron en uno de los estadígrafos más importantes del Uruguay y el más importante del fútbol del interior de nuestro país.

En su archivo personal encontramos la historia de la Selección Uruguaya, el fútbol de la AUF en todas las categorías; A, B, C, la Intermedia y la Extra, todos los partidos oficiales y amistosos de Peñarol y Nacional, el fútbol del Interior, sus campeonatos de Selecciones y Clubes, los torneos que ya no se juegan como las Copas William Poole o Artigas, la anotación sistemática de todas las competiciones oficiales o amistosas, de goles, de nombres de jugadores, todo fue objeto de riguroso registro para Sicco.

Su archivo fue tan grande y único como su generosidad a la hora de compartirlo, cosa nada frecuente en estos tiempos. Muchos escritores y periodistas de varios lugares recurrieron a Sicco en forma más que frecuente, algunos de los cuales le dieron su merecido agradecimiento, pero también muchos escribieron sus libros o notas con los datos de Don Sicco, sin agradecerle debidamente. Una vez me comentó sobre un libro: «Mire Enrico, éste libro tiene páginas textuales de mis trabajos, y ni siquiera un agradecimiento…», me mostró los materiales y era cierto, y así muchos… pero bueno, así son las cosas.

Desde el año 2012, con estricta justicia el Archivo de GIEFI lleva el nombre de Don Héctor Luis Sicco.

En los últimos años integró la Comisión de Historia y Estadística de Nacional y así su enorme trabajo sobre el club pudo ser incorporado.

Hoy, a un año de su partida, lo recordamos particularmente porque en él coexistió el investigador e historiador capaz y riguroso con el hombre de bien y su larga trayectoria humana constituyó en gran sentido su incuestionable evidencia de limpios valores.

Su actuación amplia en el tiempo y en la gran cantidad de información que recopiló, fue un aporte válido en todos los órdenes, realzando el deporte en ésta faceta por muy pocos frecuentada, no empañada por ninguna inquietud secundaria, ya que era absolutamente desinteresado.

Hoy te reconocemos y recordamos como te mereces.

N. de R.: si bien conocimos a Héctor y compartimos charlas inolvidables en Montevideo, Trinidad y Young en encuentros del GIEFI, el testimonio de Enrico abarca más años y más momentos de vivencias. Por eso, si bien redactamos nuestras líneas al respecto, preferimos entregarle a nuestros lectores este documento. No obstante ello, siempre estaremos agradecidos a su desinteresado aporte. Era el poseedor de ese dato que faltaba para completar la historia. Fiel a su estilo, respondía las llamadas, atendía las solicitudes y máquina de escribir mediante, enviaba lo que hacía falta. Aportó todo lo que estuvo a su alcance al GIEFI y personalmente, lo hizo con amplia información respecto a la historia de la selección de Lavalleja a lo largo de todas sus competiciones. Tras su deceso, fue homenajeado en el Parque Central en la previa de un partido de Nacional. Se anunció su nombre y una breve descripción de su vida por los altoparlantes y el público emitió un cerrado y respetuoso aplauso. Una persona poco conocida en nuestra ciudad, pero que fue referencia a nivel país en su materia.

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