03.02.2021 La religión Umbanda celebró a la diosa del mar

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Iemanjá

Por Karen Corbo

Cada 2 de febrero miles de uruguayos se vuelcan a las aguas saladas para conmemorar el día de Iemanjá, la orixá reina de los mares. Este año en particular, los fieles de la Umbanda viven la celebración de forma diferente, la gran mayoría no concurrió a las playas para evitar aglomeraciones en medio de la pandemia. Sin embargo paes y maes celebraron a su diosa en sus templos.

«Este año es el que reina Iemanjá, con Pae Oxalá y Mae Oxúm, son los tres orixás por lo tanto se puede ir cualquier día a llevar la ofrenda a nuestra madre Iemanjá. Nos duele un poco, como a cualquier persona que ame su religión y sus orixás, no poder estar en el día de ella pero como podemos ir otro día lo vivo contento. He recibido muchos mensajes muy lindos de personas que me han hecho lagrimear», comentó el pae Walter Romero.

«Ayer fue una noche muy linda, lo empecé con un matrimonio amigo, aunque estaba solo en mi templo fue muy emocionante por lo que se siente cuando está pidiendo y se recibe la respuesta», describió.

Romero detalló que en Montevideo los templos realizaron la ofrenda Mae Iemanjá Solidaria, a través de la que donaron las ofrendas comestibles a ollas populares.

Celebración

La fecha fue designada por la colectividad umbanda a modo de celebración por la fundación de los siete templos en Brasilia. La adoración a los orixás comienza en la época de la colonización, cuando los esclavos trajeron sus deidades al nuevo mundo. «Cuando los negros esclavos no tenían nada para comer que ahí les llega un montón de peces, empiezan a adorarla a Mae Iemanjá y hacerle sus ofrendas. Eso va pasando y llegando a América y va cambiando, como va cambiando su imagen que era una negra trompuda, con senos y caderas prominentes, que son señales de abundancia, de prosperidad, que es todo lo que ella significa», explicó el pae.

«Lo primario fueron las ofrendas que los negros esclavos le podían dar, en aquellos tiempos sufrían. Venían en los barcos, traídos por los blancos y comidos por las ratas, al que moría lo tiraban al mar, no les importaba nada porque el mar para los blancos no significaba nada cuando hoy los blancos son los que más cultivan a Iemanjá y la umbanda. Venían encadenados, una cosa nefasta y llena de dolor. La umbanda pasó a ser paz y amor, buscamos dar paz, amor y tranquilidad a las personas. Tenemos que ser el ejemplo de mucha gente, porque si el comportamiento nuestro es dudoso va a ser dudosa nuestra religión», sostuvo Romero.

La Umbanda es una religión con sincretismo, con el tiempo Iemanjá se transformó en Stella Maris para el Catolicismo, en el que se la considera protectora de los navegantes y los mares. Pero antes de ello, los esclavos debieron ingeniarse para venerar a sus divinidades sin ser castigados.

«Cuando los esclavos que servían a los amos blancos en los grandes palacios, ellos vivían en los quilombos, venían los amos blancos y violaban a sus mujeres e hijas y mataban a sus hijos si ellos no hacían lo que querían. Los negros ponían un cajón a modo de mesa, encima ponían la imagen de la virgen María y debajo ponían agua salada, ponían la imagen de san Gerónimo y debajo una roca, y así sucesivamente. Entonces el amo entraba y veían que estaban adorando a la virgen María, por eso es que nosotros decimos el Ave María, el Padre Nuestro y está aceptado, porque hay un sincretismo», explicó.

Ofrendas

En el altar de Romero se destaca en el centro la representación de Iemanjá rodeada de velas blancas y celestes, miel, claveles, rosas y hortensias blancas. Abajo se puede apreciar la mazamorra y los merengues.

«La mazamorra se cocina y se lleva al mar cocida, se entrega como comida predilecta junto con la sandía. A Oxúm le gusta la mazamorra amarilla, a Mae Iemanjá se le entrega blanca, a veces entregamos de las dos porque son hermanas, porque las aguas dulces con las saladas se unen y trabajan juntas», señaló el pae.

«Los merengues es porque es parte de algo dulce, siempre entregamos quince o veinte bandejas de masas porque estás dándole algo lindo al paladar. La miel es para endulzar el mar, para que todo suceda con tranquilidad en la ceremonia y para que los seres vivos del mar se alimenten de la miel. Después tenemos caramelos de miel. Hay flores, últimamente llevo pocas porque también descubrí que las flores van a la orilla del mar y ensucian, alguna flor sí pero no demasiadas, al ir viendo lo que destroza el mar lo vamos sacando, también hay que ir evolucionando», indicó.

Sobre la izquierda se observa un pequeño altar venerando a Exú y Pomba Gira, dos intermediarios de los orixás. En sus inicios Exú fue creado como protector, sin embargo «es quien abre la puerta para llegar con el pedido a los orixás, primero se le pide a Exú y Pomba Gira que van a permitir que el pedido llegue, son grandes intermediarios. Tienen la llave para que podamos pasar», destacó Romero.

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