03.11.2021 El viernes dejan de funcionar los SOCAT

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Por Karen Corbo

Los servicios SOCAT han sido un dispositivo ideado para promover el acceso a diferentes servicios a personas en situación de vulnerabilidad. En las últimas horas impactó la noticia del cese de este servicio, que en Lavalleja es gestionado por la OSC Mujeres Sin Miedos.

Tal como su nombre lo indica, el servicio apuntaba a brindar orientación, consulta y articulación territorial entre la sociedad e instituciones de las diferentes zonas en las que se desarrolla. En Minas la sede está en La Casita en el barrio Calcerrada, si bien el trabajo se expande a los barrios Estación, «Cerro Partido, Las Delicias, La Curva, barrio Peñarol, parte de La Filarmónica, el Calcetín y La Coronilla, que tuvimos un SOC pero no logramos mucho anclaje en el barrio», explicó la técnica social Lorena Bayarres. En Lavalleja el servicio era brindado además por dos psicólogas.

«En cada uno de esos barrios lo que teníamos era un SOC, íbamos a un lugar y a una hora específica y hacíamos atención al público. En esa atención lo que se hacía era lo mismo que se hace en la oficina territorial del Mides. Las personas iban a hacer trámites de tarjetas, de cédula, a preguntar por diferentes servicios y a su vez en esos barrios se trabajaba en red con las instituciones que hubieran presentes en el barrio, ya sea la escuela, Caif, policlínicas, centros juveniles, comedor de la Intendencia, todas aquellas instituciones que estuvieran en el barrio nosotros hacíamos un trabajo en red porque ellos nos derivaban situaciones de familia que tuvieran algunas dificultades o familias en situación de vulnerabilidad. Hacíamos seguimiento, acompañamiento a esas familias, sumando acompañábamos distintos trámites y gestiones que la familia por cuestiones ya sea de no accesibilidad o no saber dónde recurrir no hacían diferentes gestiones, entonces acompañábamos en esas situaciones», reseñó la profesional.

«Sumando a eso también lo que hacíamos eran actividades que surgieran desde los barrios, desde una junta de vecinos, teníamos una mesa de coordinación zonal, que ahí participaban vecinos e instituciones. Lo que se hacía en esas mesas de coordinación territorial era visualizar cuáles eran los problemas que había en el barrio y buscar posibles soluciones entre todos», agregó.

Dificultades

Si bien el actual equipo trabaja desde 2017, anteriormente también se desarrolló el servicio. El SOCAT en Lavalleja es gestionado por Mujeres Sin Miedos. Cristina Sagaseta, presidenta de organización mencionó que cuando «decidieron cerrar el SOCAT, hicieron una extensión de cuatro meses para poder continuar por cerrarlo porque no tenían claro cómo iban a hacer, cómo iban a diseñar estas políticas. Pero estos cuatro meses no hemos recibido la partida, los trabajadores están sin cobrar su salario, nosotros tenemos compromiso con el Estado como BPS, Banco de Seguros, Antel, ante los que no podemos cumplir porque el Estado no cumple con nosotros y quedamos en deuda con el Estado. El Mides cuando nos ha pasado esto no se ha hecho cargo de las multas, entonces la organización social se ve embretada en todo esto».

«Además de ser una pérdida de los servicios que se llevan a la comunidad, que son fundamentales y más en estos tiempos de pandemia que hay mucho más gente vulnerable, hay un montón de trabajadores que están quedando sin trabajo y además están trabajando sin cobrar», afirmó Sagaseta, quien valoró «el trabajo de las técnicas que hasta último momento, terminan el viernes, han trabajado como si lo estuvieran haciendo de manera normal. Vienen trabajando con mucha incertidumbre hace mucho tiempo y en este último tiempo peor todavía porque no han cobrado su salario».

Agradecimiento

Bayarres agradeció a la gente que creyó en el programa, «porque uno cuando empieza a trabajar se encuentra con aquellos que creen en un programa, otros que no, otros que de a poco se empiezan a sumar, pero se lograron muchísimas cosas desde ese programa. Una de las cosas más visibles que se logró es la placita que hay en el barrio Calcerrada, a partir del movimiento de mujeres de la zona. Ellas visualizaron una necesidad que había en el barrio, un espacio verde de recreación para los niños y a partir de ahí se las apoyó desde SOCAT, desde el equipo, a generar un proyecto, se presentó y ganaron un dinero que fue con lo que se construyó esa placita».

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