16.02.2022 Quedó en la historia el tradicional local de la firma comercial CORMISA
Por Omar Guillén
«CORIMSA LA TRADICIONAL CASA MINUANA»
Otra más y van…No sé, pero son muchas. La desaparición de firmas emblemáticas, edificios con muchos años y comercios que hicieron historia en la minuanidad. Ya lo hemos puesto de manifiesto en Diario La Unión como hechos que tienen su trascendencia, pero más que nada queremos dejar reflejado cuestiones que tuvieron una incidencia más que significativa para grupos familiares y para decenas de trabajadores en su momento. En los últimos tiempos hemos visto desaparecer literalmente un complejo de una firma con historia, sin dudas.
La casa CORIMSA en la calle 25 de Mayo casi W. Beltrán, donde el sello de la familia Dorrego puso su acento, su trabajo y la dedicación de brindar servicios mediante la venta de los más variados artículos que engalanaron sin duda decenas y decenas de hogares minuanos. Mario Dorrego dio quizás su puntapié inicial y luego lo siguieron sus familiares inmediatos, con lo que fue Dorrego – Frade.
Una firma de gran arraigo y tradición en el medio, donde siempre se facilitó la compra por parte de la gente, una apertura más que interesante para muchos con artículos que fueron invadiendo el mercado local y que en CORIMSA llegaban en tiempo y forma para una cada vez más importante y exigente clientela.
Hubo desde siempre una ligazón importante entre los miembros de la firma y el público, fue algo así como una «familia» de venta y compra, dado que los progenitores enviaban a sus hijos e hijas a ese lugar a fin de que vistieran su hogar con el aporte de la tradicional casa minuana como se dijo muchas veces en un aviso comercial.
Era el lugar de la solución para los temas de los muebles, electrodomésticos y demás cuestiones que integran una casa de familia. Allí estaba todo o casi todo, incluido el crédito de la casa o accesible para que no pegue mal. Pocos o nadie salía decepcionado del lugar, por el contrario. Se podía decir que todo estaba en un solo lugar y el movimiento era constante y con gran aceptación pueblerina.
La cintura comercial de los Dorrego superaba las estructuras de los protocolos, y por tanto, las soluciones para el cliente llegaban como caídas del cielo. El vínculo de barrios o la mayoría de los miembros del grupo fue estructuralmente excepcional por cuanto tenían todo los extremos en cuanto al conocimiento y por allí llegaban como siempre decimos «sirios y troyanos».
Ir a Corimsa significaba encontrarse con integrantes de familias poderosas económicamente o profesionales de las más diversas índoles, como con obreros laburantes de todas las edades que encontraban en el lugar justo, en el momento justo, parafraseando algo que es muy común hoy, y todos llevaban lo que necesitaban sin que hubieran mayores exigencias sino que por el contrario se facilitaban las cosas de tal forma, que nadie quedara por el camino. Pero como muchas cuestiones, los hombres pasan y las instituciones caen, pierden pie y prácticamente desaparecen más allá de que la firma aún hoy en día en un lugar aledaño, que parecía invulnerable e invencible, pero es así «parece» y nada más, pasaron los años y la vida fue quebrando figuras, la mayoría ya no están y emerge la nueva realidad.
Un edificio renovado, con mucha luminosidad que hoy día se erige en ese lugar tan emblemático del comercio minuano que por cierto tuvo otros y aún quizás los hay hoy en día. Este cerró sus puertas, cambió la fisonomía del lugar y nos quedamos con lo último que desapareció y fue CORIMSA en la vereda, que ha sido el último hálito de vida de una gran empresa comercial que supo por decirlo de alguna forma, copar la banca de Minas con ese local y como decía los del frente que también han ido quedando en el recuerdo. Recuerdos para una enorme cantidad de minuanos que allí encontraron la forma de engalanar sus hogares y disfrutar de los avances en su momento, de los avances de la tecnología y que fueron por cierto bienestar.
Se dijo y lo dijimos una y mil veces, «CORIMSA LA TRADICIONAL CASA MINUANA», que fue también respaldo para decenas de transmisores radiales y luego televisivas de Minas y del departamento o que fueron posibles merced a ese respaldo de una firma a la que como miembros de medios, debemos tributarle el reconocimiento y agradecimiento. Mejor tarde que nunca…
