18.04.2022 La historia de Thiago
Por Karina Núñez
Esta es la historia de Thiago Benjamín Frachia contada por su papá Víctor Frachia quien amablemente nos recibió en su hogar y quiere que se sepa todo lo que ha venido transitando desde que nació su hijito. Víctor se hizo responsable de su hijo cuando tenía 6 meses de edad, Thiago nació el 20 de abril de 2014 completamente bien, por parto normal, pero debido a que comenzó con algunos problemas, primero no tomaba pecho e hizo una desnutrición severa, así fue que la mamá lo dejó en el INAU en Maldonado donde ellos vivían y él lo trajo a Minas, muy grave, pero con la atención de los médicos y pediatras, Thiago se salvó.
Aún con 8 años no se sabe qué es lo que padece, es tratado como una enfermedad rara, lo tratan con una pediatra, neuropediatra, psiquiatra, otorrino o el médico que esté en emergencia cuando es necesario llevarlo. Thiago acude a la escuela N°108 y también al Centro Ibirá, pero como su papá ahora no tiene un trabajo nos contó que lo deberá sacar del Centro Ibirá y quizás acuda al Centro Despertar.
Víctor vive para su hijo y la abuela de Thiago que vive a pocos metros de su casa también ayuda muchísimo en su crianza. Hace un tiempo lo mandaron a hacer unos estudios de oído porque el niño parecía que no escuchaba bien, se hizo todo y le mandaron audífonos, como eran muy costosos recibió la ayuda de un conocido ex político que se los compró. Luego en Montevideo le dijeron que no era necesario que los usara y hoy no los está usando.
«LA PREOCUPACIÓN DE NO SABER QUÉ LE DIERON»
El pasado 12 de abril fue a un estudio nuevamente a la capital del país por el oído y su papá quedó muy preocupado por lo sucedido, ya que según comentó «le dieron una medicación que lo dejó ‘knockout'».
Víctor es papá soltero, vive precariamente, debió vender varios artículos de su hogar para poder ir viviendo, a veces le llega la asistente social del INAU y él explica que está solo con el niño y que no tiene trabajo, entonces todo se hace más difícil.
En Montevideo concurrieron a una clínica privada pero enviado por Salud Pública, «allí le dieron una medicación que lo hizo dormir, pero cuando llegó el momento de hacer el estudio se despertó y estaba como fuera de sí, no parecía él. Estaba muy nervioso y le volvieron a dar una dosis, pero nada le hizo y nuevamente le dieron otra medicación que lo hizo dormir enseguida, pero luego del estudio no reaccionaba. Me hicieron esperar 20 minutos y me dijeron que ya lo podía traer para Minas. Volvimos en la ambulancia y él siempre dormido, cuando llegué a mi casa seguía así y de repente se le comenzó a acelerar el corazón, le dieron taquicardias y tenía los ojos dados vueltas», relató el padre.
«Me asusté muchísimo, tuve que llamar a la Policía porque me dijeron que las ambulancias del Hospital estaban rotas, la Policía vino de inmediato y cuando llegamos al hospital todos los médicos nos esperaban, le colocaron una vía, le hicieron un electro, le sacaron sangre y algo le dieron para bajarle lo acelerado de su corazón. Desde Minas se contactaron con la clínica de Montevideo y me dijeron que era normal lo que había sucedido y que todo estaba bien, pero noté que mi hijo no estaba bien y aún sigue muy acelerado, me pone nervioso que continúe así, no quiero que le sucedan más cosas al niño», manifestó.
Víctor solo busca que lo atiendan como corresponde, quiere saber qué es lo que está padeciendo su hijo, hace dos años también hizo una parálisis facial. Además el niño a veces tiene crisis nerviosas, «comienza a tirar todo y romper, muchas veces no sé cómo puedo pararlo, no puedo con él, él tiene medicación del psiquiatra y también para dormir», relató el papá.
BUSCA UN TRABAJO PARA VIVIR MEJOR
Víctor además de esta situación que vive con su hijito, también está abierto a recibir ayuda, desea poder tener un trabajo para darle una mejor calidad de vida a Thiago. No pide dinero, ni que nadie le regale nada, solo solicita una ayuda de trabajo, ya que puede realizar cualquier tarea y buscar que Thiago sea atendido como corresponde.
Está muy agradecido con la Intendencia porque lo ha ayudado con la vivienda, le han brindado materiales para que su humilde casa no se llueva, tenga menos humedad y esté acorde para la vida de Thiago.
Por último expresó que «solo quiero decirles a las personas que no tengan miedo de decir o contar lo que viven con sus seres queridos, porque muchas veces, he visto que la gente se calla por miedo a la represalia, pero la atención no se le puede negar a nadie y todos tenemos derecho a ser bien atendidos».
