15.04.2024 Bruno Viera Fernández: «Que no te digan que el cielo es el límite, cuando hay huellas en la luna»
Por Karina Núñez
Es un joven de nuestra ciudad, de tan sólo 25 años, que desde niño, amó el arte, la música, el canto, el baile, siempre con esos deseos de algún día ser quien hoy es.
Nuestra historia de vida, la dedicamos a este joven que creció en Minas, que decide seguir viniendo todas las semanas a Minas a compartir lo que aprende en su carrera artística, brinda talleres para niños y jóvenes, brinda sus conocimientos a la comparsa que le abrió las puertas desde hace unos años y con quien ha aprendido muchísimo.
Se lo ve muy feliz, es conversador, risueño, carismático, alegre, tiene definido lo que quiere para su vida y le demuestra a los jóvenes que si querés hacer las cosas, hay que proponerlas y poner lo mejor de sí para lograrlo.
«ERES EL ARTISTA DE TU VIDA»
Hoy conversamos con Bruno Viera Fernández, quien nació el 31 de octubre de 1998, en la ciudad de Minas y llegó a una familia que estaba conformada por su madre, Adriana Fernández, y su padre, Rubén Viera.
Es hijo único y cuando niño concurrió al jardín 111 y después a la escuela Nº1.
Bruno recuerda su niñez muy feliz y donde siempre le gustó el arte, «recuerdo que cuando mis abuelos vivían en Costa Azul, siempre les grababa algunos cassettes a mi abuela, cantando, y se los mandaba de regalo. Siempre me gustó eso, siempre me gustó el arte, me gustó cantar, me gustó bailar, me gustó actuar. Mis primeros pasos fueron en la comparsa del barrio, ‘Lonjas de Barrio’, después empecé a enfocarme mucho más en la formación en cuanto al estudio. Me encanta muchísimo estudiar. Hice el liceo Nº 3, después en el liceo Fabini, y dos años en Montevideo donde me recibí de profesor de inglés. Soy docente de inglés en Primaria y también doy clases en lo privado».
Bruno se enfocó mucho en estudiar, «era como que aquel sueño de niño del arte, se fue borrando o fue como que ocultándose en los años, porque mi foco principal era siempre estudiar, en formarme, en salir adelante. Después, nuevamente me contacto con las artes escénicas, con el arte, con la cultura, y fue cuando el momento de elegir la orientación, quería ser arquitecto, o eso creía, y un día mi mejor amiga Claudia, que quería ser diseñadora de textil, me invitó a que la acompañara al teatro donde se presentaba sexto artístico, y la acompañé, y allí estaban haciendo Romeo y Julieta, con la dirección de Rubí, en es momento de estar ahí, fue que sentí realmente mi vocación, y también decidí hacer artístico».
Ramón Pintos, cuenta que siempre fue muy amigo de su familia, «pero por muchos años no tuve trato con él, un día nos reencontramos en una fiesta, donde bailamos y disfrutamos y al día siguiente Ramón ya estaba hablando con mi madre porque quería que formara parte de la comparsa Cruzadera. Ingresé a Cruzadera para las llamadas del 2019, entré en octubre de 2018 pero en carácter solamente de gramillero».
«NO BASTA CON SÓLO HACER LOS PASOS… HAY QUE TRANSMITIR LAS EMOCIONES»
«Es que de por sí, los varones que somos parte de lo que es la danza, pasamos por muchos prejuicios y en ese entonces que tenía 19 años, los prejuicios me importaban muchísimo. Entonces le dije a Ramón, quiero bailar, y comencé como gramillero».
Bruno ha ido creciendo en todo eso que le gustaba desde pequeño, se ha ido perfeccionando, estudiando, y Ramón un día le hace la propuesta porque vio su potencial y querían que estuviera a cargo de los talleres de Cruzadera y del cuerpo baile, «no dudé ni un segundo, soy de guiarme muchísimo por las energías y dije que sí».
Ahí fue como que empezó la carrera, a partir de ese momento, «Ramón se enfocó mucho en la formación y de lo que llamamos el semillero y empecé a tomar talleres, la comparsa me pagó los talleres con grandes referentes de candombe, estuve un año entero tomando talleres en Montevideo, con personas del ámbito, Choco Pereira, Jenny Rocha, Bettina Rocha, Bernardo, con quienes he aprendido muchísimo. También Ramón me tuvo un año entero tomando talleres de percusión, no quería que solamente pudiera bailar, sino que también, que fuera capaz de distinguir un cambio en la cuerda de los tambores».
ESTUDIANTE DE LA EAA
Además de esto Bruno hoy también es estudiante de Comedia Musical en la Escuela de Acción Artística de Luis Trochón y ama las artes escénicas, él nos cuenta que «me gusta esa conexión y esa representación, no somos solamente o tocadores de candombe o bailarines de candombe, sino que somos intérpretes, porque estamos interpretando el movimiento del sonido del tambor con movimiento de coreografía y la historia que cuenta. Cruzadera está enfocada muchísimo a que crezcan muchas personas y que sean un semillero, que sigan volviendo a tomar de vuelta la posta de la cuerda de tambores, hoy sus hijos Maximiliano y Loli, como jefes de cuerda, además de él. Pero está buenísimo que gente con la trayectoria que tiene Ramón dentro del candombe, confíe en gente como nosotros y nos está abriendo muchísimas puertas».








«NADA MEJOR QUE CREER EN UNO»
Bruno nos cuenta que en Minas se dieron dos cosas que son contradictorias, porque hay gente que da para adelante, pero también están los otros lamentablemente, «mucha gente que son referentes me dieron con un palo enorme, y en un momento era como una desmotivación y sentí ganas de abandonar en varios momentos».
Al preguntarle cuál es su aspiración y a dónde quiere llegar, nos dijo «realmente me estoy formando como un intérprete de musical y quiero algún día poder llegar al Teatro de Verano y no solamente quisiera disfrutar con una comparsa, como parodista, revista, lo que sea, pero lo que me sucede es que si bien disfruto mucho el intérprete, yo bailarín, yo actor, yo cantante, me encanta mucho el montaje, me veo mucho en el lado de coreógrafo. No tengo porqué hacer algo magnífico para que el mundo se acuerde de mí, sino que quiero que el espectáculo sea el mejor, que se luzcan todos y esa es mi aspiración».
«LA FAMILIA Y AMIGOS SON MI PILAR PARA CONTINUAR»
Este joven ha tenido siempre el apoyo de su familia, lo que para él es fundamental, sus amigos y familia, que han sido quienes han estado en todos sus momentos de la vida.
Cuenta que en el 2016, tuvo un problema de salud, que hizo que estuviera 10 días internado en CTI, y lo cuenta como un milagro, porque nadie puede entender cómo salió adelante, y siente que tuvo un antes y un después. «Siempre fui super responsable, hasta demasiado, y súper exigente conmigo, en cuanto al estudio y en cuanto a las cosas, eso me inculcó a estudiar y formarme y poder defender eso y poder llegar a tener un título para quedarme tranquilo y saber que puedo desenvolverme en el ámbito laboral y no voy a tener que estar dependiendo de otras personas. Pero después de ese suceso, decidí seguir estudiando, pero no con tanta exigencia, también empecé a poder permitirme disfrutar y poder elegir las cosas que me hacen feliz».
«Dar clases me da mucha felicidad, pero las artes escénicas y lo que es el candombe, es parte de mi vida. Me apasiona, me hace feliz saber que tengo que viajar un domingo a trabajar con Cruzadera, dar talleres y empezar a ensayar. Me pone re contento el haber recibido el año pasado la propuesta también de una comparsa en Montevideo para que sea el primer bailarín partener, y el año pasado salí como primer bailarín y fue como una locura. Además hace unas horas me propusieron que sea quien me encargue de las coreografías para La Facala y eso también me da orgullo y alegría».
Como lo decíamos para Bruno los amigos y la familia es lo más importante y cuando consultamos sobre ellos, dijo «Rubén, Claudia y Mayra son las personas que me acompañan siempre a todos lados, ellos están a cada instante de mi vida, vivimos relativamente cerca en Montevideo, pero nos juntamos a tomar mate, a charlar, a reír y si tengo que luchar por algo o defender algo, siempre voy a defender más que nada, el buen trato hacia mi familia y mis amigos. Realmente soy quien soy, porque ellos en los peores momentos, estuvieron a mi lado».
«A LAS PERSONAS BUENAS, LES PASAN COSAS BUENAS»
Nuestro entrevistado, a pesar de su corta edad, ha logrado muchísimo para la cultura del departamento, no sólo en lo que refiere a su Cruzadera querida, sino que también brinda clases de artes escénicas y danza a través de la Dirección de Cultura, siempre con una mirada a más, está contento, con sus estudios en la capital ha recibido hermosos reconocimientos y premios y son pequeñas cosas que hacen que quiera continuar.
Nunca imaginó estar donde hoy está, «se fueron dando las cosas así y con el tiempo fui entendiendo que a las personas buenas le pasan cosas buenas y cosas de corazón. Porque realmente todo lo que me fue llegando no fue buscado».
Cuando apoya la cabeza en la almohada, dice que se siente muy feliz, «si bien mi jornada, es súper larga, porque empiezo a las 7 y media de la mañana trabajando y termino de trabajar a las 5 y media y a las 6 ya estoy entrando a estudiar comedia musical y estoy a las 10 y media de la noche estudiando, llego a dormir, cansado y agotado, igual me digo qué suerte he tenido, trabajo para pagarme mi carrera de comedia musical, pero estoy contento, no me olvido que mi familia me ha ayudado en todo, pero hoy puedo pagar mi techo, mi casa y pagarme mi estudio y eso me hace sentir re feliz».
