Se desarrolló una jornada de reflexión para docentes y funcionarios en UTU Minas
Por Karen Corbo
Luego del paro de actividades y manifestación frente a la Escuela Técnica de Minas, en la que los funcionarios docentes y no docentes solicitaron mayor apoyo y recursos en salud mental, ante los tres fallecimientos por suicidios que la comunidad educativa sufrió este mes, se realizó una jornada de reflexión.
Respuesta
«Fue una respuesta inmediata que dieron las autoridades a la movilización. Fue un paro de 24 horas que tuvo un acompañamiento masivo por parte del colectivo. Fue una decisión que nace desde docentes que están sindicalizados y no sindicalizados, entonces eso también tuvo una repercusión mucho mayor», relató Francisco Gómez, profesor adscripto y de Derecho.
En la tarde del martes «vino a compartir con nosotros, a intercambiar, el director del Campus Regional Este, el profesor Camilo Fernández, que como autoridad de la región se hizo presente, escuchó nuestros planteos y nuestros reclamos, y además nos confirmó que en la mañana de hoy (por ayer) iba a estar viniendo un equipo de la UAM, que es la Unidad de Apoyo Multidisciplinario». Desde las 9:30 horas se suspendió el turno matutino «y todos los funcionarios, docentes y no docentes, mantuvimos este espacio con este equipo, integrado por el coordinador del mismo, que es un psicólogo, otra integrante del equipo también psicóloga, la psicóloga institucional, que es para todo el departamento de Lavalleja, también acompañada por la psicóloga del departamento de Maldonado. Se hizo presente el director del campus, la inspectora regional, y se unieron las dos escuelas que están en Minas, toda la Técnica y la escuela agraria de Minas», reseñó.
«Este espacio buscaba, más allá de ser una respuesta inmediata a la movilización, también entiendo como para que esto no continuara no dictándose las clases, fue un espacio que plantearon como escucha al cuerpo docente, donde volvimos a manifestar ya lo que era nuestro reclamo anteriormente y particularmente el día de ayer. Está bárbaro que se desembarquen hoy en los hoteles escolares, pero ustedes ya saben lo que nosotros necesitamos. Como que el día de hoy (por ayer) fue el inicio de algo más grande, que lo valoramos, pero como que hoy no nos queda ninguna herramienta para saber cómo empezar a trabajar con todo esto, tanto con los estudiantes como con todo el cuerpo docente y no docente de las instituciones», indicó el docente.
Una comunidad desbordada
Gómez recordó que «venimos, como ya es de público conocimiento, atravesando diversas situaciones de marzo a la fecha, con siete muertes de integrantes de la comunidad, estudiantes, funcionarios docentes, familias que tenían un involucramiento muy grande en la escuela, y era nuestra forma ya de pedir auxilio. Realmente somos una comunidad que está desbordada, que no cuenta con las herramientas necesarias para hacer frente a esto, porque siempre termina recayendo en las personas adultas que habitamos en estos centros educativos, que no tenemos la formación y las herramientas para el abordaje de esas situaciones, y también se nos deshumaniza constantemente. Se piensa que el docente es un ser todopoderoso que tiene que cumplir todos los roles que se hacen en las instituciones. Y de ahí es que surge este reclamo de la confección de equipos multidisciplinarios, los equipos no se integran por una persona sola, eso principalmente, y que tengan presencia real en las instituciones para poder acompañar».
«Estos reclamos fueron los que se le volvieron a presentar al equipo. Obviamente el cuerpo docente tiene muchos sentimientos adentro en este momento, que van desde el enojo, la angustia, la incertidumbre, que ellos también lo tuvieron que venir a ver como de primera mano. Lo cierto es que por lo que conversábamos allí con los compañeros y las compañeras teníamos otras expectativas del encuentro, vemos positivos y por supuesto que hayan venido, pero como se sostenían los reclamos, las acciones y las intervenciones que se realicen tienen que ser sostenidas en el tiempo y que nos doten de insumos para nosotros poder trabajar con estos adolescentes y adultos que integran nuestras aulas», mencionó el profesor.
«En ningún momento nos dijeron van a tener más recursos»
La Escuela Técnica de Minas tiene «más de 700 estudiantes, somos aproximadamente 159 docentes a los que tenemos que sumar el personal que es no docente». Con respecto a la posibilidad de tener más apoyo a nivel de los recursos humanos para salud mental, el docente señaló que «no es una cuestión que nos hayan planteado el día de hoy, en ningún momento nos dijeron van a tener más recursos, entendemos que escapa también a los actores que se hicieron presentes hoy en la escuela. El equipo de la UAM no tiene potestad de decisión, el director del Campus maneja lo que es la región Este y no le compete a él. Entendemos que supongamos, o demos tiempo a que los reclamos llegaron ayer a las autoridades máximas de la Dirección General de Educación Técnico Profesional, que son quienes tienen la capacidad de tomar una decisión en torno a esto. El argumento que es conocido por todos nosotros y que nos plantean las autoridades es que no hay presupuesto para afrontar esta situación».
«Nosotros en la plataforma de reivindicaciones también planteamos esta coordinación con el Ministerio de Salud Pública porque obviamente que nos va a ser de mucha ayuda, sin duda, porque nos hace falta tener un equipo en la escuela que nos ayude a afrontar las millones de situaciones que presentan nuestros estudiantes todos los días, que no todas están vinculadas a la salud mental pero que necesitan de profesionales capacitados y formados para abordarlas. Cuando tenemos una derivación de un estudiante que tiene que recibir atención en salud mental, el organismo que lo tiene que recibir, ya sea ASSE o de una mutualista privada, no tiene capacidad para afrontar esa situación tampoco, donde tenemos gurises que hace tres meses que están esperando la atención de un psicólogo o de un prestador de salud, salvo que sea una emergencia que lo atiendan en la puerta de emergencia y se lo derive inmediatamente. Pero si no las esperas son muy largas, entonces tampoco se logra no sanar pero sí brindarle la atención que merece esa persona que tiene un padecimiento de salud», mencionó.
«Entendemos que todos los organismos tienen que empezar a articularse mejor para que cuando desde el centro educativo cuando los recursos son escasos, que tenemos el día de hoy porque por suerte, tenemos una psicóloga pero esa psicóloga es de todo el departamento de Lavalleja. A nuestro centro educativo particularmente concurre dos días de la semana, pero después se ve repartida en las escuelas de todo el departamento, que tenemos en Varela, tenemos en Batlle, en Pirarajá, en Cerro Pelado, en Solís de Mataojo, tenemos otro anexo en Minas, la Escuela Agraria. Ya son muchos centros educativos para atender a una sola persona, entonces también las capacidades son limitadas. Pero si cuando sí podemos dar atención desde el centro, más allá de los nexos que hacemos con otro montón de instituciones, cuando desde el centro se logra realizar una derivación el centro asistencial no lo puede recibir en el momento. Entonces seguimos teniendo estas situaciones que son de vulnerabilidad», precisó Gómez.
«En piloto automático»
A nivel emocional, los funcionarios docentes y no docentes «estamos en piloto automático, eso es una realidad, pero porque el sistema nos obliga a seguir trabajando como si nada pasara. Hay una concepción del docente, que no es de ahora, es de hace muchos años, de que nosotros somos seres todopoderosos, que tenemos que asumir todos los roles que no están presentes. Somos docentes que impartimos nuestras asignaturas o que hacemos nuestro trabajo de docencia indirecta como en el caso de la adscripción, de los administrativos, del laboratorista, pero terminamos siendo consejeros de los chiquilines escuchando todas sus problemáticas articulando con el MIDES, con INAU, con los hospitales, con lo que sea, entonces estamos sobrepasados porque es un número muy alto haber perdido siete personas que están directamente vinculadas con la comunidad. Sabemos que esas siete pérdidas no fueron todas por suicidio, pero no dejan de ser pérdidas que no sabemos ya cómo afrontar», expresó el profesor.
«Tampoco podemos generar un espacio de encontrarnos con el que tenemos al lado, no tenemos esos lugares, entonces recae en la individualidad o en el encontrarte con tu compañero que tenés al lado abrazarte cinco segundos y dale que estás llegando tarde a clase. El parate de ayer era eso también: el poder encontrarnos entre nosotros, poder hablar que no sea en esos cinco minutos de trabajo porque realmente también somos personas que nos atraviesan esas situaciones», manifestó.
«Volvemos a las instituciones y hay un compañero que no está y para el sistema eso es muy sencillo porque el martes de la semana que viene las horas de la persona que ya no está se van a dar elegir y van a venir otros y es parte de la perversidad del sistema. Son las reglas del juego, está bien, porque esas horas docentes vacantes hay que cubrirlas pero nosotros volvemos a nuestro lugar de trabajo y no hay un compañero o entramos a un salón de clase y tenemos una silla vacía porque perdimos a un estudiante y es como que ‘ustedes tienen que seguir’ y está bien, es nuestro trabajo nosotros vamos a seguir pero llegas a un momento en el que ya no podés más'», sostuvo.
«Toda la comunidad siente dolor y enojo porque es la frustración de ya no saber qué hacer porque todos los días, realmente toda la semana estamos enterándonos, o cuando nos toca comunicar una noticia de que perdimos a alguien y particularmente tengo terror de empezar a naturalizar esto por esta presión del sistema de que hay que seguir como sea. Porque está esto también de que los centros educativos se han confeccionado como una guardería, bajo ninguna circunstancia el centro educativo puede permanecer cerrado y a veces es necesario que el centro cierre, sacando de lado la parte de la alimentación que como los días de paro y demás se garantiza, que por suerte ahora tenemos los comedores en la escuela, que eso también ayuda a disminuir un montón ciertas situaciones de vulnerabilidad, pero es necesario a veces hacer una pausa. Un día de clase en realidad perdido es menos importante en este caso que garantizar el bienestar de quienes habitan esos centros y creo que en este momento quienes tienen la potestad de tomar esas decisiones, que exceden a la dirección o a la inspección que corresponde al centro hay que pensar a revalorizar el aspecto humano, que los trabajadores y los estudiantes somos seres humanos que sentimos y que estas situaciones también nos afectan y eventualmente nos desbordan», afirmó el trabajador.
