24.06.2016 Se realizó el acto conmemorativo por el 232 Aniversario del Natalicio del Brigadier General Juan Antonio Lavalleja
Con motivo de la conmemoración del 232 Aniversario del Natalicio del Brigadier General Juan Antonio Lavalleja, el Comité Patriótico Departamental realizó este viernes 24 de junio en Casa de la Cultura de esta Ciudad de Minas, el acto conmemorativo a la fecha, que contó con la siguiente programación: Concentración de Delegaciones y público en general, recepción de autoridades, ejecución del Himno Nacional, palabras alusivas a la fecha por parte del Director de Cultura Señor José Belloni, seguidamente se procedió a la colocación de Ofrenda Floral a cargo de representantes de Instituciones, luego Toque de Silencio, Himno a Lavalleja, para finalizar con la Entonación Marcha “Mi Bandera” y el Retiro de Pabellones y Delegaciones.
Con la presencia de la Intendente Departamental, Dra. Adriana peña, personal superior del Ejercito Nº4, Brigada de Infantería Nº4, Batallón Nº11, Grupo de Artillería Nº4, el Jefe de Policía Insp. principal Heber Souza, el Pte. de la Junta Departamental Alcídes Larrosa, Sres, Ediles integrantes de la Junta Departamental, dio comienzo el acto con palabras alusivas a la fecha por parte del Director de Cultura Señor José Belloni quien expresó, “Un día como hoy hace ya 232 años, nacía en Villa Concepción de las Minas, Juan Antonio Lavalleja. Hijo de Manuel Pérez de Lavalleja y de Ramona Justina de Latorre.
Así se infiere de su partida de nacimiento, inscripta en la Capilla de la Purísima Concepción de las Minas. Ambos formaban parte de un primitivo núcleo de familias asturianas, gallegas y criollas, que en los primeros meses de 1783 fueron enviadas para probar este paraje, situado entre las más altas sierras de nuestro territorio.
Aquí entre estas viejas paredes de ladrillo que son el centro de nuestra Casa de la Cultura, debió transcurrir su primera infancia. Seguramente en este patio que nos encontramos, debió corretear en sus juegos de niño, y en la ayuda de los quehaceres domésticos. Razón por la que siempre sentimos su presencia en este ámbito.
En esta semana de próceres, no puedo evitar hacer un paralelismo entre las casas de José Artigas y Juan Antonio Lavalleja. Sorprende la austeridad y la sencillez de ambas. Así como sus solares natales, fueron de sencillos y austeros nuestros primeros caudillos.
Como tantos muchachos de la campaña oriental, hijos de pequeños hacendados Juan Antonio había aprendido, desde temprana edad, las destrezas camperas entre los cerros y asperezas del lugar. En la suerte de campo adjudicada a su padre entre los arroyos La Plata y San Francisco.
A comienzos de 1811, se produce el alzamiento de la campaña oriental contra el dominio español de Montevideo, dando comienzo a nuestra revolución emancipadora. La señal fue dada el 28 de febrero de 1811, a orillas del arroyo Asencio. La insurrección se propagó por toda la Banda Oriental.
Aparece aquí, Juan Antonio Lavalleja con 27 años de edad, cooperando con la sublevación de Minas y Maldonado. Al decir de Francisco Bauzá: “El movimiento fue tan espontáneo como unánime; un mes bastó para que se realizara”.
Durante el mes de abril de 1811, se suceden rápidamente las victorias orientales.
Las tomas de Colla, Paso del Rey, San José y Minas, San Carlos y Maldonado. En estas acciones Lavalleja hace sus primeras armas en las milicias orientales.
Luego de este inicio de Lavalleja en los movimientos de sublevación, contra las autoridades españolas, se suceden sus participaciones en la gesta por la independencia.
Ejerce la comandancia del pueblo de la Colonia desde julio de 1815 hasta el 1º de diciembre de 1816, como parte de la reorganización política, administrativa, económica y social, impartida por Artigas. Desempeño que revelará en Lavalleja sus dotes de energía y firmeza, que anuncian al jefe de estado que será, durante su gobierno de la Provincia entre los años 1825 y 1828.
El 19 de abril de 1825, en la playa de la Agraciada, se inicia la Revolución Libertadora. Esta vez será por la independencia absoluta. Los primeros pasos de los revolucionarios tienden a la búsqueda del imprescindible apoyo de los caudillos y la colaboración de las masas campesinas orientales.
De ahí en más sobrevienen días gloriosos para la Patria, sarandí y la ansiada Libertad e Independencia, de lo que hoy es nuestra República.
Le toca entonces la difícil tarea de ser, como se ha dicho, el primer jefe Político de la naciente república. Cargo que desempeña hasta 1828. No solo fue, El Libertador. Fue el primer conductor político de la República Oriental del Uruguay.
Es de subrayar que habiendo tenido el poder militar y político del naciente país, al igual que Artigas murió pobre. De esa noble madera están hechos nuestros Próceres, no porque la pobreza sea una virtud, todo lo contrario, si no porque pusieron su peculio personal al servicio de la Patria, en lugar de servirse de ella.
Por eso el pueblo los eleva a la categoría de héroes inmortales”.






