15.02.2020 Soñar, creer y lograr: La vida de Analía Grandi
Por Rodrigo Guillén
Nacida en Minas un 24 de setiembre de 1972, sus padres Jorge Grandi Gambardela y Lilian Margot Tellechea González. Analía es la menor de 3 hermanos, está Jorge y Alejandra. Con apenas 4 años de edad la vida le daba un golpe duro, de esos que ni se superan ni olvidan, quizá se alivian pero nunca jamás se van, era la pérdida de su papá, el pilar fundamental de la casa, un hombre según lo describe fuerte, de temperamento y que llevaba las riendas de la casa. Su mamá, Lilian quedaría al frente del barco, a cargo de un comercio y de los tres hermanos. La infancia con ese golpe no fue fácil, Analía no se sentía plena y caminó como pudo en sus inicios a la vida.
Concurrió a la escuela N°2 hoy N°117, continuó los estudios de secundaria en el Liceo Eduardo Fabini y tras anotarse en la Facultad de Economía, nunca llegó. El amor la tocó antes, Sergio su esposo fue a sus 17 años el amor de la vida. Analía una creadora, soñadora y luchadora desde la infancia, inclinaría su balanza a las telas, el mundo de la moda y los negocios, siendo al día de hoy una carismática total, transformando todo lo que toca en oro puro. Hoy presentamos a la vida de Analía Grandi y una historia de sueños cumplidos.
LA INFANCIA: UN PASO DURO SIN PADRE

Apenas 4 años de edad, en un momento donde padre e hija debían disfrutarse como nunca, eso no sucedería ya que Jorge Grandi tras una enfermedad dejó de existir.
«Tengo muchos recuerdos, no fue del todo feliz, cuando tenía 4 años perdí a mi papá y eso creo que de alguna forma marcó mi infancia, me formó y marcó mi personalidad. Tras muchas vueltas en la vida me hizo la mujer que soy hoy. Me marcó para todo lo que he sido y sobre todo me marcó la empatía con mucha gente porque mi vida fue con muchas facetas, si bien de chiquita nunca me faltó nada porque tenía una mamá y unos abuelos que en realidad siempre estuvieron pendientes de nosotros que somos 3 hermanos. Igualmente desde lo emocional es un impacto muy fuerte, sobre todo porque mi papa murió de una enfermedad que hoy se conoce mucho más, pero su caso era el primero en el Uruguay, era muy joven y esa ausencia se notó, más allá que uno trata desde su punto de vista colmarla pero a lo largo de la vida vas siendo acorde a las cosas que te han pasado», describió.
SUS HERMANOS

Jorge y Alejandra con quienes son hermanos, amigos, compañeros en la vida que recorren, la familia Grandi – Tellechea se muestra permanentemente unida. «Yo soy la menor de 3 hermanos tengo 47 años, Jorge tiene 49 y mi hermana Alejandra es la mayor y me llevo 5 años con ella», mencionó.
Analía contó cómo repercutió en los mayores de la familia la muerte temprana de su papá. «Ellos creo sufrieron tanto como yo, cada uno de acuerdo a su personalidad lo va asimilando de diferente forma. Mi papá era muy compañero con nosotros, sobre todo con mi hermano varón, y quizá en mi hermana la rebeldía fue lo que la hizo de repente llevar esas instancias de adolescente, y yo que era la más parecida en personalidad con papá parecía que era la menos tocada, pero siempre digo cuando falta un ser querido en la familia todos necesitan tratarse y hacer el duelo porque parece que aquel que más asumido lo tiene o menos complicaciones tiene en el interior tiene un mundo aparte», reflexionó.
SU MAMÁ, LUCHADORA PARA DARLES EL AMOR QUE NECESITABAN
Lilian tuvo que ser madre y padre a la vez, una adolescente casi a cargo, y dos chicos que daban sus primeros pasos en la vida como lo eran Jorge y Analía, Lilian no tenía más opciones que levantar la cabeza y seguir para que nada les falte y eso más allá del dolor inmenso de alguien que llevaba 20 años junto a su esposo fue lo que hizo.
«Mamá se puso de novia con papá a los 12 años, se casaron a los 22 años, 10 años de novia y 10 de casada, primer y único novio, acostumbrada a un esposo con una personalidad avallasante que tenía papá y te resolvía todo. Ella viuda en aquella época tuvo que encarar la vida, el salir a trabajar desde algún punto en el negocio que él dejo con un socio, además de criarnos a nosotros y sabés que creo que hizo un excelente trabajo. Además tuvo mucha suerte, los tres somos personas de bien, con nuestros defectos y virtudes somos una familia súper unida», expresó Analía.
LA ESCUELA Y LA SECUNDARIA
Analía sorteó la educación de buena forma, pero el paso a los estudios terciarios solo los dio hasta la inscripción, la Facultad de Economía veía como esa chica adolescente de pelo largo algo ondulado, se inscribiría a un lugar al cual nunca jamás concurrió.
«Concurrí a la Escuela N°2 hoy Escuela 117, tengo un montón de amigos y amigas de esa época, mis mejores amigas fueron conmigo desde el jardín hasta el día de hoy, por ejemplo Laura Cremona fue compañera de 2, 3,4 y 5 y después de toda la instancia de la escuela y hoy seguimos siendo amigas. Concurrí luego al Instituto Eduardo Fabini los 6 años, después me anoté en la Facultad de Economía y nunca fui», expresó entre risas.
«Ya estaba ennoviada, ya tenía proyectos y con un novio mayor que yo (mi esposo) decidí no ir porque la carrera no me tiraba tanto y uno opta en la vida por diferentes caminos, luego se ve si se equivoca o acierta. Yo creo en el camino que elegí, ya estaba emprendiendo en el rubro textil, hacía ferias, hacía ropa, se las vendía a comercios instalados, estaba con todo lo de diseño y trabaja solventándome yo. Irme a Montevideo implicaba postergar un montón de cosas porque mi madre no tenía la situación económica para decirme que me iba con todo, quizá hubiera comido arroz toda la semana (que me encanta) y hubiese dejado de hacerme mis gustitos los cuales los hacía con el trabajo que tenía. Sin duda hubo algo que hizo quedarme y allí quedé anotada pero nunca concurrí», narró.
ADOLESCENCIA, SALIDAS, TRABAJO Y EL AMOR
Quienes conocen a Analía Grandi saben de su cualidad de relacionamiento con otras personas, cuando llega a algún lado se hace notar, su sonrisa, su forma de hablar, su forma de vestir siempre marcando tendencias era desde su adolescencia una característica. Se mostraba firme y convencida de quien era, pero en el interior suyo, en su casa, esa fortaleza perdía una guerra interna pasando a ser una lagrima por lamentos y reproches a quien era.
«Siempre tuve muy buen poder de relacionamiento, siempre fui referente porque si quería ponerme una flor en la cabeza me la ponía, no importaba lo que se dijera, marcaba tendencia, si a mí me gustaba no pasaba nada con lo que opinaban los demás. En la parte de adolescente nunca pasé desapercibida por más que quisiera, mi personalidad se fue forjando fuerte, si tú me preguntas cómo soy te digo que soy una mujer fuerte y sensible y creo que soy el producto o lo que fue el cernidor de aquellas Analías que han hecho de todo y han sentido de todo. Si vos me decís, si me sentí discriminada te digo que sí, sentiste bullyng sí, sentiste cariño de los demás sí, pasé por un montón de etapas porque me sentía menos, no tenía a mi papá o porque tenía complejo. Siempre digo iba al baile y miraba para abajo, no me gustaba mi cara, no me gustaban mis piernas, no me gustaban mis pecas, no me gustaba mi pelo, no me aceptaba yo. Creo que le pasa a un montón de chicas hoy, sin embargo esa imagen no era la que daba, yo hacia afuera daba la imagen de seguridad total, de comerse los niños crudos como se dice, pero en el interior era súper frágil y muy casera. Me gustaba marcar tendencia en la moda pero sin embargo era la que cocinaba en casa, el antítesis, limpiaba, cocinaba, cuidaba a mis abuelos, era como un prototipo de mujer de la casa por un lado en la realidad mía, pero cuando salía me rehacía o me parecía a una mujer segura», sostuvo.
Entre esa mezcla de sentimientos, aparece el amor en su vida, ella 17 y el 25 años, por ese entonces Sergio ya cumplía tareas en la barraca ubicada por Batlle en su primer local, apenas comenzaba en la actividad. «Yo iba en una honda 50, con Gabriela Fontes una amiga, veníamos de lo Juvenal Astor de clase de matemática, pasamos por el costado de la Escuela N°8 y lo vi, me gusto, pensé que trabajaba ahí – comentó entre risas- es más trabaja ahí era el dueño. Recién había abierto la barraca. Yo le conté a mi mamá, que había visto a alguien que me pareció interesante, y me dijo quién era, resulta que mi madre y mi hermano jugaban al Vóley con él, a Sergio en aquel momento le decían «Manimal» era enorme, y bueno así yo con 17 años y el 25 teníamos bastante diferencia», recordó.
El amor para toda la vida, el casamiento en la iglesia, el primer beso, el cumplir como sus abuelos más de 70 años juntos, por ese entonces se le pasaban por la cabeza a aquella chica de apenas 17 años. Hoy la pareja tiene 30 años juntos y han formado una hermosa familia.
SU OTRO AMOR, LA MODA
Jugar a hacer vestidos, tener que hacerlo por no poder comprarse lo que quería, juntar retazos en cada modista a la que visitaba, sacarle alguna tela a la abuela, todo eso la llevaba desde pequeña por el mundo de la moda, siendo en Minas una referente.
«Eso se trae un poco, cuando era chica no podía comprarme cosas porque no existía la accesibilidad a la moda que hay ahora. Había tiendas por supuesto pero eran marcas y cosas caras, yo no podía. Lo que hacía era juntar plata y mandarla hacerme algo a la modista, y comencé pidiéndole a las modistas donde me hacían cosas retazos de tela, recuerdo que con mi hermana lo primero que nos hicimos con trapos de piso blancos, los de antes que eran más esponjosos, una pollera con top de trapo de piso que nos quedó fantástico. Con una cortina de mi abuela y sabanas de crea blanca la metíamos en tintura y nos hacíamos de todo. Ahí empecé, viví muchos años con mis abuelos y mi abuela tenía una maquina Singer que la tengo aún yo, y mi abuela cocinaba, tejía, yo desde chica aprendí todo con ella. La cocina es otra de mis pasiones, me hubiese gustado también hacer eso pero todo no se puede», comentó.
PACHAKA: SU IDEA REALIZADA
En calle Domingo Pérez pasando 18 de julio se inauguraba «Pachaka Boutique», el nombre escondía algo muy especial para Analía. «Mi primer emprendimiento oficial fue Pachaka, tenía un año mi hija que hoy tiene 24, junté la plata que te daba BPS por licencia por maternidad y una plata que me dieron, unos pesitos, y lo que hice fue tener el aval de Sergio en el Banco Comercial donde te entregaban una chequera y con eso pagaba a 30 o 60 días, así empecé con la chequera y los pesitos que tenía», relató.
Su primer emprendimiento, su crecimiento comercial y crecer dentro de lo que es la popularidad que da el éxito, eso se lo dio Pachaka. «Me dio mucho, Pachaka primeramente surge de un sueño que tuve, vi a mi papa diciéndole a mi hermano Indio Pachaka, mi papá decía esa palabra y estaba con el emprendimiento en la cabeza y no sabía cómo le iba a poner, tuve el sueño y le puse ese nombre. A lo primero nadie entendía nada, la palabra no sonaba de ninguna forma, y creo que llegué a tener 10 o 12 compañeras de trabajo cuando estuve en 18 y Sarandí, siempre estuve haciendo desfiles, soy de las personas que le gusta soñar y llevarlos adelante, tengo eso que no me da miedo, al contrario, todas las cosas aunque sean muy ambiciosas o voladas todas se logran, si le pones el pienso, las ganas, no le tenés miedo y te ponés en la cabeza que lo vas a lograr, siempre y hoy creo que por lo que estoy en el mundo es para darle para adelante a aquel que tenga cosas, sueños, miedos de equivocarse, pero siempre piensa en que te va a ir bien», reflexionó la empresaria. Pachaka permaneció 15 años abierto, sus puertas cerraron porque su creadora y soñadora del lugar tomó otro rumbo en su vida.
EL MUNDO DEL TURISMO.
«Mi gestión fue lo mejor que pude dar, lo mejor de mí, eso no quiere decir que fue la mejor».
Quedaba atrás su etapa de comerciante, Adriana Peña intendente electa la llevaría al frente de la Dirección de Turismo. Analía Grandi era más que consciente de que el rubro no era lo de ella, pero cuando una persona es tan carismática puede llegar a transformarse en la más conocedora de todos. Con ingenio, simpatía, buen relacionamiento, llevó adelante una tarea excelente al frente de esta dirección, quizá ubicando el turismo de Lavalleja durante su gestión en lo más alto, logrando de fiestas populares las mejores, hasta que un día lo político sobrepasó la gestión y lo humano, haciendo que Analía Grandi diera un paso al costado.
«Cuando comencé con Turismo me comprometí muchísimo con la gestión y no me importó nada más, mis amigas y compañeras odiaron mi gestión porque venían de los viajes a mostrarme una colección de zapatos y yo les decía que no podía, no le daba importancia, lo abandoné literalmente porque estaba tan comprometida, era un desafío tan grande para mí, que todo no se podía», afirmó.
Analía Grandi vivió de todo, lo bueno y lo malo, realizó una gran gestión que llegó a su fin de una forma quizá que no era la mejor. Pero en el medio de todo eso demostró ser una gran trabajadora por el turismo de Lavalleja, dejándolo muy alto en la región.
«Creo que a más de uno le di un cachetazo, por eso digo que se discrimina mucho y creo que he aprendido a no hacerlo, el mundo de la moda era muy frívolo para los demás y por eso digo que era muy ambigua, era súper sentimental pero a su vez en el mundo de la moda. Y se decía qué podía hacer alguien que venía del mundo de la moda y que solo sabía organizar desfiles en una gestión de turismo. Hasta yo pensaba qué podía hacer», se cuestionó entre risas.
«Tengo mucho poder de comunicación y me relaciono de buena forma, si bien puedo llegar a generar amores y odios por mi personalidad muy avallasante y generás que te quieran mucho o te odien, en la vida, me pasa que hacia afuera del departamento todo lo que género es positivo. Generé muchos vínculos que hasta el día de hoy tras 5 años fuera de la gestión tengo los vínculos de respeto y muy buenos. Creo que el turismo y su relacionamiento es importantísimo, hay cosas que no se pagan con dinero, sino que se obtienen por el buen vínculo que se tiene con alguien. Eso fue una de las causas, también tuve mucho apoyo de los funcionarios municipales y mucho respeto, me lo gané con marcar el ejemplo no es que mando hacer y me siento (a esperar) que lo hagan, pido y salgo a hacerlo y me trepo a la escalera igual que el otro, tomo la iniciativa, es estar de par en par con el otro y poder agradecer el trabajo que hace», describió.
De familia comerciante, Analía también cumple con esta característica y es negociante en todo lo que hace, esa mezcla hace que lo gestionado por ella llegue al éxito. «La gestión pública es una gestión permanente, con ustedes por ejemplo a veces estaba cansada y me llamaban y daba la nota, porque es eso de dar y recibir, cuando yo los llamaba a ustedes, siempre estaban. Lo otro es tener palabra, si era blanco era blanco, también el saber decir que no y todo eso se valora mucho en la gestión pública, y eso más el apoyo de la Cámara de Turismo, los trabajadores y de la Intendenta (Adriana Peña) quien en aquel momento me puso en ese lugar, fueron piezas que se fueron dando para que existiera un recambio porque en turismo siempre se hicieron cosas y se venían haciendo hace pila y siempre lo dije, no hubo un antes y un después, era continuar con una impronta diferente», manifestó.
«Mi gestión fue lo mejor que pude dar, lo mejor de mí, eso no quiere decir que fue la mejor. Creo que también se dio que desde la administración hubo un enfoque al turismo y una confianza de la intendente hacia mi gestión, además de un cambio de cabeza de la gente al turismo», afirmó. Si bien Grandi cree que su gestión fue buena, esa gestión tuvo un mayor reconocimiento tras dejar el cargo.
EL DÍA DE SU RETIRADA
Horas difíciles se vivieron, temas quizá que nunca quedaron claros del todo, quizá políticos, quizá personales llevaron a que Analía Grandi se alejara sorpresivamente de su cargo. Una conferencia de prensa que no mostraba su mejor perfil fue la última imagen que quedó de ella dentro del despacho de Peña.
«Perdí mucho más de lo que gané, no me arrepiento y te digo después que pasa el dolor de muchas cosas uno sana y puede mirar con claridad hacia atrás poniendo en una lista las cosas buenas y malas para poder visualizarlas bien y hacer un balance. Creo que el balance es súper positivo el que hace Analía de los años hacia atrás, yo crecí mucho, mi intelecto creció, mi espíritu creció, mi autoestima, mi fe en mi misma. Ese día yo me quería ir, me iba triste, yo decidí irme, pero dejando cosas muy buenas atrás y muy malas, entendámonos, fue un impacto que yo asumiera la Dirección de Turismo para los demás y para mí. El turismo era lo que iba a salir del departamento y ponían a alguien que no tenía ni la más pálida idea de turismo, y eso fue lo que le dije en ese momento, ‘no sé de turismo’, y me dijo ‘sabés de comercio, de relacionamiento’, y después entendí que si tenía razón que se podía llevar adelante no solo necesitas de turismo», recordó.
«El día que fui me quería ir siendo agradecida de lo que había vivido, no haciendo eso que hacemos muchos, que hoy estas bárbaro con alguien y te peleás y al otro día ya no te sirve para nada o es la peor, eso no me gusta, habla muy mal de uno si tiene un inconveniente y salen hablar y yo quería cuidar eso, pero tampoco les quería mentir a ustedes, a la gente, entonces para no mentir en ese momento encontré la frase perfecta, cumplí un ciclo», mencionó riéndose.
SUS HIJOS

Analía habló de su hija Camila y su hijo Guillermo quienes transitan la vida en el estudio, Guillermo estudia economía algo que la madre no logró y Camila está en el mundo de la moda.
«Son mis amores, unos divinos son unos hijos que debo agradecerle a la vida, son súper compañeros. Dicen que no se puede ser amigos de los hijos que hay que ser padres, yo soy madre pero creo que en algún punto soy amiga, confidente, pongo límites pero también pregunto y escucho mucho. Camila está a punto de recibirse en Licenciatura en Diseño Industrial del rubro textil, eligió lo que yo quería hacer en esa época, y Guille estudia economía, la carrera que me anote y no fui. Son personas de bien, están encaminados, son humildes y la humildad es algo que tienen que tener», expresó.
EL REGRESO A LA POLÍTICA
«Como dije hace un tiempo, nunca pensé volver al ruedo, pero tampoco me sentí en el ruedo nunca»
El regreso a la política de Analía Grandi se ha dado, pero desde un lugar diferente, siendo más compañera de ruta de su amiga y cuñada Alexandra Inzaurralde. Grandi no pasó bien familiarmente cuando le tocó estar en la vereda de en frente pero hoy sin duda disfruta compartir la misma.
«Como dije hace un tiempo, nunca pensé volver al ruedo, pero tampoco me sentí en el ruedo nunca. A mí me decían que lo mío era un cargo político y yo siempre decía que no, pero luego entendí que sí, yo no lo ejercía como política porque no había intereses de mi parte pero era un cargo de confianza y sin duda era un cargo político. Cuando me fui dije nunca más pero Alexandra es muy inteligente y me decía ‘si todos piensan como vos, si todos pensamos así quién nos va a gobernar, porque para cambiar las cosas hay que juntarse’. También tenía aquello que en la anterior elección cuando Alexandra disputaba con Vergara ante la actual administración, yo estaba en la vereda de en frente porque era agradecida con la persona que me había dado la posibilidad y mi amiga, mi cuñada Alexandra estaba del otro lado y no estuvo bueno, nunca tuvimos ni un si ni un no, pero dije nunca más esa sensación porque la familia está en una reunión, uno tira para un lado y otro para el otro y no está bueno. Y pensé si estuve con alguien que salía en la tele, acompañaba en el comité dije, pero cómo no voy a estar ahora con quien confío tanto como es Alexandra. El grupo es divino y yo estoy activa y no estoy activa, aparezco en algunos momentos, voy, vengo, hoy digo soy integrante del grupo 59 y me encanta hacerlo, tengo compañeras de clases que nos reencontramos ahora, la familia, me siento en mi casa», sostuvo.
«Creo que nunca voy a querer un cargo electivo, de ser activo uno, Sergio me enseñó a decir creo para no embretarme en decir nunca porque uno nunca sabe las vueltas de la vida. Hoy creo que no, si me decís si me gustaría digo que sí, porque tener el poder para hacer cosas buenas para los demás es genial, ahora el precio que tiene que debe pagar no lo quiero, ahí entra la inteligencia a tallar y es donde sé que puedo hacer las mismas cosas desde otro lugar, como por ejemplo desde Minas y Abril», mencionó.
EL MENSAJE
Al cierre Analía Grandi deja un mensaje a todos. «Que tengamos sueños, creamos en nosotros mismos y en vez de decir no puedo digamos sí puedo, en vez de decir no me va a salir digamos sí me va a salir, que seamos positivos, comunicativos, en vez de pelear con una persona conversemos, que seamos honestos con nosotros mismos y que todos los días hagamos una cosita chiquita para ser felices, algo por nosotros porque este pasaje por acá es cortito y no sabemos cómo se termina».
