24.05.2021 Juan Carlos Álvarez: vecino de Minas y muy querido en el Barrio Las Delicias
Por Karina Núñez
Hoy decidimos entrevistar a un vecino del Barrio Las Delicias que nos recibió en su hogar, sabemos que es de familia muy querida, que construyó su propia familia con mucho sacrificio pero logrando sacar todo adelante.
Fue militar, policía, mozo, trabajó en la construcción y en cuanta cosa debió hacer para llevar un peso a la casa, hoy está jubilado, disfruta de sus quehaceres diarios y espera ansioso poder terminar un tratamiento para volver a jugar a su pasión que es la pelota de mano. Nos referimos a Juan Carlos Álvarez Inzaurralde.
Nació el 21 de setiembre de 1948 en la ciudad de Minas en el seno de una familia compuesta por 7 hermanos y sus padres. Una familia numerosa, que luego de un tiempo se trasladaron a Los Tapes a vivir y concurrió a la escuela Número 77.
Eran momentos muy difíciles, «éramos 9 y la única entrada que había era la de mi viejo que trabajaba en una cantera de Talco de Santiago Gaudino y por ese motivo desde muy pequeño luego de concurrir a la escuela cuando salía trabajaba también recolectando Talco. El recolector de talco, refiere a juntar el talco chico que va quedando en el refugo del talco bueno y que va quedando para atrás y luego se vende. Luego lo llevaban para Montevideo y allí se vendía», relató.
Juan Carlos después que terminó la escuela se fue a trabajar a la estancia El Magrullo de Julio Ricceto y cuando cumplió los 18 años, para que sus padres pudieran mudarse, decidió venirse para Minas e ingresar al cuartel, donde estuvo durante 4 años y medio, pero se fue porque no le gustaba esa profesión.
Luego de ahí trabajó en la esquila y en la obra del Hospital de Minas con Figueredo y Rojas, «hicimos la plancha toda, por lo que también trabajé en la construcción», rememoró.
EL RECUERDO A SU MADRE
Recuerda a su madre, «Doña Segunda» con mucho amor y mucho orgullo. «Mi vieja era maravillosa, siempre pienso en todo lo que laburó y lo que hizo para con nosotros. Mi vieja hizo todo, araba, esquilaba, sembraba con uno de mis hermanos más pequeños en la cadera y eso no se olvida jamás. Después de hacer todas esas actividades, venía derecho a cocinar o a lavar la ropa que antes se hacía en una cañada, o pileta y siempre con mucho sacrificio. Fue una gran mujer y muy querida por todos los vecinos, tanto en Minas como allá afuera», expresó.
SU FAMILIA
En el año 70 llegó el amor a su vida y se casó en el año 74. En el año 73 ingresó a la Policía y enseguida contrajo matrimonio con Myriam Cal, quien desde hace 46 años es su esposa, formando una familia compuesta por 4 hijos, dos varones y dos niñas, y hoy con 9 hermosos nietos.

EL INGRESO A LA POLICÍA
Recordó Juan Carlos que al servicio de la Policía ingresó en el año 73 y estuvo por 28 años. Le gustaba y además era una gran oportunidad que se daba de trabajar y ganar dinero para solventar su familia.
Nuestro entrevistado, dijo que el ser policía en aquella época, «era difícil, pero más fácil que ahora, sentía que había respaldo, seguridad en muchas oportunidades que se daban dentro de la Policía, con casos complejos, pero con respaldo y una manera de trabajo quizás más segura».
«Fui Ejecutivo, el policía que anda en la calle, pero también fui el carnicero en la carnicería de Jefatura de Policía por 20 años, además de hacer 222 y Verano Azul. Además de que cuando había actividades, fiestas tradicionales, festivales y demás salía a pie a tierra», comentó.


«ELEGIRÍA NUEVAMENTE ESA PROFESIÓN, PORQUE LO LLEVO EN LA SANGRE»
Juan Carlos mencionó que hoy después muchos años, «elegiría ser nuevamente policía, quizás dudaría un poco más que antes por la forma que de trabajar y por las leyes, por que siento que no hay mucha seguridad, pero de igual manera debo decir que la camiseta la llevo puesta aún y no me olvido de esta gran profesión».
Además señaló que «mis dos hijos varones hoy son policías y me hace dar mucho orgullo que así sea. Seguramente les transmití eso que sentía de ser policía a mis hijos, ellos siempre estaban conmigo y se criaron al lado mío y el ser policía lo compartían ellos antes de serlo y cuando llegó el momento y cumplieron la edad decidieron ingresar a la Policía».
SU GRAN PASIÓN
También su pasión es jugar a la pelota de mano, «desde que tengo 14 años lo practico, nunca jugué mucho, lo hacía como deporte y también eso es lo más lindo y me encanta hacerlo. Algunas veces competí entre categorías diversas, pero hace unos años debí dejar porque tuve un accidente justamente jugando a la pelota de mano y por ese motivo suspendí por un tiempo, ya hace 3 años, pero estoy seguro que volveré a jugar, al menos esa es mi aspiración, pero aún estoy en recuperación del accidente».
Nuestro entrevistado también fue mozo y trabajó muchas veces para Roque Munúa, también en la exposición de la Agropecuaria, en cumpleaños, en casamientos, fiestas de la forestación, entre otros lugares, «todo eso me hizo disfrutar la vida y poder tener otros ingresos para el hogar y familia».
CUANDO LLEGA LA JUBILACIÓN
Hace unos años dejó la profesión de policía porque llegó la hora de la jubilación y ante eso «al principio extrañé no ir a trabajar, pero más que nada por la costumbre y lo rutinario de todos los días. Pero debo admitir que me fui bien, me fui conforme con lo que hice y siempre supe que se llega a ese momento en donde uno debe retirarse y dejar el lugar a otro y a su vez dedicarme a otras actividades».
Hoy dijo que vive muy tranquilo, si sale hace alguna faena, ya sea para cumpleaños, casamientos y si no se dedica a la casa, al hogar, a acompañar en las tareas de todos los días.
En cuanto a la pandemia, indicó que «indudablemente nadie la esperaba, sabemos que debemos cuidarnos y cuidar a los demás, pero hay que tomarla como viene, pero es lo que nos tocó y debemos adaptarnos a esto y sabemos que esto pasará».
«HE SIDO Y SOY MUY FELIZ»
Por último nuestro entrevistado expresó que «he sido muy feliz, tengo una gran compañera de vida que hace 46 años que estamos juntos, mis hijos que siempre nos rodean al igual que mis nietos»


