26.11.2021 Ni la lluvia pudo con la lucha contra la violencia hacia las mujeres

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Por Karen Corbo

A pesar de que el tiempo no acompañó, un puñado de mujeres, hombres y niños se manifestaron por la erradicación de la violencia hacia la mujer en el día mundial, que se conmemoró ayer. La fecha elegida por la ONU es en memoria de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal asesinadas por orden del dictador Rafael Trujillo en 1960 en República Dominicana.

Ayer los uruguayos y las uruguayas lloraron juntos por las mujeres que fueron asesinadas por la violencia machista. También en la jornada pasada se escuchó más fuerte el grito de justicia y las reivindicaciones de derechos diarias que realizan las mujeres.

Minas

A pesar de que la lluvia mermó la convocatoria de Mujeres Sin Miedos, hubo gente que desafió al mal tiempo y acompañó la concentración en Plaza Libertad a las 19 horas. La primera oradora fue la integrante de la mencionada OSC, Susana Rodríguez, encargada de leer la proclama.

«La violencia hacia mujeres y niñas es una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas, persistentes y devastadoras del mundo actual sobre las que apenas se informa debido a la impunidad de la cual disfrutan los perpetradores, y el silencio, la estigmatización y la vergüenza que sufren las víctimas.

La Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer emitida por la Asamblea General de la ONU en 1993, define la violencia contra la mujer como ‘todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada’.

Las relaciones signadas por la violencia en el ámbito doméstico, en el marco de las relaciones afectivas o familiares, son expresión de graves inequidades de poder aprendidas y naturalizadas en el proceso de socialización por el que transitan las mujeres.

Desde que se desató el brote de Covid-19, los nuevos datos e informes que presentan quienes están en primera línea revelan que se ha intensificado todo tipo de violencia contra las mujeres y las niñas, sobre todo, la violencia en el hogar. Es la pandemia en la sombra que crece en medio de la crisis de la Covid-19 y necesitamos un esfuerzo colectivo general para detenerla.

Con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres desde la OSC Mujeres Sin Miedos en coordinación con el Dispositivo de Articulación Territorial de la Red de servicios por una vida libre de Violencia basada en Género de Lavalleja convocamos a renovar y a fortalecer el compromiso de toda la sociedad , gobierno e instituciones para prevenir y poner fin a la violencia de género y garantizar atención a las mujeres y niñas víctimas de violencia», culmina la proclama.

Diversidad

El Colectivo Diversidad, representado en las voces de Carla González, Ailén y Lara Rodríguez, estuvo presente en la concentración. En la fecha, las integrantes expresaron que «tomamos las calles, los barrios, las ciudades, porque en nuestras casas, en nuestros trabajos, en la plaza y en las instituciones aún se sostienen prácticas y discursos que nos violentan, nos invisibilizan, nos excluyen. Lo hacemos juntas, como una marea de resistencias que dice, una vez más, ¡BASTA!

El año 2020 y lo que va del 2021 estuvieron marcados por la Pandemia del Covid 19, y por la fuerte recomendación -o imposición- de confinamiento en el hogar, el deterioro de la situación económica y social y la pérdida de servicios públicos de calidad. Hablamos del fuerte incremento de la pobreza, que se traduce hoy en 150.000 personas, donde -como es habitual- son las mujeres que están mayormente a cargo de sus hijas e hijos, percibiendo menores ingresos; y la inexplicable e incomprensible decisión de aniquilación del sistema de políticas y programas sociales que acercaban el Estado a las comunidades; lo que conlleva a que se vulneran aún más, las condiciones para el ejercicio de derechos. Las mujeres sostenemos la vida -también en las ollas- produciendo alimentos para quienes nada tienen o perdieron todo. En esos espacios somos alrededor del 70 % de la trama comunitaria y solidaria. Porque las ollas y las mujeres estamos presentes mientras el Estado está ausente.

La actual coyuntura pone de manifiesto una vez más que para muchas mujeres, niñas/niños y adolescentes el hogar no es ese lugar seguro y protegido donde nos encontramos rodeadas de nuestros afectos. La permanencia en casa de quienes habitualmente trabajan afuera, multiplicó las situaciones de violencia y abuso, hecho que quedó en evidencia en las últimas estadísticas.

Nos manifestamos con un amplio sentido de justicia y perspectiva histórica, siendo una marea de resistencias que sale a las calles porque aún seguimos diciendo que es necesario ligar la violencia contra la mujer con la discriminación sistemática que sufren las mujeres y niñas niños y adolescentes afro, de las diversas orientaciones sexuales e identidades de género», manifestaron.

«Es desproporcionada la violencia cometida contra las mujeres afrodescendientes, sobre todo la trata de personas, la violencia y explotación sexual, el abuso doméstico y la brutalidad  policial. Y porque además la violencia estructural las atraviesa doblemente, porque sabemos de la pobreza y su racialización, feminización e infantilización.

La incorporación de la variable étnico-racial en los registros administrativos es una necesidad; al día de hoy no disponemos de datos desglosados sobre la situación de los derechos humanos de las mujeres afrodescendientes, lo que es necesario para diseñar políticas adecuadas que hagan frente a la discriminación múltiple e interseccional que sufren las mujeres afrouruguayas, las mujeres de ascendencia indigena, las mujeres pobres y las migrantes», agregaron.

«Los juzgados multimateria deben ser instrumentados, sin dilaciones ni excusas; el personal judicial debe estar especializado en Violencia de Género, son primordiales a lo largo y ancho del país , así como los hogares de acogida y centros de apoyo para las víctimas, constituyendo un verdadero sistema de respuesta integral. Es URGENTE que se unifiquen las denuncias en un solo expediente y que las ampliaciones sean consideradas agravantes», sostuvieron en otra parte del discurso.

«Y decimos bien fuerte no a la tenencia compartida impuesta. No a los intentos de desarticulación de la protección de niños y niñas que denuncian situaciones de violencia y abuso sexual.

Nos manifestamos con un amplio sentido de justicia y perspectiva histórica, siendo una marea de resistencia que sale a las calles porque la trata y explotación sexual acechan a adolescentes, jóvenes y mujeres. Porque nos desaparecen, nos explotan y esclavizan. Alzamos la voz, una vez más, para denunciar que no somos objeto de consumo. Porque los explotadores están ahí, a la vuelta de la esquina, y cuentan con recursos para sostener su negocio lucrativo. Exigimos responsabilidad, compromiso ético y garantías para que los procesos de acceso a la Justicia se garanticen y porque no admitiremos que las víctimas se ahoguen en océanos de impunidad», manifestaron.

Víctimas

A la fecha treinta mujeres fueron asesinadas en el marco de la violencia de género en 2021. Según consignó el diario El País, en el período 2018 – 2019, 51 niños, niñas y adolescentes quedaron huérfanos por la violencia hacia las mujeres, según un informe de Unicef y el Instituto Nacional de las Mujeres.

«Esa cifra constituye un promedio de 25,5 niños por año que pierden -al menos- a su madre, teniendo en cuenta el período 2018-2019: en el primer año eso le ocurrió a 30 menores -hijos de 11 de las 30 víctimas, el 26%-, y en el segundo a 21 -hijos de 13 mujeres asesinadas de un total de 25, o sea más de la mitad. El promedio de edad de los niños, también calculado en el informe -que recoge datos del Sistema de Gestión de Seguridad Pública y de la Unidad de Víctimas de la Fiscalía- es de 11 años, y el 74% de las situaciones sucedieron en el interior; el 22% restante en Montevideo, y hay un 4% cuyos datos el estudio no dispone», agrega el medio capitalino.

La concentración culminó con la interpretación de «Canción sin miedo» por Cecilia Rodríguez y se colocaron los nombres de las treinta mujeres asesinadas sobre el cantero central de la Plaza Libertad. 

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