26.01.2022 José Luis Bertíz analizó la situación del sector cultural ante el rebrote de covid
José Luis Bertíz
Por Agustín Díaz Benítez
La elevada tasa de positividad en casos positivos por COVID-19 ha impactado la industria del entretenimiento con las cancelaciones de diversos eventos y las obras de teatro no están ajenas a esta situación.
Los productores teatrales hace un buen tiempo vienen haciendo maravillas para subsistir ante la falta de recintos donde puedan llevar a sus artistas y espectáculos.
El dinamismo de la situación ya los ha hecho modificar su accionar durante dos años. Un día pueden y al otro no. Un día tienen un aforo y después eso se modifica.
Al día de hoy hay departamentos como Salto donde se cerraron las puertas de su teatro. El comunicador y productor José Luis Bertíz, nos brindó sensaciones al respecto de la situación compleja que vive este rubro desde hace unos cuantos meses a nivel nacional.
Al inicio del testimonio relató que «parecía que iba a ser una buena temporada y tal vez en cantidad de gente se pudo dar de manera positiva. El tema es que con los espectáculos que llevamos a los teatros municipales y centros culturales de la costa, ha sido bastante complicado. Aún seguimos con el aforo y en el este del país estamos trabajando con el 75% de la capacidad para aquellos que tienen la tercera dosis y 50% para todo público. Además, la gente aún sigue con miedo y este rebrote agudizó esa situación para un lugar cerrado. Cabe destacar que jamás se registró un caso positivo desde una sala de teatro y mientras se abrió el teatro con el 30, 45, 50 y ahora con el 75%, jamás hubo un solo caso de contagio en los teatros, pero el miedo de la gente está y es válido».
Indicó que «hoy en día se puede trabajar en Maldonado, Rocha, Colonia y algunos lugares más, pero también tenemos el caso de Salto que tras el rebrote de covid se cerraron los teatros municipales. Ahora confiamos en el mes de febrero donde se supone que los casos que subieron de manera vertiginosa, bajarán de manera abrupta también. Solo debemos seguir luchando con lo que hay y esperar que esto en algún momento pase».
Un tirón largo
Bertiz se refirió al tiempo que desde la industria se ha venido sobrellevando esta situación adversa y destacó que «la lucha ha sido larguísima cuando allá por el 13 de marzo, una fecha que quedará grabada, la pelea hasta el día de hoy viene siendo una lucha. Cuando abrieron los teatros nos dio un poco de aire, incluso estuvimos en Minas con algún espectáculo y nos permitió trabajar algo. De igual manera, todo fue muy limitado. En Minas, por ejemplo, hicimos dos funciones con Valeria Lynch y por cada una de ellas teníamos 120 personas habilitadas. O sea que, en dos funciones solo completamos la mitad de la capacidad total del Teatro Lavalleja, por lo que, con esas cantidades, los productores venimos haciendo una calesita con el dinero ya que los márgenes son muy chicos».
El productor teatral enfatizó en que «los impuestos siempre hay que pagarlos y desde ese aspecto nadie te tiene consideración, aunque vengas de dos años sin trabajar. AGADU cobra lo que debe cobrar, los impuestos municipales también y se hace muy cuesta arriba. Hay productores que rumbearon para las ocho horas y otros estamos analizando cómo seguir con la situación de un futuro incierto. Lógicamente que tuvimos un pico desastroso en plena pandemia y a los tres meses de haber empezado la pandemia no teníamos un solo lugar a donde ir».
La ayuda
«Cacho» Bertiz se refirió a las ayudas que recibieron quienes están en el rubro durante todo este tiempo donde las (situaciones) pálidas abundaron. Indicó que «hubo una ayuda que fue de cinco meses para algunos productores y artistas donde recibimos $7300 por mes y además, algunas intendencias, como la de Lavalleja, nos dieron una mano exonerándonos el impuesto a la sala. Porque si alguno no sabe, los teatros más allá de ser municipales, cobran el alquiler de sala y otros cobran porcentaje por ventas de entradas. Allí en Minas tuvimos la fortuna de que Hebert Loza, director de Cultura, intercediera para que no se nos cobrara el alquiler de sala e impuesto municipal. Fue uno de los pocos que nos apoyó de esa manera. En los otros hubo que pagar eso, el troquelado, AGADU que no falla nunca y sea como sea te cobra el porcentaje y cuando son espectáculos internacionales te cobran el impuesto por eso también».
Los espectáculos
El productor fernandino, consultado sobre la imposibilidad de mover a artistas internacionales que estuvieron un buen tiempo restringidos por medidas sanitarias, explicó que en su caso «pudimos hacer dos mini gira con artistas argentinos como fueron Valeria Lynch y Hernán Piquín. De todas maneras, estuvimos limitados por la capacidad de las localidades y ahí baja el porcentaje porque el artista cobra su cachet, aunque los artistas se han puesto a la altura de las circunstancias. Un show de Valeria Lynch vale 12.000 dólares y esa plata tiene que estar responda o no la gente. En caso de llenar la sala cumplís con la cotización del artista, pagas los impuestos y recién ahí te queda un pequeño margen para seguir viviendo e invirtiendo en otros espectáculos. Desde mi lugar siempre hemos podido hacer algún espectáculo y poder sobrellevarla». Agregó que «no es fácil y hoy no sabemos que puede llegar a suceder, aunque estamos armando agenda para Petru Valensky en La Paloma, en Colonia y con eso vamos metiéndole. Para Minas hemos charlado con Loza para poder hacer algo en el mes de marzo, pero aún nada confirmado. Lo cierto es que han sido meses complicados y anhelamos una mejora a corto plazo».
En un recopilado de información pasada y poniendo en contexto la situación crítica del sector, el presidente de la Federación Uruguaya de Teatros Independientes (FUTI), Washington Sassi, dijo a EFE hace un año atrás que «quienes viven del teatro, la danza y otras artes atraviesan un momento bastante crítico por las pérdidas motivadas por abrir con un aforo del 30 % de la sala».
En su momento El País, dio cuenta que el ministro de Trabajo, Pablo Mieres, reconoció que la cultura es, junto al turismo, de los sectores más golpeados. En abril del 21, la noticia era que «por tercera vez en un año sus trabajadores no pueden realizar espectáculos y la actividad de las academias está suspendida de forma presencial, lo que aleja a los interesados. Además, el COVID-19 dejó al descubierto el altísimo nivel de informalidad del sector, que era un secreto a voces cuya solución se posterga desde hace años».
En el 2020, tras cinco meses de pandemia, se hacía hincapié en el Fondo Ruben Melogno, creado en abril para mitigar los efectos que la pandemia para quienes trabajan en el sector cultural donde se asignó $ 2.952.000 a 189 artistas, productores y técnicos.
