24.04.2023 Mary Toledo: «Lo mejor de la vida jamás es fácil, pero siempre vale la pena»

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Mary junto a su Taxi en Plaza Libertad

Mary junto a su Taxi en Plaza Libertad

Por: Karina Núñez 

Hay días donde simplemente queremos darnos por vencidas, donde sentimos que nuestros sueños son imposibles de alcanzar, pero a veces necesitamos ir más allá de lo que conocemos para alcanzar nuestras metas.

Nuestra historia de vida es de una mujer que ha tenido que luchar desde siempre, hacerse cargo de algo que no tenía los conocimientos debidos, pero que con sacrificio, ganas y empeño logró salir adelante.
Ella siente que la sociedad la apoyó, pero también cabe decir que ella logró que eso fuera así, porque brindó confianza, seguridad en sus clientes e hizo en muchos casos grandes amistades.

UNA HERMOSA NIÑEZ

Norma María Toledo Torterolo nació el 27 de noviembre de 1944 en la ciudad de Minas y llegó a un hogar conformado por sus papás y ella, quién es única hija.

Sus padres vivían en la zona del Verdún, desde siempre concurrió a la escuela Nº 63 «Canteras del Verdún», recordando una niñez hermosa, con muchos juegos.

«Eran otros tiempos, era una zona poco poblada, teníamos pocos vecinos en la cercanía y mis abuelos vivían cerca de allí también.

La bicicleta que me dejaron los reyes era mi preferida, la esperé ansiosa y llegó».

Al culminar la escuela, vino al Colegio Nuestra Señora del Huerto, el que debió dejar porque el arroyo «El Plata» no daba paso en muchas ocasiones, y dejó porque tenía muchas faltas al año.

Su papá trabajaba en el Ancap y recuerda Mary que «todos los días iba en bicicleta a su trabajo y cuando crecía el arroyo, pasaba por encima del alambrado con la bici al hombro».

Su mamá era ama de casa y siempre se disfrutó mucho el lugar donde vivían, era como vivir en el campo pero en la ciudad, «los vecinos eran familia, no solamente vecinos».

Mary recuerda que su primer trabajo fue en una peluquería, pero ella lo que quería era aprender, pero no se dio y al poco tiempo decidió dejar.

Hasta que a los 21 años se casó y luego de 10 años llegó su primer y único hijo Aldo Scampini.

Su hogar y familia construida, vivió por muchos años en la zona de Cerro Partido, en calle Rocha y Fabini, pegado al sanatorio COMI, «un barrio muy lindo, con buenos vecinos, donde compartimos cosas lindas y de las otras».

PRIMERA MUJER TAXIMETRISTA EN MINAS

Mary decidió dedicarse a criar su hijo, quien concurrió a la Escuela Nº 8, pero cuando Aldo tenía 14 años, su esposo fallece, y Mary se encontró muy joven con 36 años, con un taxi y sin saber manejar.

Por lo que habla con su Escribano Zafaroni Ortiz, y le dice que vendería el Taxi y parada porque no lo iba a trabajar, pero el profesional le recomienda que no venda, y que se haga cargo del trabajo.

Aprendió a manejar y comenzó la labor de ser la primera mujer en Minas taximetrista, teniendo la parada en calle Roosevelt y 25 de Mayo.

«Mi jornada arrancaba a las 5 de la mañana, y eran muchas horas en el auto, pero era una hora apropiada, porque había algunos funcionarios del parque de Vacaciones que no llegaban al ómnibus que los llevaba y tomaban el taxi para llegar en hora a su trabajo.

Los muchachos en aquel momento me pagaban por mes, siempre me cumplieron y trabajé mucho tiempo de esa manera.

Luego ingresaba un chofer pasadas las horas del mediodía, para cambiar el turno y así yo hacía mis tareas del hogar y de estar con mi hijo».

Cuando le preguntamos si eran más o menos los taxis que hay hoy en día, nos dijo «creo que somos casi los mismos. Pero el tomar la decisión de manejar un taxi en aquel entonces, trajo comentarios de todo tipo, algunos colegas me discriminaron, pero por suerte siempre fueron los menos y los clientes jamás.

Hice muchos clientes que me esperaban en la parada si no estaba, eso me daba mucho orgullo, y hasta el día de hoy me encuentro con personas que me hacen recordar anécdotas y viajes juntos».

En familia

SU ORGULLO

Aldo cuando cumplió 18 años comenzó a trabajar con su mamá para darle una mano, pero ella siempre le pedía que estudiara, que no se dedicara al taxi, por lo que decidió hacer una carrera y realizó su profesión de abogacía, en muchas ocasiones estudiando dentro del taxi bajo la luz de la calle.

Se recibió muy joven y eso «es un gran orgullo para mi».

Mary recuerda que no fueron tiempos fáciles, pero en su mente siempre estuvo la meta de progresar.
Llegó a ser vicepresidente de la comisión del Centro de Propietarios de Automóviles con Taxímetro de Lavalleja (CEPRATAL).

Mary asegura que si no fuera que tiene algunos problemitas en su cadera, seguía manejando el taxi, porque realmente le encantó hacerlo, «la gente te estimula, te siguen, hice muchas amistades con familias que hacían traslados largos, donde en varias ocasiones pasábamos el día en algún lugar.

Trasladé mujeres embarazadas a punto de tener a su bebé, conocí gente maravillosa, muchos jubilados de zonas rurales también viajaban conmigo,  eran otros tiempos.

También tuve de las otras, por suerte solo una vez lo viví, que me asaltaron, fueron momentos muy tensos vividos encima del auto, me pusieron un cuchillo en el cuello, me robaron el dinero, una cuadrilla que trabajaba en la zona me auxilio y luego se recuperó el dinero hurtado».

Mary hizo cursos de todo tipo, pero el que más le gustó fue el curso de manejo defensivo, el que dijo «todos deberíamos practicarlo, si todos respetáramos, el tránsito sería diferente».

Muchas veces las reuniones y charlas con sus amigas se daban en la parada del taxi, «conversábamos mientras no tenía pasaje, fueron momentos hermosos por lo que siempre estoy agradecida a Minas y al departamento que me dio grandes momentos».

Llegó un momento,donde Cementos Artigas la contrata, «me preguntan si mi taxi tiene aire acondicionado? y así comencé a trasladar gente a la fábrica.

Ese auto tenía solo tres meses de comprado, pero recuerda que tuvo Chevrolet, Renault, Toyota, entre otros, ya que cada 3 años que es cuando se puede cambiar, si podían hacerlo.

Mary junto a sus dos nuetas, Victoria y Lucia

UNA VIDA MARAVILLOSA

Nuestra entrevistada emocionada nos cuenta que ha tenido una vida feliz, su hijo gran orgullo, quien se casó con una gran mujer Susana Gallo y le dieron dos hermosas nietas que comparten todos los días y son su orgullo, Victoria de 16 años y Lucía de 14 años.

Además Mary hace unos años atrás se enamoró profundamente de «Quique» quien hoy es su gran compañero de vida, su esposo y con quien no se separa jamás.

«Me enamoré de sus ojos celestes, lo veía pasar por la plaza y conocí el amor, soy una mujer agradecida a la vida, he tenido una hermosa vida y además soy agradecida a la sociedad toda, que siempre me apoyaron para poder continuar mi empresa que hoy continúa con grandes logros», finalizó.

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