13.11.2023 Ruben Abreu: «La música y el deporte han sido mi vida»
Un perfil de hombre bonachón, alegre, con humildad y un camino recorrido en varios aspectos de su vida que lo han destacado en cada cosa que hace.
Una familia detrás que apoya cada uno de sus logros y su experiencia de vida, hombre orgulloso de sus hijos y nietos, amigo, compañero y sobre todo un ser humano que en nuestra historia de vida dice ser y haber sido muy feliz.
Rubén Darío Abreu Aparicio nació el 23 de diciembre de 1951 y llegó a una familia que estaba conformada por sus padres, Aristóbulo Rito Luján Abreu Gómez y Zulma Elsa Aparicio Muniz y de ese matrimonio «nacimos ocho hermanos, de los cuales a una la perdimos y somos siete en total».
Ruben recuerda su niñez muy feliz, «pero muy diferente a la de hoy, a la que uno ve cómo se vive hoy. Con más carencias, muy dificultosa para nuestros padres, pero muy divertida, de muchos amigos, que hasta el día de hoy los conservo, gracias a Dios.
También recuerdo el ayudar en la casa, ir a la escuela, al liceo.
Cuando nací, mis padres vivían en calle Carabajal y España en zona del barrio Filarmónica, con seis años nos fuimos para la finalización de calle Ellauri, Ahí nacieron el resto de mis hermanos y hoy que faltan mis padres, en esa misma casa donde crecimos viven mis hermanos.

UNA FELIZ INFANCIA Y ADOLESCENCIA
Concurrió a la Escuela Nº 2, y Ruben muy feliz, recuerda una familia muy unida, inculcado por sus padres, pero dijo «recuerdo que siempre nos reuníamos en casa de mis abuelos, porque las reuniones familiares siempre era de estar todos juntos.
No solamente en Minas nos reuníamos, sino que viajábamos a Montevideo, donde vivían unos de mis tíos y viajábamos todos.
Siempre nos inculcaron de que la unión de la familia era primordial».
Cuando llega la juventud y la adolescencia, nuestra historia de vida cuenta que «termino la escuela y voy al liceo Fabini.
Siempre estuve muy de cerca con la parte deportiva, y la música».
«LAS LATAS DE ACEITE OPTIMO, ERAN MI PERCUSIÓN»
«Eso es algo que se trae de familia, desde chico me gustó la música, te voy a decir la realidad de cómo empecé en la percusión y en la música.
Con las latas de aceite óptimo que venían antes y las agujas de mi madre de tejer, que varios retos me llevaban porque las doblaba todas, y después me hacía tambores con cajas, de todo un poco en mi casa y así fue como comenzó la música en mi vida».
Al Liceo Fabini fui el primer año y segundo año y después me fui a Montevideo, que justo en ese interín de que me estoy para ir a Montevideo por deporte, fui a jugar a Olimpia en el básquetbol y concurrí al liceo Eduardo Acevedo en Colón.
LOS FINKS
Justo comienza el toque del grupo Los Finks y me invitan a tocar.
A partir de ese momento no teníamos batería tampoco y Douglas García, era el bajista, y ensayábamos allí en la casa.
Como no teníamos batería, Douglas me ponía unos dos o tres tomos de libros arriba de una silla, me cortaba unos palos del sauce del fondo, lo afilábamos a cuchillo, y para el platillo usábamos una estufa de esas de chapa bombé que había antes, ese era el platillo.
Así empezamos con Roberto Hernández, Douglas García, Jorge Gutiérrez, Hugo Marmolejo y Rubito Escudero que fue corta la estadía de él. Y esa era la banda que se llamaba Los Finks.
Me acuerdo que la primera actuación fue en el Club Minas, a beneficio de la Alianza Francesa, y en ese momento me siento en la batería de Dardo Jeff que es la banda de Los Irónicos y nunca antes había tocado de manera real, pero debo decir que la actuación fue muy buena.
Esa fue nuestra primera actuación, después estuvimos en Playa Hermosa, y a partir de ese momento entró Eduardo Marotta por mí, y quedó él porque yo me fui para Montevideo».


EL DEPORTE
Abreu recuerda que «fui a Montevideo a jugar al básquetbol, me encuentro que mi profesor de educación física del liceo, era un profesor que había tenido acá en Minas en la época de Ventura, del profesor Rivas también y este era el popular brasilero Ávila.
Él sabía que yo hacía salto alto en Minas, me llevó y salgo campeón universitario, después seguí haciendo salto alto por intermedio del ingreso al ejército, competí a nivel nacional por Lavalleja, por Minas.
En el vóley también jugué mucho tiempo, pero era más transitorio, no era como el básquetbol. No era tan competitivo tampoco.
EL REGRESO Y EL AMOR
Estuve más de dos años, pero empecé a extrañar y venir más seguido a Minas, hasta que regresé del todo, volví a concurrir al Club Ansina y ahí conocí a Susana, quien ha sido mi compañera de vida desde siempre.
Cuando volví al básquetbol para Minas mi cuadro Filarmónica estaba desafiliado, entonces me invitan y me dan ingreso en el Batallón para jugar en el club Guaraní de básquet.
A posteriori paso a la Banda, también voy para Treinta y Tres a hacer la instrucción de recluta, ingrese en el año 70 al ejército, me ennovio con Susana, y en el año 74 resolvemos formar nuestro hogar.
Hasta el día de hoy, con tres hijos hermosos, Lorena, Dario y Rubito, y cinco nietos que son nuestra vida.
Fueron 21 años en el Ejército, hasta que me jubilé.
También Ruben fue parte de la banda departamental y cuenta que «estuve en la banda departamental en dos etapas. Primero estuve con el maestro Braseiro y ahora de último, estuvo Julio Aparicio. Fue un lindo paisaje, realmente espectacular, aparte de poder estar con mis propios hijos.
«AFORTUNADO»
Ruben se siente afortunado de sus hijos, y también por haber seguido el mismo camino que su padre, entre el deporte y la música, Ruben nos cuenta que «tuve la satisfacción de, siendo militar, realizar un curso de auxiliar de Educación Física, avalado por la Dirección Nacional de Educación Física, un curso de un año que me sirvió de mucho, porque tuve actividad como docente. Trabajé cuando los comienzos de Olimpic Atenas, trabajé con damas, con mayores y juveniles, también en la parte de gimnasia.
También en la época del Liceo Militar, dirigí el equipo de básquetbol del Liceo Militar, que estaban los juegos atléticos inter liceos militares, siempre todo me sirvió de mucho, y hoy por hoy, en el New Con.
En cuanto a la música, hoy estoy con el grupo Canto Urbano, donde hacemos Cando – murga».
También nos habló con mucha emoción sobre los 42 años de participación en Los Rockers, una banda de Minas con grandes músicos y actuaciones en varios puntos del país».
Cuenta que «en el año 88 tuve la satisfacción y la suerte de concurrir al Sinaí, una misión de paz por ocho meses, cosas que quedan de verdad en la vida y como una experiencias extraordinaria.
Hoy en día, dedica su vida a hacer lo que le gusta y a estar con quien desea estar, jubilado, pero siempre con el tema del deporte, la música, «qué es lo que me apasiona».
«NADA MAS LINDO QUE VIVIR DE LO QUE UNO QUIERE»
Cuando le preguntamos si ¿Ha sido un hombre feliz? nos contesta «Muy feliz, tengo una linda familia, trabaje en lo que me gustó siempre.
Siempre les digo a mis hijos también, que me hubiera gustado ser profesor de Educación Física, la vida me dio la oportunidad de hacer un curso en el que aprendí y pude desarrollarme, pero siempre deseaba de que uno de mis hijos quisiera hacer algo de eso, y cuando el día que Lorena me dice, papá, quiero ir a inscribirme a Maldonado porque quiero hacer Educación Física, casi me desmayo.
En realidad siempre les digo a mis hijos, Nada más lindo que trabajar en lo que a uno le gusta, o en lo que decidieron estudiar.
Hoy mis hijos varones los dos trabajan en la música. Lorena trabaja en la música y en su profesión.
Realmente me siento muy orgulloso de mis hijos, porque han sido los mejores en lo que se han propuesto y me alegro por eso también, porque fue una cosa que a mí me apasionaba todo eso y ellos heredaron todo ese requerimiento mío».
