31.03.2021 Fabiano Pereyra: «Esto lo disfrutamos más ahora que antes»

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Jovencito, así llegó Fabiano Pereyra a Nacional (foto Raúl Ruppel - Escribe el corazón)

Jovencito, así llegó Fabiano Pereyra a Nacional (foto Raúl Ruppel - Escribe el corazón)

El delantero de la roja de Colonia se refirió a la final del interior de hace 29 años

Por Leonardo Rodríguez

Aquel tremendo delantero de las Ligas Federadas de Colonia en 1992, Fabiano Pereyra, tuvo palabras de elogio para la fiesta que protagonizaron la selección que él defendía y Lavalleja en la definición del Campeonato del Interior, que tuvo tres finales con multitudes en la tribuna y el epicentro en el juego desquite en campo neutral en Florida.

Sus expresiones las vertió en el programa Palabras Más, Palabras Menos, que conduce Néstor Presa en Federal FM.

En aquella época, el dopaje era un tema recurrente. Mucho se habló al respecto, pero Pereira reconoce que «no estábamos para eso. A mí nunca se me cruzó, ni le dimos importancia a todo lo que se podía decir. Nosotros íbamos y si ganábamos, ganábamos y ya está. Íbamos a festejar en la cancha».

Aquella noche, la hinchada serrana le apuntaba al delantero en algún grito o cántico. Pereira marca que en un partido como aquel en Florida, «podrán identificar gente si vos no estás comprometido dentro del partido. Después de estar adentro de la cancha, sabíamos que las voces que escuchábamos eran del equipo rival. A los compañeros tuyos de afuera, les sentíamos un bullicio porque era tanta la cantidad de gente que había, la verdad que no se escuchaba. Aparte el Estadio de Florida es grande, era una multitud porque había gente de todos los lugares del país, aparte de la gente de Colonia y la gente de Lavalleja», recordó el delantero que de todas formas aclaró que «por supuesto que antes en el calentamiento sí, porque da la casualidad de que nos vamos a calentar sobre los lugares que está la hinchada rival».

CAFURINGA ERA UN EXQUISITO

En el comparativo sobre su tiempo y la actualidad, Pereira confiesa que «no veo el fútbol que teníamos antes. Ahora hay 50 cámaras y una cantidad de cosas. Los árbitros capaz que tienen más capacidad física que antiguamente. Antes se respetaba mucho los árbitros, conocíamos al ‘Negro’ Grajales, conocíamos a Santos, conocíamos a Bortolucci, Ostojich. Te agarraban árbitros de San José, Canelones. Excelentes árbitros que no tenías problemas con ellos, aparte sabías que eran hombres que vos le hablabas y uno se acostumbra. El jugador es bicho, pero uno se acostumbra a los árbitros».

Sobre la pegajosa marca del «Mellizo» Hernández en aquellos partidos por la final, Pereira cuenta una anécdota. «Le hacen una falta a Fabián Cabrera a los 30 minutos del primer tiempo. La cobra el árbitro en la mitad de la cancha y yo sigo para correr la pelota hasta el banderín del córner del arco de Lavalleja. Voy a agarrar la pelota y siento un planchazo atrás. Lo miraba y le digo ¿qué pasó acá? Y me quedó el dolor en la pierna. Fue una falta en la mitad de la cancha. Yo no le di más bolilla y seguí. Atendieron a Fabián que a los 6 minutos sale porque se había comido un planchazo en una rodilla y a raíz de eso no volvió casi a jugar, porque ya Fabián no era el mismo. Un jugadorazo también. Pero el fútbol era eso, era fuerte, no nos quejábamos, íbamos fuerte, si te comías alguna, te comías. ¿Qué vas a hacer? Porque ninguno era un santo tampoco. El único que era un exquisito para el fútbol era ‘Cafuringa’ (Adalberto Rodríguez). Después en el medio de la cancha eran mortales. El medio de la cancha de Colonia y de Lavalleja eran fuertes, las defensas fuertes. Si te pegaban, te levantabas enseguida, era así», detalló.

EN LOS GENES

Fabiano Pereyra dejó de arbitrar. Lo hizo incluso a nivel de OFI pero hace dos años abandonó «porque por el trabajo no me daba, no me dio el tiempo. Acá en los puertos, normalmente los fines de semana es cuando más se trabaja. Me invitaron al Colegio de árbitros de la Liga Palmirense y estuve un año trabajando, pero yo marqué mis pautas y como que no les gustó mucho que fuera tan directo. Entonces dejé».

En tanto, «el año pasado me invitaron para la selección de Nueva Palmira los técnicos a participar con ellos. Yo si hubiera querido seguir en el fútbol, seguía en el fútbol, porque me encanta. Pero no me gusta ser técnico. Y me dijeron ‘tenés que dar una mano con los delanteros’. Y dije ‘con una condición, yo les entreno los delanteros’, como se entrena ahora que hay un entrenador de delanteros, uno de volantes, uno en defensa. Me dediqué a eso, a ir a darles una mano y a entrenar delanteros en definiciones, movimientos y cosas que uno de repente puede tener un poco más de experiencia. Y después tengo mi hijo chico que está con 7 años, empezando a jugar. Y quiero ir los sábados a verlo jugar y entrenarlo en casa, ahora que tenés que entrenarlo. Verlo jugar y disfrutar, sin meterme, porque soy de esos padres que voy a la cancha, lo miro, lo observo y nada más», contó.

Su hijo «juega de delantero, igualito. Capaz que es más rápido, más técnico. Lo trae en los genes porque en nuestra familia, mi viejo jugó en Peñarol, mi tío en Nacional. Mi tatarabuelo fue primer Campeón Olímpico, por mi madre, en 1924, el «Indio» Arispe (cuyo nombre lleva una calle en la Villa del Cerro, campeón también en 1928). Entonces trae los genes. Y a mí me pasó de jugar al fútbol a los 17 años. Yo era básquetbol y voleibol, por eso saltaba. Era la base mía, le pasó al ‘Loco’ Abreu también. Mis deportes favoritos son básquetbol y voleibol y después fui a Estudiantil Sanducero, porque soy nacido en Paysandú. Y ahí fue cuando emigré, jugué en Paysandú muchos años, del 1981 al 1986 que salí Campeón del Interior. Ahí salí campeón con Estudiantil, fue la última Copa, ganamos la cuarta Copa de OFI y de ahí me fui a Montevideo. Me llevaron para Nacional y ahí empezó la carrera», resumió.

NO ME OLVIDO…

Pereira «no sabía que iba a ser jugador de fútbol. Lo traía en la sangre hasta que se te despierta y te sale. En la primera práctica me dieron un par de zapatos y terminé jugando descalzo porque no me podía poner los zapatos», contó entre sonrisas.

Fabiano aprovechó la ocasión para enviar «un abrazo para todos los compañeros rivales que tuve en esa época. Que disfruten. Esto lo disfrutamos más ahora que antes. Un abrazo a toda la gente de Lavalleja, de Minas y no me olvido que los alfajores que tienen, son espectaculares», finalizó marcando el veloz delantero de «la roja» coloniense de 1992.

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