15.04.2021 Para compartir y agradecer
Hoy me tocó llevar a mi vieja a vacunar al Estadio Municipal «Juan Antonio Lavalleja» su primera dosis contra el Covid 19.
Hace más de un año vivimos en esta situación, hace un año ya que he dejado de besar a mi madre, ella con sus 77 años aún cuida de su pequeña nieta de tan solo 2 años de edad. Por lo general los besos y abrazos son necesarios para criar con amor y por más que nosotros los grandes entendemos la situación, sabemos que los más pequeños desean abrazar y besar de igual manera.
En realidad ni mi mamá, ni yo y considero que nadie nos imaginamos vivir una pandemia así.
Y hoy sentí la necesidad de escribir de esta situación cuando llegué a primera hora de la mañana con mi madre al estadio y por unos minutos disfruté de ese momento.
Primero quiero agradecer que podamos tener la posibilidad de estar vacunados, de tener este privilegio que en el mundo es tan difícil.
También agradecer a las vacunadoras y a todo el personal de salud que hacen esta labor, como también a los funcionarios municipales que prestan sus servicios allí, desde quien llama por micrófono, quien te recibe, quien te anota y quien te ayuda a estar en ese momento.
En esta ocasión, eran casi todos adultos mayores y es por esto a que vengo a escribir, porque en muchas ocasiones he escuchado decir que los jóvenes e hijos se olvidan de los «viejos»; que los abandonan, que los dejan solos y hoy puedo decir y reflexionar que no todos hacen eso.
Porque vi a muchos hijos llegar en su auto llevando a sus viejos a vacunar, los vi del brazo acercándose al vacunatorio, los vi estar atentos al llamado, como también los vi ingresar a ellos para que las vacunadoras vinieran al automóvil a vacunar.
No debemos poner a todos en la misma bolsa, porque hay hijos que sí están, hay hijos que no abandonan, hay hijos que seguramente quieran estar más con sus padres pero por motivos de la vida, laborales, familiares y tantas otras no lo pueden hacer.
Pero hoy la idea de este escrito, era solo para poder expresar y hacer pensar a todos aquellos que alguna vez dicen que los hijos abandonan.
Seguramente como todo en la vida, también hay los que sí los dejan solos, pero seguramente también y ojalá sean los menos.
Karina Núñez
Periodista de Diario La Unión
