29.04.2021 La solidaridad en grupo
Por Karen Corbo
Lamentablemente cada día hay minuanos que no pueden acceder a las cuatro comidas básicas para contemplar una alimentación completa. Sin embargo, un grupo de jóvenes voluntarios se encargan de que a nadie le falte el plato de comida en su mesa. En Nada Personal estuvo el sacerdote Alejandro Castaño, integrante de Misioneros por la paz y la alegría, un grupo que recorre toda la ciudad ayudando a quienes más lo necesitan.
«Mensajeros de la paz y la alegría es un grupo que surgió a principios del año pasado con otro sacerdote que estaba en Minas que se llama Nicolás Gastaldi, solo que cambió de parroquia ahora, fue trasladado a la parroquia de Punta del Este», relató el sacerdote Castaño. El grupo nació con «la inquietud de favorecer a los menos privilegiados, a los más desposeídos».
«Surgió la idea de todos los jueves hacer una olla, un guiso y salir a recorrer las calles de Minas y actualmente son unas 250 familias que se ayuda, más o menos 50 personas en situación de calle y 200 y algo de familias que se ayuda con esta comida, que ahora por el tema de que recrudeció la pandemia, lo que estamos haciendo cada quince días es alcanzarle una canasta porque el plato de comida si bien te genera un vínculo más cercano con la gente, también tiene sus riesgos como tener que entrar a la casa para servir la comida. Entonces lo veíamos como que no era tan conveniente este año que está más embromada la cosa», sostuvo el sacerdote.
«De hecho hemos estado visitando familias que están cuarentenadas, entonces veíamos que lo mejor para todos era hacer canastas y estamos laburando con eso. Cada quince días los jueves arrimamos canastas», agregó.
Un grupo en toda la ciudad
Mensajeros por la paz y la alegría tiene su punto de reunión en la capilla Guadalupe en el barrio Santos Garrido. «De ahí nos movemos como en cuatro grandes sectores en distintos vehículos, ahí recorremos lo más que podamos hasta desde acá hasta el Blanes Viale y desde La Coronilla hasta Las Delicias, a lo largo y ancho de Minas», reseñó.
El grupo está integrado por 36 personas que cocinan y reparten los alimentos. «Después hay gente que se encarga de conseguir colaboraciones, son como participantes indirectos pero activamente son unas 35 o 36 personas».
Llegada
Los voluntarios apoyan a alrededor de 250 familias y 50 personas que se encuentran en situación de calle o viven en situaciones precarias, «por ejemplo no les podés llevar una canasta porque en realidad les estás llevando un problema porque no tienen para cocinarse. Ha aumentado muchísimo la pobreza. A raíz de estos encuentros con gente que muchas veces encontrás gente que está rendida al costado de la vida, nos decía un compañero, que está como de rodillas, ya está cansada de pelearla», expresó el religioso.
Grupo Misionero San José
«A raíz de esto surgió otro grupo que se llama Grupo Misionero San José, que funciona en otra capilla frente al Molino Viejo que lo que hacemos son trabajos de ayuda edilicia. Hay gente que de repente los ayudamos a hacer un pozo negro en la casa, que los ayudamos a levantar una pared, les conseguimos cama, ropa, es un grupo distinto del de Mensajeros que es más abocado hacia la alimentación y este es más hacia situaciones de emergencia», comentó Castaño.
«Con ese otro grupo nos dedicamos a ayudar gente que vive en condiciones precarias o menos que precaria. Ahí se han sumado gente, hay constructores, electricistas, chiquilines que son estudiantes o profesionales que se encargan de cuidar a los niños mientras que los otros trabajan. Se les enseña a madres solteras talleres de economía doméstica, por ejemplo, qué pueden hacer con una canasta, cómo la pueden hacer rendir y les enseñamos a hacer pizza o pop para que sea una salida económica también. Es un grupo distinto de Mensajeros pero que deriva de este», explicó.
Interinstitucional
Castaño destacó el apoyo que recibió el grupo de la Intendencia con donaciones de leche en polvo. «Para el grupo San José hemos conseguido un puesto en la feria, que nos brindó la Intendencia para que estas madres pudieran ofrecer sus productos. Todavía no lo hemos puesto en práctica pero eso está. También hemos trabajado junto con Cercanías que es la gente del centro caif que ayudan a estas madres también», reseñó.
«Hay una red de colaboración mutua entre las instituciones que está bueno. Te das cuenta que hay pila de gente luchando por lo mismo, que es para que los uruguayos podamos vivir dignamente», afirmó.
Colaboraciones
Los grupos reciben colaboraciones económicas o de materiales de lunes a viernes de 15 a 17 al despacho parroquial al 4442 2074. También se pueden poner en contacto para que los voluntarios pasen a levantar las donaciones.
