08.04.2024 José María Fuentes Marmo: «No llores porque se terminó, sonríe porque sucedió»
Por Karina Núñez
Cada día que debo elegir una historia de vida, pienso en muchas personas, han sido muchísimas las que han aceptado mi propuesta y la del diario. Desde hace más de 5 años, todas las semanas y por lo general los lunes, arrancamos nuestra edición con una historia diferente de personas que son mucho para nuestra ciudad y departamento, que nos han dejado aprendizajes, cariño, conocimiento y sobre todo pasión por continuar haciendo lo que tanto nos gusta.
En esta oportunidad, debo hablar en primera persona, porque nuestro entrevistado ha sido un pilar para mi formación desde que allá, por el año 2002, comencé a forjarme en esta profesión que tanto amé, que cambió mi vida, y que los que me conocen saben que me hace muy feliz seguir en este camino, porque logro conocer diferentes realidades, y cada vez que me siento frente a alguien a entrevistarlo por su historia, me transfiero en cuerpo y alma al saber de cada uno de ellos.
Nuestro entrevistado, fue un referente para el ingreso en el periodismo, fue quien por primera vez me dio un micrófono en los canales de aquel momento Derigal (hoy VCC) y me dijo «hoy te toca a vos entrevistar», con mucho miedo pero también muy ansiosa por comenzar ese camino, confié en él y recuerdo que mi primera entrevista fue a Perla Morandi, quien hoy ya no está, pero que también me ayudó a perder, por así llamarlo la poca confianza que tenía en mi.
José María Fuentes Marmo, fue un modelo y un compañero que me hizo amar lo que hago hoy, y nada más, ni nada menos, el sábado, café por medio en la confitería Irisarri conocí algo más de él y decidí compartirlo.
SU HISTORIA Y EL INGRESO A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
«Calabaza» como muchos lo conocen nació en la ciudad de Minas el 3 de noviembre de 1953, llegando a una familia conformada por sus padres, Baldomero y Nené; él es el mayor de 4 hermanos, por lo que después vino María Elena, María Verónica y Baldomero Lorenzo. Siempre y hasta el día de hoy ha vivido en calle 18 de julio entre Sarandí y Williman. Concurrió al colegio San José y después al colegio del Huerto porque tenía que terminar el liceo. «Era la imposición de mi padre, que a él siempre le pesó toda la vida, haber dilapidado sus años jóvenes sin terminar el liceo, por el simple hecho de no querer hacerlo».
Recuerda una niñez muy feliz, era mucho de «andar en bicicleta, jugaba al básquetbol en Bomberos, porque teníamos la cancha de Bomberos a la vuelta de casa, donde era la terminal. De alguna manera, el viejo Mercado me marcó en un montón de cosas, porque en el callejón del Mercado, aprendí a andar en bicicleta, en el callejón del mercado jugaba todos los días».
Después de terminar el liceo, nos cuenta que Tito Cabrera y el Oso Henry tenían en la galería una librería. «Entonces un día me dice el Tito ‘¿no te querés quedar con la librería?. Porque nosotros no podemos ya tenerla por otras cuestiones de la vida’. Y así lo hice, pero antes de terminar el liceo, cuando estaba en cuarto año, hacíamos una audición en Emisora del Este, sobre el colegio que en ese momento cumplía 90 años. Ahí arrancó mis ganas de estar en el periodismo, como quien dice o mi vinculación. Cuando había terminado el liceo, Aniceto Vilche, que era locutor, me propuso que siguiera yo, ya que él se había recibido de maestro y dejaría ese puesto de trabajo, ahí empecé».



«UNA LINDA ETAPA DE MI VIDA»
«Emisora del Este en aquel entonces de los años 69 ó 70 estaba arriba del Ombú, estuve hasta los 33 años en Emisoras del Este. Ya por esa época también había ingresado al Diario La Unión, porque Pucho Dossetti, el Grumpy Loza y el Chicha Martínez Lucero, Beovide, Milton Fornaro,’el Pastilla’ y tantos otros me habían ingresado a ese mundo y un día empecé a escribir. Escribía noticias de todo tipo, me encantaba escribir sobre rally, pero también comencé a ir a la Junta Departamental para ver que presentaban los ediles, y así me fui haciendo camino al andar».
El primer entrevistado político, recuerda que fue en la casa de Perico Zabalza, a Wilson Ferreira Aldunate, en el año 1971, donde «me estaba comenzando a foguear, porque las entrevistas las hacían los otros mencionados anteriormente».
«Fue una linda etapa,me tocó toda la parte fea también, cuando la dictadura pero no tuve ningún problema. Paralelamente, además de la radio y el diario, siempre busqué otra cosa. Un día me fui al bazar de la esquina de casa, que era de Munir y Jairala, pero antes había ido como encargado a un restaurante y bar que tuvo en Punta del Este Juan Carlos Montesdeoca, que en ese momento era el dueño de El Oriental. Siempre anduve como revolviéndome en mucha cosa».
TELEVISIÓN, DIARIO Y RADIO
«Derigal llega a mi vida en los comienzos, quizás debo estar hablando de 30 años atrás. Había una amistad con Ariel Arralde y con Nelson García de la época del liceo y como ya andaba en el tema radio, diario, se dijeron, esto puede ser posible. Llegué a hacer los informativos, notas, entrevistas, todo, programas, tenía un programa agropecuario, porque entre las cosas que traté de encauzar, que nunca pude encauzar, era un programa de esos, porque mi amigo Carlos Nappa me llevaba a las exposiciones de Palermo, El Prado y otros. Entonces, de ahí como que tenía vinculación con el tema».
Cuando le preguntamos a Fuentes qué le gustó más, si hacer radio, diario o televisión, nos dice, «la radio siempre fue mi pasión, porque permite expresarte mejor. Te permite contar las cosas y ajustarse a una realidad que no es la misma de la televisión, son cosas diferentes. Y la radio en aquel momento era más linda, porque era más directo, hoy la gente no lo entiende porque hay una cantidad de cosas, televisión, cable, YouTube, y el famoso streaming que hoy te condicionan de alguna manera y que te sacan de una realidad. Antes tenías que trabajar hoy, para hoy y para mañana, entonces, de repente hoy había un acontecimiento de lo que fuera y tenías que hacer la nota hoy para mañana. Además, los sistemas o procesos de composición, de armado e incluso los mismos sistemas de transmisión, eran más lentos».
«NUNCA ME ANIMÉ A IRME»
José María, fue un reconocido periodista en el departamento, además trabajó para algún medio capitalino, como fue Diario La República y nos cuenta, que también tuvo la posibilidad de irse a Montevideo, pero nunca se animó.
FUE DIRECTOR DE PRENSA EN LA INTENDENCIA
También ingresó a la Intendencia de Lavalleja y le dijimos cómo se dió, y nos afirma «por necesidad, la vieja y conocida necesidad, ya que en el año 2000, las cosas venían mal, por las crisis y hablé con el intendente de aquel momento Herman Vergara e ingresé como Director de Prensa, hasta que me trasladaron para la Casa de la Cultura, donde también me gustaba mucho estar, pero llegó el momento de la retirada, a pesar de que no quería, pero debido a mi enfermedad y algunas faltas que tuve debido a eso, a los 69 años dejé la institución».
«Extrañe mucho el trabajo, siempre fui muy lector y la gente llegaba a la biblioteca y me pedían recomendaciones y eso extrañe mucho».
«GRACIAS A UNA MÁQUINA, HOY PUEDO VIVIR»
Al hablar del amor, dijo que no fue un hombre muy enamorado, pero reconoce haber hecho todo tipo de ‘cagadas’, «no me super comportar bien y siempre fui solo, pero tengo una hija que es Soledad y una nieta María Paz, que hoy son dos grandes anclas para mi vida, para motivarme a un montón de cosas».
También hablamos de lo que padece, él era diabético, pero llegó un día que el deterioro se veía, las cosas no iban bien, «me mandaron muchos estudios y debí comenzar a dializarme, lo que significa estar enchufado tres días a la semana por cuatro horas en una máquina, pero que es la que me deja vivir y tener una calidad de vida mejor. Además tenía 163 kilos, por lo que estoy pagando aquella vida de desorden manifestada en el aspecto personal y ha sido lo que me lleva a estar enchufado a la máquina».
De igual manera, Fuentes Marmo está satisfecho, ha sido un hombre feliz, «reconozco que tal vez tuve una forma de vivir muy egoísta, porque fui feliz yo sólo, no extendí a los que me rodeaban esa felicidad y ese puede ser uno de los grandes errores de mi vida».
«ES LINDO QUE ME RECUERDEN»
Calabaza es una persona muy recordada por parte de quienes integramos los medios de comunicación, hay anécdotas que siempre salen a la luz, Gonzalo Brun tiene infinidades de vivencias con él, nos reímos, recordamos parte de sus dichos y eso a nuestro entrevistado lo hace muy feliz, «es lindo que me recuerden, porque significa el haber vivido, y es lo que me queda a los setenta y pico de años. Además soy consciente que estuve muy cerca de irme a otro plano, estoy agradecido de poder seguir viviendo».
Finalizó diciendo, «la vida ha sido muy buena conmigo, porque es cierto que ganaba poco, pero viví haciendo lo que me gustaba, trabajé de lo que quise y hoy sólo espero seguir hasta que se apague la luz».
