HISTORIA DE VIDA: MARIELA FERNÁNDEZ DE RISSO: UNA MEZCLA DE FUERZA, SENSIBILIDAD Y PASIÓN POR LA VIDA
Por Karina Núñez
Hoy para nuestra historia de vida decidimos elegir a una mujer que se ha destacado en varios rubros, una mujer inquieta, que no para de crear, que su mente siempre está en movimiento, su vida ha sido entre las artes, la escritura, además de madre, esposa, hija y amiga.
Es una mujer de espíritu inquieto, de esas que no se conforman con lo que la vida les da si sienten que pueden ir por más. Curiosa, intensa y decidida, lleva en la mirada el fuego de las que sueñan en grande y en el corazón la valentía de las que se han levantado mil veces. No se detiene, porque sabe que siempre hay un nuevo comienzo esperándola, una nueva versión de sí misma por descubrir. Camina con paso firme, aunque a veces con miedo, pero siempre con fe. Es movimiento, es impulso, es renacer constante.
La conocemos desde su primer mural callejero, donde un día como cualquier otro, pasamos por una calle de Minas y la vimos creando una obra de arte, donde los vecinos estaban admirados por los colores y la genialidad del mismo. Allí comenzamos a mantener una charla con ella, y desde ahí hemos estado siempre al pendiente de todas las cosas que ha venido logrando y se ha destacado.
María del Huerto Fernández Cortés, quien nos cuenta que desde chiquita le dijeron Mariela, nos dice, «una vez le pregunté a mi madre por qué no me había puesto directamente Mariela y me dijo que era por el tema del bautismo, porque el santoral no lo permitía. Recuerdo que yo le dije que me hubiera puesto María Mariela, parecido a una telenovela venezolana, para que me permitieran el bautismo como era en la época».
Nació el 22 de octubre de 1959, hoy tiene 65 años y «no tengo empacho ninguno en decirlo porque creo que los años lo que significan, es vida vivida, historia personal ocurrida y no significan vejez».
Mariela al ser consultada sobre el amor, nos dice «estoy casada desde marzo de 1982 con William Eduardo Risso y tengo un hijo, Diego Fabián Risso Fernández, quienes han sido mi vida».
Su niñez fue muy feliz y nos cuenta que «ingresé a primero de primaria directamente, no hice jardinera, en el colegio Nuestra Señora del Huerto, hasta tercer año, y de cuarto a sexto lo hice en la escuela número 2 José Pedro Varela. Luego pasé al liceo número 1, instituto Eduardo Fabini, y ahí cursé de primero a cuarto de liceo y también hice los dos años de Preparatorio de Arquitectura. Después mi formación fue de índole administrativa, hice el curso de Banco y de Contabilidad con Juan Carlos Montero».
«Mi primer trabajo fue en Solís, haciendo una suplencia de los dos meses finales del año 1977, dando matemática en primero de Preparatorio, lo que al principio me asustaba un poco porque los alumnos tenían solo un año menos que yo, pero me vinieron a buscar y tuve que asumir esa responsabilidad de culminar el año lectivo, porque la profesora que estaba en ese momento se iba a hacer la carrera de Ingeniería en la facultad, y empezaban las clases en esa época, por eso me vinieron a buscar. Después trabajé en la automotora del Rulo Trelles, desde noviembre del 77 hasta abril del 78, que fue cuando ingresé mediante concurso en asignaciones familiares, que en aquel entonces no dependía del BPS, era un organismo paraestatal. Después de ahí, estuve hasta el año 87 y en ese año a través de un concurso ingresé en COMI, la Cooperativa Médica de Minas, que no funciona ahora actualmente. El cambio lo hice por razones familiares, porque yo me había venido a vivir a San Francisco de las Sierras, que es el paraje de la Sierra, una villa que está ubicada al lado del Parque de Vacaciones y fue por un tema de que en aquel entonces el Parque de Vacaciones cerraba desde el 15 de julio hasta el 31 de agosto y no había locomoción para ir. Nosotros no teníamos locomoción propia, eso me dificultaba los horarios, sobre todo a la salida del BPS, y concursé en COMI junto con otras personas. Estuve dos años que me retiré en forma voluntaria por razones familiares».
ENTRE LA COMUNICACIÓN
«A partir de ahí, lo que hice fue, unos años después, trabajar en radio, estuve en el programa Tiempo de Vivir con Amparo Gómez, un programa que iba en el horario de la tarde y en el que yo estuve desde 1993 al 2001, pero tuve un paréntesis en que no trabajé, porque estuve trabajando para el grupo Aiub, los tres comercios de Aiub, ingresando información cuando recién se trajeron las computadoras a Minas. En Tiempo de Vivir, en los primeros tiempos, el primer año, trabajamos juntas con Amparo, las dos solas. Después, al año siguiente, se diversificó, se amplió el horario, en vez de una hora diaria era dos horas de lunes a viernes, y la primera hora la hacían Amparo Gómez y Julián Mazzoni, y la segunda hora la hacía yo junto con Daniel Rosano. Después me ausenté del programa porque estaba trabajando para Aiub, pero hacía notas grabadas en los barrios, hicimos todo un trabajo sobre los primeros pobladores, las historias de los barrios, recorrimos todos los barrios de Minas con ese trabajo. Después dejé la radio, y el último periodo de la radio estuve trabajando para Semanario Minuano y Revista Trazos también con la familia Pais. También trabajé en el Parador Salus».
UN IMPASSE
Mariela señala que «después pasé muchos años sin trabajar, porque al vivir en la villa y mi hijo llegó a etapas donde además de la escuela, que iba a la escuela número 88 del Parque Vacaciones, también quiso hacer fútbol. Justo hubo un cambio de sección de mi marido en el Parque y él ya no tenía disponibilidad para llevarlo. Dejé de trabajar mucho tiempo, cuando volví a trabajar, Fabián, mi hijo, ya tenía 16 años, y fue en el Instituto Nacional de Estadísticas como encuestadora de hogares y también me tocó un censo, pero la encuesta de hogares es todo el año, no para nunca, y estuve trabajando ahí tres años hasta que me lesioné una rodilla y ahí me dieron de baja porque no podía viajar, porque recorríamos otros departamentos. Ese fue el último trabajo presencial, porque después trabajé como redactora en otros países por internet».
LA INCURSIÓN EN VARIAS DISCIPLINAS
Mariela afirma que «siempre estuve ocupada con otras actividades, incursioné en la escritura, en la pintura, en la fotografía, en el teatro y ahora últimamente estoy incursionando en danzas folclóricas en el taller de UNI3».
LA FOTOGRAFÍA
«En fotografía, en vez de empezar por un curso, empecé por participar como amateur que era y que me encantaba la fotografía. En mayo del 93 obtuvo el tercer premio de la primera Bienal de Artes Plásticas, Visuales y Literarias, convocada por la Junta Departamental de Lavalleja, algo que después no se repitió. También hice un seminario Kodak a través de un curso que dio el Estudio Fotográfico Ferreira, eso fue en el 99».
En octubre del 2014 tuvo una mención especial en el primer concurso de fotografía de la Biblioteca Encantada, que después tampoco se repitió. «En noviembre del 2014 logré el premio más importante que he obtenido en fotografía, que fue el primer premio del concurso fotográfico en la primera Semana de la Fotografía de Lavalleja, que tampoco se repitió después, y mi obra presentada fue La Araña Galáctica. Era una araña en una telaraña pero a contraluz con flash y la luna detrás, parecía como que estaba en una órbita galáctica, por eso el título que elegí para la foto. La saqué entre las dos ramas de un árbol frutal que tenía en casa. Después hice talleres de fotografía en Piriápolis y en Pan de Azúcar con los profesores que eran los mismos que habían sido jurados en ese concurso que yo gané con La Araña Galáctica. Y en el 2015 hice el primer nivel de un curso en la Escuela Uruguaya de Fotografía y Video en Montevideo. O sea, estudié después de haber participado en todo eso de lo anterior».
TEATRO
«En cuanto a teatro, fui parte de un taller que se dictó acá en Minas y en otras localidades del interior, pero no en Montevideo y no en todo el país, que era promovido por el Ministerio de Educación y Cultura, que se llamaba Uruguay Actúa, y la profesora y directora era la actriz Silvia Novarese. Ingresé a ese taller y tuve la oportunidad de participar en varias obras. El primer año hicimos una serie de sketchs con el título de ‘Ah uruguayos … típicos’. El segundo y tercer año representamos varias obras y yo integré los tres elencos. En una era ‘El desalojo’ de Florencio Sánchez, donde tuve papeles secundarios. Después estuvo otra obra que hicimos, se llama Arboleya, que es un cuento inédito de Juan José Morosoli. Lo descubrió el maestro Julio Ibarra, lo llevó a clase, éramos compañeros, como con muchos de los actores y actrices que aún siguen presentándose con obras en Minas y Silvia, me pidió que lo guionara, porque ella sabía que yo escribía. Guioné ese cuento, lo transformé en una obra de teatro y también participé junto con otras cuatro compañeras, en una obra que se llama ‘A las puertas del cielo’. Dejé el teatro cuando el Ministerio de Educación y Cultura suspendió ese programa de taller de Uruguay Actúa, porque era gratuito y venía Silvia Novarese todas las semanas a dirigirnos. Cuando eso se suspendió dejé el teatro».
LA PINTURA
«Con respecto a pintura, empecé a los 11 años, me encantaba dibujar, y a los 11 años hice un curso por correspondencia, en aquel entonces no era por videos como es ahora, ni por aplicaciones, te mandaban cartillas por el correo, desde Continental School a sucursal en Montevideo. No lo culminé porque llegó la parte en que tenía que armar avisos publicitarios y con 11 años no me daba la cabecita como para hacer avisos creativos, pero sí aprendí mucho. Después, con respecto a pintar, empecé por mi cuenta pintando murales en una casa que usufructuábamos en Minas, en Morales Arrillaga. En esa pared pinté 4 murales diferentes, arranqué en el año 2011 con una cascada y flores y mariposas. Después pinté otro mural que fue el segundo mural fue un papagayo que fue el más trabajado de todos, tenía 52 años en ese entonces y me llevó 52 horas, cuando cumplí las 52 horas dije, lo doy por terminado, así nunca más me olvido de cuántas horas me llevó porque coincidía con mi edad, fue el más hermoso de todos los murales que hice, era un papagayo posado sobre un muro de piedra para lo cual aproveché un trozo de muro roto lindero que había y le puse una cascada de flores, pero además había un montón de espigas detrás y un árbol de naranjas, o sea fue un mural muy trabajado, muy colorido y que me llevó muchas horas de trabajo. Cuando el clima lo deterioró, que ya ahí habían pasado más de un año, como dos años, pinté algo que fue el que menos me gustó que era como hacer un agujero en el propio muro porque se veían ladrillos. Por último pinté uno que ya está muy decolorado, nosotros ya no estamos usando esa casa, y el mural apenas se ve porque se ha decolorado muchísimo, lo pinté pensando en los niños, dedicándoselo a ellos y es la imagen de Bambi, el personaje de Disney junto con dos de sus amigos, eso aún se puede ver».
ESCRITURA Y LITERATURA
«En cuanto a la escritura, empecé desde muy adolescente escribiendo poemas, que es la verdad que ahora cuando los leo me dan hasta un poco de vergüenza porque los encuentro muy simples, eran muy elementales, esa sería la palabra. Después empecé a escribir cuentos para niños y dos de ellos fueron publicados en suplementos de El Escolar del diario El País. Logré menciones en convocatorias y cuentos que publicaron otros diarios de Montevideo y de Minas. Gané el primer premio con el cuento ‘Cubos de Colores’ en la categoría Menores de 5 años, pero, además, logré un segundo premio en la categoría de Cuentos para Niños de 6 a 9 años, en ese mismo concurso, con un cuento titulado ‘La Cooperativa de las Hormigas’. Estos dos cuentos están publicados en el libro que editamos con el maestro Julio Ibarra. Ese fue el mayor logro a nivel de concursos que he tenido. Esos dos cuentos, en el año 2013, fueron publicados en la revista La Mochila, editada por la Banda Oriental, porque de eso se encargó INACOOP mismo, el Instituto Nacional de Cooperativismo, de publicarlas en esa revista escolar. En el 2016, participé del taller Uruguay Escribe, que tenía como título Taller de Iniciación al Guión, que fue dictado por el docente y guionista Andrés Tulipano, reconocido porque era el guionista de sketch en Plop, en Telecataplum, y alguna obra de teatro también. Y ese era un programa que también promovió el Ministerio de Educación y Cultura, del MEC. Un año dio el programa Uruguay Escribe y al año siguiente empezó a mandar a Uruguay Actúa. Fueron encadenados, pero la única que hizo los dos talleres fui yo, porque el resto optaba por uno u por otro. En el 2017 una obra fue seleccionada en un concurso que convocó el elenco Parlapatoes, un elenco de Brasil y ellos hicieron una obra con muchos sckech, y las representaron en Sao Paulo y en el Sodre».
En 2020 obtuvo la primera mención en el concurso literario Maca Figari que fue convocado por la asociación de Amigos de Figari.
«En 2021 un cuento titulado ‘Los colores de la furia’, integraron un libro conjunto de escritores de Uruguay, Argentina, España y Ecuador, un libro denominado Palabras al vuelo III – antología sin fronteras y fue editado en Argentina. Seguí escribiendo cuentos infantiles y cuando la pandemia, el maestro Julio Ibarra creó un programa radial que se emitía no solo por las radios locales, sino que en varios departamentos, que se llamaba La Radio, La Escuela, Un Libro Nos Une. Empecé irradiando esos dos cuentos con los que había ganado premios en Montevideo, pero después seguí escribiendo cuentos exclusivamente para el programa de él, cuentos infantiles. Esos cuentos fueron irradiados en ese espacio radial y gracias a ese vínculo con Julio Ibarra, a partir del año 2022 y también en el 2023, concurrían lo que se llaman jornadas de agrupamientos de escuelas rurales. Concurrí varias veces a enseñar a los niños las pautas para escribir cuentos. O sea, les leía un cuento, lo comentábamos y después les daba algunos tips para que ellos mismos pudieran escribir cuentos y tuve la oportunidad de leer algunos de los trabajos que ellos hicieron después con las maestras y la verdad que eran bárbaros. En marzo del 2022 se presentó el primer libro que escribí. En realidad es un libro del cual soy responsable de la investigación, la búsqueda de material y el texto. Pero dos vecinos míos más colaboraron desde otros ámbitos que tiene que ver con una edición del libro y figuramos los tres en el libro. El libro se titula ‘Villa Residencial San Francisco de la Sierra’, nuestro barrio y su historia. Es el libro de la villa donde vivo, al lado del Parque de Vacaciones de UTE y eso fue un impulso a instancias del dueño del fraccionamiento, el señor Carlos Beracochea, que le propuso a Guzmán Tascende, uno de los vecinos que colaboró en el libro, que se dedicó a la parte de logística que tiene que ver todo con imprimir. Se encargó de contactar con editoriales, con imprentas, averiguar presupuestos, decidir dónde se iba a hacer, toda la parte de logística se encargó él. Cuando teníamos ya todo armado el libro, hablamos con Pablo Pais, para pedirle su colaboración, a ver si quería integrar también el equipo de armado del libro, porque él es diseñador gráfico para hacer toda la maqueta. Así que cada uno tenía una función específica y el libro fue armado entre los tres. Después mi segundo libro fue a instancia de que el maestro Julio Ibarra quiso editar un libro con toda la experiencia de lo que había sido esa serie de programas radiales en la época de la pandemia, que siguió un año después de la pandemia incluso, ha pedido de las radios, y él quiso plasmar todas las vivencias, incluso tiene un cronograma de cada día. Hicimos varias presentaciones de ese libro, la primera fue en Casa de la Cultura, después lo hicimos en el Instituto de Formación Docente, fuimos a Solís, Mariscala, Jose Pedro Varela. Actualmente no escribo tantos cuentos, pero si algunos artículos que han sido seleccionados para ser incluidos por ejemplo, en el almanaque del BPS».
He tenido, dice nuestra entrevistada «una vida muy diversa, pero en cada una de mis acciones he sido una mujer muy feliz, todo se ha dado no como lo he imaginado, pero realmente me ha dado mucha satisfacción y al día de hoy continúo haciendo lo que me gusta», afirma.
Como lo dijimos al inicio de nuestra historia, una mujer inquieta, que continúa su rumbo, recibiendo menciones, premios y sobre todo muchas satisfacciones por haber decidido ser una mujer emprendedora, entusiasta y sobre todo con los valores de ser una gran mujer.









