La comparsa Facasi brilló en avenida Varela y celebró su primer gran desfile 

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Por Karina Núñez

La comparsa Facasi vivió una noche inolvidable en su paso por la Avenida Varela, donde desplegó color, ritmo y emoción en lo que fue su primer gran desfile como agrupación consolidada. Tras la presentación, su responsable, Valeria Barreto, compartió la historia, el proceso y el sentimiento que hay detrás de este proyecto cultural que nació desde la amistad y el amor por el candombe.

Familias Candomberas de las Sierras

Valeria recordó que el origen de esta «Faca» se remonta al año 2023, cuando acompañaron a Carlitos Paravís en la celebración de su cumpleaños número 80. «Él quería festejar con todos los amigos y con todas las personas que tuvieron algo que ver en su vida en Santiago. Nos pidió cerrar el evento con tambores y fue un momento precioso, muy emocionante, con sus hijos y seres queridos», contó.

Para esa ocasión, armaron un pequeño grupo familiar integrado por primos, su esposo e hijo, al que denominaron «Familias Candomberas de la Sierra», creando incluso un logo que los representara. «No queríamos ir como uno más, queríamos algo que nos identificara», explicó.

Aunque en 2024 no lograron salir como comparsa por razones personales de uno de los referentes musicales, el grupo base continuó reuniéndose y organizando actividades para fomentar la cultura afro en Minas. Realizaron beneficios, participaron en distintas comparsas durante el carnaval 2024-2025 y mantuvieron vivo el deseo de consolidar el proyecto.

Finalmente, en 2025 decidieron dar el paso definitivo. «Con un grupo de amigos empezaron a insistirnos: ‘vamos a sacarlo, vamos para adelante’. Hablamos con la familia, con amigos, con gente que se iba acercando, y salió de vuelta Facasi a la calle, pero esta vez en serio», relató.

En abril realizaron su primer ensayo en la calle y comenzaron a organizar talleres para bailarinas y futuras integrantes, muchos de ellos sin experiencia previa. «No queríamos que fuera solo salir por moda o por capricho. El candombe tiene un trasfondo, es parte de la historia del Uruguay. Está bueno que se sepa y que se entienda lo que significa», sostuvo.

Durante cada encuentro compartieron historia, experiencias y el sentido profundo de la cultura afro-uruguaya. «El sentir no se enseña, eso lo siente cada uno. Podemos enseñar movimientos, pero el sentimiento lo genera el tambor», expresó.

Barreto destacó el orgullo de haber mantenido un grupo con gran cantidad de personas nuevas, muchas viviendo su primera experiencia. «Es tremendo orgullo que la gente siga, que pregunte, que se interese. Sentís que estás generando algo en alguien que nunca tuvo contacto con esto».

El esfuerzo detrás del brillo

En lo económico, el camino tampoco fue sencillo. Organizaron ventas de tortas, cazuelas y rifas para poder solventar los gastos. «Tener una comparsa es muy caro: el vestuario, los tambores, las lonjas, los palos. No es solo agarrar un tambor y tocar. Hay un jefe de cuerda que dirige la musicalidad, hay que conocer el instrumento, mantenerlo. A veces por desconocimiento se menosprecia lo que implica», reflexionó.

Gracias al respaldo de colaboradores, auspiciantes, el público y el apoyo del municipio, lograron reunir los recursos necesarios. «La idea era devolverle a la gente lo que nos dio, mostrarnos como corresponde», señaló.

Valeria subrayó también la importancia de respetar los tiempos de aprendizaje: «Nadie aprende de un día para el otro. Todo lleva proceso. Hay que invertir tiempo en las personas, acompañarlas para que puedan incorporar el movimiento a su cuerpo y a su sentir».

Una emoción incomparable

El desfile por Avenida Varela marcó un antes y un después. «Fue como llegar a la meta. Personalmente tuve la oportunidad de desfilar en Montevideo, en las Llamadas, en cuadros de destaque, pero este desfile con mi agrupación en Minas fue lo mejor. No hay emoción más grande que darme vuelta y ver todo mi cuadro de bailarinas, las vedettes, las mamás viejas, los gramilleros, la cuerda de tambores, las niñas queriendo desfilar, las familias apoyando desde los costados», expresó conmovida.

«Salimos con responsabilidad, pero sabíamos que íbamos a disfrutar. Y así fue», afirmó.

Mirando hacia adelante
Facasi no se detiene. Durante el año proyectan continuar con talleres y actividades, especialmente dirigidas a niños y jóvenes que han mostrado gran interés. «Queremos que eso se mantenga, que se generen espacios», señaló Barreto.
Además, destacó la importancia del candombe como identidad nacional: «Es patrimonio inmaterial por la UNESCO y es uruguayo. La historia del candombe es parte de la historia de cómo se conforma el Uruguay. Tendría que estar en la currícula escolar».
Con emoción y compromiso, Facasi no solo desfiló por la avenida: sembró cultura, identidad y comunidad, reafirmando que el tambor no solo se escucha, se siente.

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