Énfasis en el impacto emocional y psicológico que generan los siniestros de tránsito
Por Karina Núñez
En el marco de las actividades de «Mayo Amarillo», la Unidad Nacional de Seguridad Vial (UNASEV) realizó en Minas una nueva instancia de capacitación sobre el rol del primer respondiente en siniestros de tránsito, dirigida a efectivos policiales, inspectores y personal vinculado a la respuesta de emergencias.
Durante la jornada, dialogamos con Daniel Ventura, psicólogo de UNASEV, quien destacó la importancia de este tipo de talleres tanto desde el punto de vista técnico como humano, haciendo especial énfasis en el impacto emocional y psicológico que generan los siniestros de tránsito.
Ventura explicó que la capacitación sobre primer respondiente forma parte de una línea de trabajo que se viene desarrollando desde hace varios años y que responde a recomendaciones impulsadas por la Organización Mundial de la Salud para fortalecer la respuesta posterior a los siniestros viales.
«Muchas veces quienes llegan primero son efectivos de Policía Caminera o de la Policía. Son ellos quienes deben afrontar una situación límite y responder técnicamente hasta la llegada de la emergencia médica», señaló.
Consecuencias psicológicas
El profesional remarcó que actuar rápidamente y con conocimiento puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, especialmente considerando que una importante cantidad de víctimas fatales fallecen en el lugar del siniestro.
En ese sentido, indicó que actualmente se trabaja junto al Ministerio de Salud Pública en la creación de un sistema nacional de emergencia que permita reducir los tiempos de respuesta.
Más allá de la atención médica inmediata, Ventura hizo hincapié en las consecuencias psicológicas que dejan los accidentes de tránsito, tanto en las víctimas como en sus familias. «Nosotros trabajamos mucho en lo que llamamos ‘el día después’, porque un siniestro cambia completamente la vida de una persona», expresó.
El psicólogo explicó que detrás de las cifras de lesionados existe un fuerte impacto emocional que muchas veces permanece invisibilizado. Estrés postraumático, ansiedad, depresión y dificultades para reorganizar la vida cotidiana son algunas de las secuelas más frecuentes.
«Tenemos miles de personas lesionadas cada año y muchas adquieren discapacidades permanentes, pero el impacto psicológico es mucho mayor y lamentablemente todavía no se habla lo suficiente sobre salud mental en estos casos», afirmó.
Ventura señaló además que desde UNASEV se trabaja junto al Ministerio de Salud Pública para generar una prestación específica vinculada al psicotrauma, buscando brindar asistencia psicológica en tiempos más breves para las víctimas y sus familias.
Guía de prestaciones y recursos
En la tarde, además, se realizó en la sede de UTEC en Minas la presentación territorial de la nueva edición de una guía de prestaciones y recursos destinados a víctimas de siniestros de tránsito.
La publicación, actualizada diez años después de su primera edición, reúne información sobre los distintos servicios y apoyos disponibles en el Estado para quienes atraviesan estas situaciones. Ventura destacó la necesidad de facilitar el acceso a estos recursos y evitar que las personas debían «peregrinar» entre oficinas y organismos en momentos especialmente complejos.
«Cada trámite, cada certificado y cada gestión significan una carga muy difícil para la persona y para la familia. Hay que facilitarles las cosas y evitar la revictimización», concluyó.
