Lito - Campeón - 1

Escribe: Tiqui Tiqui

Una tarde sofocante de calor cuando se terminaba el año 2015 hoy es nostalgia, el viejo «Parque Artigas» pasaba del silencio casi sepulcral al infierno de emociones y alegrías desenfrenadas. Se definía un campeonato minuano distinto a todos, un equipo que nunca había ganado un torneo de primera división estaba cerca de conseguirlo. Un escenario con casi dos mil espectadores fueron testigos de esa final y visitaron la vieja cancha de Central que tuvo una decoración acorde al momento histórico que se vivía, globos y telas azules y rojas brindaban un colorido espectacular, la fiesta estaba preparada y no era para menos, pero tuvo un desenlace sufrido y hasta muchos pensaron que no se haría realidad el sueño de ver a su cuadro campeón. 

Lito recibió a Lavalleja para definir el título en una cancha que era una caldera, Lavalleja fue más futbolísticamente esa tarde con una figura descollante que fue Matías Coccaro, hoy jugador del Atlas de México. 

Hagamos memoria y recordemos que los «albirrojos» necesitaban ganar en los noventa para forzar los penales, Lito había ganado la primera final y llegaba con ventaja y con el empate podía alcanzar la gloria. El primer tiempo terminó sin goles, pero con mejores momentos para los visitantes, en la segunda parte cayeron las emociones, el de apertura lo hizo Germán Fernández, pero pocos minutos después Emiliano Hernández empató el partido. 

Pasaron casi veinte minutos donde los hinchas litenses soñaban con la copa y sus rostros eran de emoción y ansiedad para que todo siguiera empatado hasta el final. Pero la tarde cambió abruptamente como cambia el clima en estos tiempos, una tormenta de goles se desató en apenas minutos, Jonathan Pérez convirtió el segundo y enseguida Coccaro metió el tercero y cerca del final Joaquín Brun hizo su gol para un cierre de 4 a 1 y habría penales. Tras el pitazo final del árbitro Nelson Navarro quedó la sensación que la hazaña había sido solo un sueño, los ánimos eran de una derrota casi imposible de revertir en los penales, anímicamente Lito parecía al borde del nocaut, nadie lo decía, pero todos lo pensaban. Comenzó la tanda y el arquero de Lito le devolvió el alma al cuerpo a todos sus hinchas, Federico Armanetti le atajó el tiro a Marcelo Martínez, vino Emiliano Hernández y convirtió, llegó el turno de Rodrigo Villar que la tiró afuera y Matías Lacoste la metió en el arco de Alzogaray, fue el turno de Brun y tapó nuevamente Armanetti, con un gol más el Lito sería campeón, pero el palo emperrado devolvió el cañonazo del «Perro» Sergio Cardozo. Lavalleja descontó y se puso a tiro con el penal que convirtió Gabriel Lados, y ahora sí todos con el grito pronto y a enloquecer de alegría si convertía Fernando Correa, esté la picó, pero no como el «Loco» y el balón lo embolso el guardameta de Lavalleja, vino el turno obligado a convertir y no falló Jonathan Pérez. La última bola era campeonato o empate y seguir tirando, literalmente fue el momento de mayor tensión y adrenalina en todos los presentes no volaba una mosca y el silencio rompía los oídos, todavía tengo grabado en mi mente la imagen imborrable del «Nani» Pérez con la camiseta azul revoleando en su mano corriendo desenfrenadamente como un loco rumbo a la tribuna, detrás de él un ejército de sueños corrían para abrazarse a la gloria eterna. El Lito campeón, nostalgia.

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