Pablo Sotelo: una experiencia límite en Bolivia y el agradecimiento de seguir vivos 

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Pablo Sotelo

Por Karina Núñez

El reconocido cantante y cantautor Pablo Sotelo, ex integrante de la banda Bandidos, comenzó recientemente una gira internacional que lo llevaría por Argentina, país que lo vio crecer artísticamente, y también por Paraguay y Bolivia, donde lo esperaban con entusiasmo.

Sin embargo, cuando el sueño apenas comenzaba a tomar forma, un inesperado accidente en ruta obligó a suspender la gira y replantear el regreso a casa. Más allá de las pérdidas materiales y la tristeza por lo ocurrido, hay un sentimiento que hoy prevalece: el profundo agradecimiento a la vida porque todos están bien.

Accidente

Desde Bolivia, Sotelo se comunicó con Diario La Unión para relatar lo sucedido.

El accidente ocurrió el lunes 23 de febrero por la noche, cuando viajaban desde Bermejo hacia Tarija. «A las 11 de la noche chocamos porque se derrumbó una montaña y las piedras me rompieron el motor abajo. Quedamos varados en el medio de la ruta, nos faltaban como 100 kilómetros todavía para llegar», contó.

El trayecto, de por sí complejo, atraviesa montañas, túneles y curvas pronunciadas. La situación se tornó aún más angustiante por la falta de señal telefónica y la oscuridad total. «Nadie paraba hasta que un camionero se detuvo, pero tampoco tenía señal. Nos dijo que cuando llegara al próximo pueblo iba a intentar comunicarse con nuestros contactos», relató.

Ante la imposibilidad de establecer contacto, el artista tomó una decisión que marcaría la noche: «Me puse en modo supervivencia con los chicos, éramos cinco personas. Nos fuimos caminando bajo la lluvia, en la oscuridad, alumbrándonos con los celulares. Era una selva terrible, una oscuridad bárbara».

Tras una extensa caminata, llegaron a un pequeño pueblo donde golpearon puertas sin obtener respuesta, hasta que finalmente una enfermera los asistió, les facilitó conexión a internet y pudieron comunicarse para solicitar ayuda. Una grúa y un taxi los auxiliaron horas después, tras una madrugada interminable.

«Ha sido una experiencia increíble, inolvidable. Una película de terror», describió Sotelo, visiblemente conmovido. El impacto económico también es significativo: el vehículo deberá ser trasladado en grúa hasta Uruguay, lo que implica un costo muy elevado.

La gira, que contemplaba dos semanas de presentaciones en Bolivia, debió ser suspendida. «No tengo energía para continuar. Necesito llegar a mi país y reponerme», expresó.

A pesar del golpe emocional y material, el mensaje que queda es claro: dentro de la adversidad, hay alivio. Todos los integrantes del equipo están a salvo. Y eso, en medio de la tormenta, es lo verdaderamente importante.

Hoy, Pablo Sotelo y su equipo regresan con el corazón golpeado pero agradecido. El sueño de esta gira internacional deberá esperar, pero la vida les dio una nueva oportunidad. Y cuando el arte nace desde la experiencia y la resiliencia, siempre encuentra el momento justo para volver a brillar.

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