La Lic. Andrea Tuana participó de la sesión extraordinaria de la Junta Departamental de Lavalleja
Por Karen Corbo
Desde 2022, la Junta Departamental de Lavalleja conmemora el Día Internacional de la Mujer con una sesión extraordinaria, en la que participan solo edilas. Este año, en la sesión que tuvo lugar el miércoles, el Deliberativo Departamental recibió a la Lic. en Trabajo Social y directora de la ONG El Paso, Andrea Tuana, quien realizó una exposición. Luego, en un cuarto intermedio, conversó con los medios de comunicación presentes.
La sesión
La sesión extraordinaria «me pareció sumamente interesante. Nunca había estado en una sesión de una Junta donde fueran todas edilas. Me pareció un gesto enorme para conmemorar este 8 de marzo, algo muy destacable. Por otra parte también el homenaje a Malvina (Gardil Aldabalde), esa mujer política, tiene un gran significado, por el reconocimiento de lo que ella fue e hizo, todo lo que abrió y todo ese camino que generó para que hoy, la sala de sesiones de la JDL estuviese llena de mujeres. Por otra parte la idea y la propuesta de generar un espacio para conversar sobre estos temas, sobre las desigualdades de género, también me parece muy oportuno, porque muestra el compromiso y el interés que hay en la Junta, en las edilas de poder abordar estos temas que como también se ha planteado aquí hay pensamientos diferentes, opiniones distintas, pero se da el ámbito para poder este expresarlos con respeto y en un intercambio realmente muy interesante».
Violencia política
Tanto en su exposición, como en intervenciones posteriores de algunas edilas, se planteó el tema de la violencia política que reciben las mujeres. «Es un problema que está muy invisibilizado, que muchas veces se toma como esto es lo que tengo que soportar por tomar esta opción y realmente creo que hay que primero hacerlo visible, mostrar y luego creo que hay que generar algún tipo de protocolo o al algún tipo de alguna disposición que específicamente haga visible la violencia política de género, que pueda desarrollar las diferentes formas que hay de este ejercer esa violencia política de género y empezar a generar espacios políticos libres de violencia de género», señaló.
«Cualquier persona puede ejercer violencia, cualquier persona puede faltar al respeto a cualquier persona, pero hay un diferencial en el hecho de ser mujeres porque históricamente no ha sido un ámbito propio para las mujeres. Sin negar que puedan haber mujeres que ejerzan violencia o que respondan quizás a esa violencia política de género con más violencia, sí me parece importante no poner en el mismo nivel lo que sería una mujer ejerciendo algún tipo de violencia, agresión o de este hostigamiento con lo que es el fenómeno estructural de las mujeres sufriendo violencia cuando desarrollan la política», precisó.

Generaciones
Las edilas también plantearon la perspectiva en generaciones, ya sea aludiendo a los niños, niñas y adolescentes, así como a los adultos mayores. «Hay como varias puntas cuando hablamos de niñez y adolescencia, ahí nos lleva el tema del cuidado. ¿Cómo cuidamos? ¿Qué sociedad queremos? ¿Cómo construir una sociedad del cuidado? Cuando el cuidado está asociado directamente con lo que son los mandatos hacia las mujeres y cómo las mujeres seguimos siendo educadas para cuidar. Y eso invisibiliza lo que sale económicamente hablando el cuidado del otro. Si uno tiene que contratar personas para cuidar, ahí le queda muy claro cuánto cuestan los cuidados, pero además son cuidados que no tienen horario, lo que ya sabemos. Entonces, creo que ahí hay todo un tema que obviamente los adolescentes y los niños necesitan ser cuidados. Muchas veces crecen solos y eso genera muchos problemas, desamparos, pero eso no implica que seamos las mujeres las responsables de esto, sino que la sociedad tiene que poder poner en el centro esa discusión y ver cómo va a generar distintas canales, posibilidades. Hay países en donde los varones pueden tener una licencia paternal de un año. Sin embargo, para nosotros es impensable, son 15 días. Hay mucha tela para cortar en ese sentido».
En cuanto a los adultos mayores, «siempre el cuidado ha sido una responsabilidad de las mujeres, y además es incambiable eso. Ese mandato de cuidado muchas veces hace que las mujeres queden sobrecargadas, queden solas con esos cuidados, que además a veces, en algunos casos, hay adultos mayores que tienen francos deterioros, tanto cognitivos y eso tiene un impacto en la salud mental y en la salud física de quien cuida. Ahí amerita un diálogo importante como sociedad».
«Por otro lado, lo que significa envejecer para una mujer y para un varón. ¿Y en qué lugar queda una mujer que envejece en esta sociedad? Muchas veces se sigue pensando y viendo a esa mujer como que es el fin. Terminó su vida reproductiva, entonces también termina su vida social, sexual, amorosa, política, de todo es el fin. Sin embargo, los varones tienen otras expectativas y posibilidades. Todo eso queremos transformar y queremos cambiar para que las mujeres no sigamos estando coartadas en nuestra libertad de ser, hacer y sentir», añadió.
Violencia vicaria
Tuana fue invitada anteriormente por la JDL a propósito del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se conmemora el 25 de noviembre. En la oportunidad se refirió a la violencia vicaria.
Consultada sobre el tema, la trabajadora social y activista subrayó que «se intensifica cuando las mujeres logran dar un paso de independencia, cuando las mujeres logran decir: ‘Basta’. Entonces esos varones que han perdido ese poder sobre la mujer, porque se separa y se va, empiezan con su venganza, -digámosle así-, o su manera de continuar ejerciendo ese poder o esas hostilidades a través de los chiquilines. Ahí nosotros tenemos que pensar, cómo tenemos un estado, un país, unas políticas públicas y una justicia que identifique y que proteja. Hoy por el contrario, lo que tenemos es una Justicia que mira esas situaciones como una consecuencia una actitud de venganza de la mujer que no quiere que el padre vea a los hijos, entonces termina obligando a los niños en revinculaciones forzadas, termina de alguna forma volviendo a respaldar a la agresor, dándole las visitas, y no tomando en cuenta todo lo que la mujer y el niño y la niña dicen respecto de la actitud de este progenitor, que no quiere tener un vínculo genuino, sino que lo que quiere es acceder a sus hijos para seguir controlando y para seguir ejerciendo daño a esa mujer. El poder, el tratar de dominar, el considerarse el dueño, ‘Soy dueño, son mi propiedad privada’ y después pasan cosas muy tristes».
