Un carnaval diferente para el referente del departamento Ramón Pintos
Por Karina Núñez
Luego de muchos años al frente de la comparsa Cruzadera, cosechando premios y participando de las principales Llamadas del país, este 2026 encontró a Ramón Pintos desde un lugar diferente. Por primera vez en mucho tiempo no desfiló el pasado domingo en el Carnaval de Minas, sino que lo vivió como coordinador de la comisión organizadora, tras ser designado por el Gobierno Departamental.
Referente histórico de la comparsa Cruzadera, Pintos explicó que su alejamiento fue una decisión difícil. «Dejé Cruzadera con el dolor del alma, porque ya estaba cansado. Me parece que habíamos cumplido un ciclo, llegar a Montevideo, que es lo máximo, y después mantenerse ahí costaba un montón. Me llevaba mucho tiempo de mi familia y de mi trabajo, y decidí dejar», expresó.
Hoy, desde el otro lado de la organización, asegura que atraviesa una nueva etapa. «Se me dio la oportunidad de estar en la comisión de Carnaval gracias a un montón de gente, especialmente a Analia Grandi, que fue quien me abrió la puerta e hizo visible mi trabajo. Estoy muy agradecido porque si bien milité para el Frente Amplio, nunca lo hice con la intención de recibir nada a cambio», señaló.
También destacó el respaldo de Leticia Martínez, a quien definió como «una terrible compañera de trabajo» que lo escuchó y apoyó permanentemente.
Sobre la organización, Pintos fue enfático: «Para mí fue un éxito. El pueblo lo bailó y lo disfrutó, que es lo más importante. Si bien hay cosas para corregir, hubo poco tiempo de trabajo, pero el resultado fue muy bueno».
El desfile
Uno de los puntos que más destacó fue la coordinación del desfile. Con 13 conjuntos en escena, muchos dudaban que pudiera finalizar en hora. «Me decían que estaba loco, que no terminaba antes de las 12. Conozco las Llamadas en Montevideo, donde desfilan 23 comparsas y está todo coordinado. Sabía que si trabajábamos bien se podía lograr», afirmó.
Y así fue: el desfile culminó en tiempo y forma, sin baches prolongados entre agrupaciones.
«Antiguamente los desfiles eran muy largos, quedaban espacios entre comparsa y comparsa y la gente se iba. Esta vez fue dinámico, una terminaba y ya venía la otra. Eso sorprendió y gustó mucho», explicó.
Mejoras clave
Pintos subrayó avances concretos en la logística, especialmente en la instalación de baños para los integrantes de comparsas y escuelas de samba, tanto en el trayecto como en la salida y el final del recorrido.
«Antes no había baños, y eso generaba molestias incluso con los vecinos. Este año se corrigió y fue brillante. Los propios integrantes y directores nos felicitaron», sostuvo.
Otro punto innovador fue el escenario al finalizar el desfile, con una banda en vivo que permitió que los propios carnavaleros y sus familias disfrutaran la fiesta. «Generalmente uno desfila y se va a su casa. Este año terminamos con música, con la gente bailando en la calle. Eso hace muchos años que no pasaba».
Emoción y compromiso
Acostumbrado a estar al frente de una comparsa, Pintos reconoció que no fue fácil asumir el rol de coordinador. «Soy tímido, no me gusta figurar. Pero era mi trabajo. Caminé toda la avenida coordinando, hablando con los directores, armando las cuerdas de tambores. Como vengo de ese palo, hablamos el mismo idioma y me respetaron».
Uno de los momentos que más lo emocionó fue el paso de la comparsa inclusiva. «Fue algo diferente, algo que hay que hacer, pero sin dar lástima. Ellos lo viven de otra manera y me encantó acompañarlos. Se me llenaban los ojos de lágrimas».
Balance y desafíos
«El balance es que terminé agotado, pero feliz. Para mí fue uno de los mejores desfiles que se han visto en Minas en mucho tiempo», afirmó, aunque aclaró que quedan aspectos por mejorar, como evitar que integrantes vuelvan a circular por la avenida tras desfilar, lo que entorpece el trabajo de las demás agrupaciones. Incluso adelantó que para próximas ediciones podrían evaluarse sanciones en ese sentido.
Finalmente, Pintos remarcó que la apuesta es consolidar una comisión que sume gente capacitada en cada rubro. «No porque sea hijo de alguien va a estar ahí. Si no sabés, no podés estar. Hay que trabajar con libertad y con gente que entienda».
Con la satisfacción del deber cumplido, Ramón Pintos vivió un carnaval distinto, lejos del tambor pero cerca de la esencia. «Fue un desfile para el pueblo. Y terminar con todos bailando en la calle fue notable. Eso es el Carnaval», concluyó.
