29.02.2020 Usar el humor, para superar la discriminación y ser un medio de vida

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Por Rodrigo Guillén

En aquellos tiempos quizá no se hablaba tanto de lo que hoy denominan bullyng o discriminación, la difusión era escasa pero existían. 

Eduardo Omar Fernández Medina hoy reconocido humorista por su personaje «El Gaucho Influencer», debió recurrir al humor desde chico, pero especialmente cuando llegó a secundaria. Venía de un contexto económico difícil, con mucho esfuerzo su mamá Lilián Medina ponía un plato de comida a la mesa, mil sacrificios para que a él no le falte nada cumpliendo como señaló Eduardo la función de padre y madre a la vez. 

Por esos tiempos debido al lugar donde vivía concurrió al Liceo Eduardo Fabini, el cual era catalogada según cuenta Fernández «para ricos» o la clase social más alta, fue ahí donde el humor debió despertar para superar las mil y una bromas que permanentemente le hacían, su defensa era el tomarlo con humor. 

«Por una cuestión de que tenía que usar el humor como mecanismo de defensa, yo vivía con mi madre, por esas cosas de la vida, vivía cerca del Fabini, liceo del centro en aquella época concurría la gente de la high…..Y yo no tenía high nada, vivía en una casucha y comiendo como se ponía gracias a mi vieja y yo tenía que ir a ese liceo por zona donde vivía, y me encontraba con mis compañeros de la Escuela Nº 1 y concurrían a otro liceo, y ahí era donde podía pasar desapercibido, pero acá era la oveja negra, acá como decía mi abuelo eran todos de ‘dos apellidos'», relató. 

«Quiero aclarar que no es una crítica a la institución, y ahí se iniciaba la cuestión de que me decían mira el pobretón», comentó. Su apariencia y aspecto físico era parte de esa discriminación que recibía. «¡Era bullying, lo que hoy llaman así y yo me defendía con el humor, sino debía pasar a las piñas. ¡La vida misma es así, o te enojas o lo agarras con humor! Llegó un momento que no me jodían más, si yo no me calentaba los hacía reír, me echaban de las clases porque los profesores que tenía sudaban frío, ¡siempre estaba de la puerta para afuera!», recordó Eduardo.

«Algunos me mandaban a dar una vuelta al ombú para que tomara aire, te imaginas no volvía más a clase. Así empezó el humor como mecanismo de defensa y era la época donde éramos gurises y veíamos Video Match que era furor. Ahí me imitaba los personajes en el intervalo, dos por tres me tiraban diez pesitos y me iba a la cantina del Santi y me compraba una medialuna y empecé a usarlo como eso y me empezó a gustar y claro dejé de lado el estudio», mencionó. 

Eduardo señaló que concurrió los 6 años al liceo, pero en realidad llegó a tercero ya que las restantes veces concurría como repetidor. «¡Hice los 6 años, uno en primero, tres en segundo y dos en tercero, ahí no repetí porque abandoné! Pero fue mi universidad para lo que soy hoy», sostuvo.

DESTINO: MONTEVIDEO

Las posibilidades siempre son mayores en Montevideo, y fue hacia ahí que Eduardo armó su bolso y salió cargado de ilusiones. «Trabajaba en una tienda en Minas y de ahí me fui a seguir vendiendo ropa a Montevideo, cuando uno llega a una edad y a veces es un error pero nos pasa, ves que tenés veintipocos años en el interior y ves que no podés seguir dedicándote a eso, eran otras épocas, la tecnología no estaba al alcance de la mano no podías como hoy entrar a Google y buscar qué podés hacer de tu vida, y ahí fue donde me fui y comencé a trabajar en diferentes tiendas del Shopping», expresó. 

«Allá en las tiendas pasa como en el fútbol, vos tenes a los supervisores que andan por los pasillos del shopping y se empiezan hacer cruces de información de los empleados y te paraban para llevarte a su tienda a trabajar», recordó Eduardo.

UN AMIGO, UN CASAMIENTO PARA DESPERTAR SU PROFESIÓN

Esperaba en la fila de un supermercado para ser atendido, sonó su teléfono y una propuesta casi impensada llegó. El encargado de la discoteca que estaría en la fiesta de boda de un amigo le pedía disfrazarse de mujer junto a 3 amigos más, eso debía ser sumamente secreto para poder cumplir la sorpresa. 

«En el 2014 me llama el de la discoteca y me dice que querían hacerle una sorpresa en mitad de la noche, ahí me explica qué debíamos hacer y le dije no no que me voy a disfrazar…..pero en plena fila del supermercado finalmente le digo mira lo hacemos. ¡Llegó el casamiento y a la mitad hicimos el show y cuando terminamos la gente se arrimaba y me decía ‘che haces esto en los casamientos para poder contratarte’…Y entre esos uno me dice ‘che por qué no haces Stand Up’ y yo no sabía ni que era eso, es más a veces recordé que en alguna película americana aparecía uno haciendo eso y yo lo criticaba, decía que era aburrido, y ¡mirá en lo que termine!», manifestó. 

Tras esa experiencia realizó un curso y participó de un concurso en Maroñas donde logró con su monologo el primer lugar, de ahí en más su profesión pasaría a ser su vida, el sueño de siempre fue cumplido. 

«Después de ganar en Maroñas empecé actuar en casi todos los clubes comedias de Montevideo, ahí tenés como todo mantenerte, laburar y laburar, yo seguía trabajando en la tienda, no tenía chance de zafar. ¡Entre todo eso tuve la gran oportunidad que me la dio Roberto Peña de viajar a Mar del Plata, actuar con él tras ganar en Maroñas, fui probé y era un sueño, ahí me hizo un clic, ese sueño que tenía enterrado…Y dije a veces uno está en un laburo que no le gusta, te estas quejando, que no sabes que hacer y lo único que haces es estar sentado en una silla quejándote que pasé el tiempo. ¡Macho levántate de la silla y andá por lo que querías ser! Si querías ser mecánico y tenés 40 años… Dejá de quejarte por qué hiciste en tu vida una cosa que no querías, cuando la cabeza te hace ese clic te levantas y lo haces. Yo descubrí que no hay edad para empezar en algo o para reinventarse en la vida», reflexionó. 

«Cuando vi allá lo que era me di cuenta que yo eso lo quería de chico cuando miraba a Olmedo en las películas…y ahora quiero más – mencionó entre risas-. No se me podía escapar», afirmó. 

Tras ese momento en vivido en Argentina, Eduardo volvió a Uruguay y a su tarea habitual, vender ropa, pero ya con otra idea en mente que lo mantenía distraído. «Ahí empecé a ver que con la ropa ya no me iba tan bien, iba a una empresa y me mandaban al seguro, mi cabeza estaba en eso que quería irme y meterme en el humor, y tuve una suerte de golpe, me echan de una tienda por una cuestión con problema de un cliente que era propietario de un local del Shopping donde trabajaba, me metí con el equivocado. De ahí en adelante cambio la historia, dije aquí es la oportunidad», describió.

NUEVAMENTE BUENOS AIRES

Esta vez volvió a Argentina, de paseo con su pareja en Buenos Aires no podía dejar de pensar en su futuro, distraído, alejado del momento que vivía, pensando en ese cambio se volvieron a Uruguay para finalmente dar el gran golpe del humor. 

«Tuve problemas personales, pérdidas, pasa lo del laburo se juntan las tres patas y me cambia el decir que no debía volver a lo que estaba, ahora sí o sí era el momento. Ahí empecé y lo hice muy mal, uno conoce hoy en día en las redes sociales y decís ‘pah mira cómo la pegó este loco’, pero no sabes todo lo que pasó para llegar, uno ve la explosión de la persona. Yo hace 5 años que hago esto y diría que hace medio año vivo de esto, lleno la panza, para mi es mi trabajo», expresó.

EL NACIMIENTO DEL GAUCHO INFLUENCER

Tras un primer video con su amigo Mauricio, el éxito fue muy poco, diríamos que casi nada. Una mañana Mauricio nuevamente lo llama para grabar otro video… . Ahí aparece el Gaucho Influencer a escena. 

«Mauricio me llama después de ese primer video, rumbo a su casa iba pensando qué podía hacer, se me apareció como una cosa que dije ya está es el Gaucho, yo vengo en mi interna decía porque un personaje me tiene que tapar a mí, yo quiero ser yo, pero ese personaje tenía algo y es que el personaje tiene una mezcla de mi abuelo como era de inocente y bruto pero no lo jodías con nada, de mi abuela que era de las Sierras de Carapé con descendencia italiana y era sumamente cómica, con esa impronta en las mesas de reunión eran todo risa, juegos de palabras de mis abuelos. Era eso, ahí estaba el contenido del personaje. Llego a lo de Mauricio y le dije vamos hacer un video con el gaucho. Lo hacemos y pasó que a la gente le gustó, comparando el resto de los videos que no pasaba nada. Ahí me dije de hacer uno por semana, la cuarta semana quería hacer todo videos del gaucho y todos los días, y ahí fue de a poquito entrando. Lo del Influencer vino porque gauchos en esto ya había, pero no existía un gaucho que quisiera ser Influencer y cambie la visión de llevarlo de que entre a toda la familia, no fue cuestión que busqué, se dio, lo empezó a ver el más chiquito, el más viejito, el del medio, y vi que era una linda cortina. A mi show va toda la familia, nadie queda afuera», indicó.

RECORRIDA POR EL INTERIOR

Su tierra natal lo recibe en su inicio de gira que pasará por ahora en 10 departamentos del país. El próximo 14 de marzo en el teatro Lavalleja se presenta el Gaucho Influencer, aún falta confirmar la hora y donde se venderán las entradas, pero seguramente en los próximos días DIARIO LA UNIÓN tendrá la información para que ojalá, las 400 butacas del renovado Teatro Lavalleja acompañen a este humorista de excelente nivel. 

Eduardo Fernández lleva más de 1.000 espectadores en Movie Center en las funciones que ha brindado, se mantiene dentro de los tres mejores en lo que refiere a humor y sobre todo es minuano. Un tipo que no olvida sus raíces, que Minas es su casa y rincón en el mundo siempre. Un tipo soñador y cumplidor de sus propios sueños, con esta historia que nos ha contado, queda demostrado que en la vida se deben cumplir nuestros sueños, quien sueña siempre estará lleno de vida para poder cumplirlos.

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