Fue inaugurada la primera placa de señalamiento de memoria en Lavalleja

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Por Karen Corbo

Sobre las 13 horas del viernes una multitud se congregó en la avenida Artigas y Manuel Benavente, frente al Batallón «Brigadier General Juan Antonio Lavalleja» de Infantería Nº11. En el lugar se inauguró una placa de señalamiento de memoria, que visibiliza que en el lugar hubo violaciones a los derechos humanos durante el período 1968 – 1984.

Al emotivo acto asistieron la vicepresidenta de la República Carolina Cosse, la secretaria general Arianna Bentos, el director general del Ministerio de Educación y Cultura Carlos Varela, el diputado Javier Umpiérrez, la directora de la Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente Alejandra Casablanca, integrantes de la Comisión Nacional Honoraria de Sitios de Memoria, representantes de organizaciones sociales, sindicales y de derechos humanos, directores de la Intendencia de Lavalleja, el presidente de la Junta Departamental de Lavalleja Mauro Álvarez, ediles, expresos y expresas políticos, y familiares.

El acto fue conducido por Marinés Guillén y Leticia Burgueño, integrantes de la Comisión Departamental de Sitios de Memoria y de Todos Somos Familiares Lavalleja.

«Nos convoca un hecho histórico y profundamente reparador, la señalización de este lugar como sitio de memoria, en reconocimiento a las grandes violaciones de los derechos humanos cometido aquí durante el terrorismo de Estado. La instalación de la placa se enmarca la Ley 19.641, de creación y declaración de Sitios de Memoria Histórica del Pasado Reciente, que reconoce aquellos espacios donde el Estado ofició terrorismo, persecución política, prisión ilegal, tortura y demás violaciones de los derechos humanos. Nos convocamos aquí para cumplir con un deber histórico y ético para Lavalleja y para Uruguay, inscribir la memoria en el espacio público. Esta placa que descubrimos no es sólo un trozo de metal y piedras, es un testimonio de verdad, un acto de justicia y un abrazo de reparación para quienes sufrieron aquí mismo la violencia y la tortura entre 1968 y 1985. Dolió y sigue doliendo, pero el silencio duele más», relataron.

«Señalar que este batallón funcionó como un centro de detención, no busca dividir a nuestra comunidad, sino contribuir a sanar desde la verdad histórica. Que cada joven de Lavalleja que pase por esta avenida pueda leer en estas palabras y comprender que la democracia se cuida todos los días y que este hito sea un faro de conciencia para que las instituciones del Estado estén siempre al servicio de la vida, la dignidad y del pueblo. Nunca más terrorismo del Estado. La concreción de este señalamiento surge a partir de una petición presentada ante la Comisión Nacional Honoraria de Sitios de Memoria por parte de Julián Mazzoni, Adriana Vernengo, Luis Pais, Adán Vergara, Adriana Montañez, Gustavo Guadalupe, Conrado Guadalupe, Pablo Leiva, Omar Estrada, Araí Píriz y el colectivo Todos Somos Familiares Lavalleja», reseñaron.

Destacaron el apoyo del Plenario Intersindical de Lavalleja y enfatizaron que «las y los peticionantes reflejan la representatividad de más de 150 personas que padecieron aquí graves violaciones a los derechos humanos durante la dictadura cívico-militar».

Luego se leyeron varios saludos, entre ellos el del intendente Daniel Ximénez, que no estuvo presente dado que se encontraba en Salto, en el Congreso de Intendentes.

Sitios de memoria

El presidente de la Comisión Nacional Honoraria de Sitios de Memoria, Martín Prats, destacó el trabajo realizado por la comisión departamental, que redundó en la concreción de la señalización para resignificar «a este lugar que fue continente del terrorismo de Estado y en un lugar de memoria, información histórica y espacios de reflexión y conciencia».

«En cumplimiento de su mandato legal, la Comisión Honoraria ha declarado ya 34 sitios de memoria y 33 señalizaciones de memoria. Los lugares de memoria son espacios privilegiados para educar en el valor de la democracia y los derechos humanos a las generaciones jóvenes y hacerles conocer qué sucede cuando se pierde el Estado de Derecho. Para esta señalización, el grupo solicitante, el colectivo Todos Somos Familiares de Lavalleja, aportó abundante información que detalla los graves delitos de lesa humanidad perpetrados por el Ejército Nacional en el Batallón de Infantería Nº 11 entre los años 1968 y 1980. Entre la información aportada se presentaron testimonios escritos de cada uno de los peticionantes y, por otra parte, se recabó información sobre al menos 140 personas que fueron aquí secuestradas o detenidas y torturadas. La Comisión también recibió información a través de un listado de textos de prensa y publicaciones que dieron prueba de las violaciones a los derechos humanos perpetradas. Todo ello ha permitido a la Comisión constatar los hechos denunciados, los cuales comenzaron en el año 1968, cuando varios dirigentes de sindicatos de los trabajadores de los entes autónomos y estatales sufrieron prisión durante la militación decretada por el gobierno», reseñó.

Detenciones

«Más tarde, en la militarización de los bancarios en 1969, durante la huelga de 70 días, fueron detenidos en este batallón los dirigentes y militantes bancarios del oficial de AEBU de Minas, entre otros Abel Sención y Luis Arce. También existe testimonio sobre la detención de dirigentes del Plenario Obrero Estudiantil de Lavalleja y que, durante 1972, fueron detenidos militantes del MLN y sometidos a graves torturas en este cuartel. Entre los detenidos y torturados se encontraban Nerys Díaz, Raúl Vernengo, Marcelino Perlas y Adán Pedro Vargara. El 2 de junio de ese año fue detenida Marianela Tourné, quien dio a luz en cautiverio a su hijo Emiliano. En la huelga general de 1973, también fueron detenidos en este mismo cuartel dirigentes de FANCAP Minas, de FFOSE, del Telégrafo, de la Asociación de Profesores, de la Asociación de la Madera y el Transporte, entre otros», detalló Prats.

«El secretario general del Plenario y dirigente de FANCAP, Luis Pais Riverón, también fue detenido en esa oportunidad. Días después, a raíz de una volanteada contra el golpe de Estado, fueron detenidos militantes de diferentes partidos políticos, Partido Colorado, Partido Nacional y Frente Amplio. En el año 1974 estuvo detenido aquí el general Líber Seregni, también estuvo aquí recluido José Mujica. En 1975 se fue incrementando la presencia de la inteligencia militar del batallón en la vida de los minuanos, con permanente hostigamiento a las personas que ellos consideraban opositores. En este sentido, un reportaje de María Esther Gilio a Homero Guadalupe del 12 de setiembre del 2008 es muy ilustrativo. Desde ese momento, además, las detenciones y torturas al propio Guadalupe hay que incluir entre las víctimas a su compañera, Lolita Rubial», indicó.

«A fines de 1975, la represión se ensañó con el núcleo católico, que se organizaba en torno al padre Salvador Roca, quien fue detenido junto a una decena de integrantes de la comunidad, en un gran operativo que rodeó la parroquia de la Estación. Previamente había sido detenido Juan Pérez, militante católico y dirigente sindical de los cartoneros. Las brutales torturas que sufrió ameritaron la intervención del obispo Quaglia, quien concurrió al propio cuartel para reclamar por su libertad, la que finalmente obtuvo. En 1976, nuevamente Seregni estuvo en prisión, en momentos en que recrudecía en la ciudad la brutal persecución a militantes de la UJC y el PCU, además de otros integrantes del Frente Amplio, los sindicatos y militantes sociales. Además del ya nombrado Luis Pais, en ese momento fueron secuestrados en horas de la noche, encapuchados, atados de pies y manos y llevados al Batallón de Infantería Nº 11, junto a decenas de ciudadanos y ciudadanas, entre otros Omar Estrada, Pablo Leiva, Luis Marichal, Walter Ferreira y Julián Mazzoni. También estuvieron detenidas otras personas que hoy están fallecidas: Ester Ferrari de Vernengo, Marta Burgueño, Godofredo Fernandes, Abdón Bayarres, Jesús Pais Riverón, Guillermo Pesci, Mario Ruoppolo y Gabriel Di Leone, muchos de los cuales fueron procesados por la Justicia Militar, luego de meses de torturas e incomunicación. En esa instancia, el ciudadano Nicanor Aldabalde, fue detenido y liberado con una grave dolencia cardíaca, muriendo a los pocos días. En junio de 1980 se produce una brutal ola represiva en la ciudad, con el objetivo de perseguir a quienes militaban por el No en el plebiscito de ese año, con base en el Batallón de Infantería Nº 11, donde vuelven a ser secuestrados y torturados ciudadanos y ciudadanas de Minas. Son detenidos, entre otros: Elena Chaín, Lolita Rubial, Fernando Larrea, Pablo Leiva y Araí Píriz. Lo cual consta en el testimonio de Pablo Leiva y Araí Píriz», rememoró.

Prats precisó que se aprobó la señalización del Batallón de Infantería Nº11 «para incorporarla al catálogo de Sitios de Memoria. Tener presente el pasado triste y doloroso de este sitio nos permite seguir luchando por los derechos humanos, valorar y proteger la democracia, velar por la convivencia pacífica, la integración de las diversidades, la protección de los grupos sociales vulnerables, promover el sano debate de ideas, respetar a todas las personas, sí, pero repudiar con fuerza todas las ideas y actos de discriminación, de odio, inhumanos y aberrantes. Sostener la memoria no es sólo recordar, es una práctica política que exige al Estado y a la sociedad no naturalizar la injusticia, porque una paz sin memoria no es paz, es otra forma de violencia. Nunca más terrorismo de Estado», concluyó.

Minuanos

De pie y con aplausos sostenidos fueron recibidos Araí Píriz y Raúl Vernengo, que calificaron la jornada como «un hito en la historia de nuestra sociedad». Recordaron el inicio del proceso «a finales del 2024, cuando surge la necesidad de unos veteranos, que aún están vivos y estuvieron presos en este cuartel, de señalizar un sitios de torturas en Lavalleja. Estábamos entre los tres departamentos del país que aún no tenían intervención de Sitios de Memoria. Esto no lo hubieran podido lograr solos, porque son muy pocos los exprisioneros políticos que quedan vivos. Enseguida se sumaron los hijos de los presos políticos, el colectivo Todos Somos Familiares de Lavalleja y la Intersindical. No es una casualidad. Los hijos sufren las heridas de sus padres y madres. El colectivo de familiares de detenidos desaparecidos que  aún buscan a sus seres queridos (muertos en centros de detención) y la Intersindical, que vivió y mantiene viva la imagen de sus compañeros presos».

«Los ex-presos políticos de este batallón testificaron para que se corroborara la documentación en el Instituto Nacional de Derechos Humanos. Recorrieron los ámbitos legales de la ley 19.641 que los ampara, con la participación de la Comisión Nacional  Honoraria de Sitios de Memoria. En junio del 2025 logramos que se aprobara la señalización del batallón de Infantería N 11. En definitiva, se logró que el Estado uruguayo lo autorizara. Elegimos señalizar en la vereda del cuartel. ¡Cuánto significado tienen estas veredas! Veredas en las cuales los familiares y amistades de presos y presas venían en busca de alguna noticia. A traer ropa limpia cuando lo comenzaban a permitir», describieron.

«Empezamos a charlar con sectores democráticos, sociales y políticos, que lucharon por el retorno a la democracia que ya estaba vulnerada en 1968 con las Medidas Prontas de Seguridad, con el gobierno de Pacheco Areco. En ese entonces nuestra sociedad comenzó a vivir la persecución de bancarios, trabajadores estatales y población en general. Se prohibieron las asambleas gremiales y las detenciones no necesitaban orden judicial. La militarización comenzó en 1968, un proceso que desembocó en la dictadura militar que azotó al cono sur, a Uruguay y a  nuestro querido pueblo de Lavalleja. Hoy tenemos entre nosotros a aquellos que en su adolescencia fueron detenidos por formar parte de la Asociación de Estudiantes de Secundaria. También nos acompañan hijos de profesores que los apoyaban. Pero, ¿qué hacían estos estudiantes y profesores? Se reunían, usaban un mimeógrafo para imprimir ejercicios de matemática, física o textos diversos con preguntas para ejercitar a los alumnos antes de los escritos. Sí, eso era subversión, eso era parte del ‘peligro’ en aquella época. Sí, ese era el motivo de detención de adolescentes (menores de edad) por parte de la Policía y de docentes que cada tanto no iban al liceo porque estaban presos o arbitrariamente suspendidos por un tiempo. También nos acompañan hijas e hijos de maestras y maestros, algunos detenidos, y luego destituidos de sus cargos. La mayoría tuvieron que irse a otra parte del país para conseguir otros trabajos. La educación fue desmantelada para dar lugar a personas en la cual los represores tuvieron más confianza. También nos acompañan aquellos que fueron gurises y eran guiados por sacerdotes democráticos, que también estuvieron presos, cuya peligrosidad era darles herramientas de trabajo, estudio y compromiso con la solidaridad. Y están y han estado presentes familiares de militares que estuvieron presos en este cuartel. Algunos de ellos son oriundos de Lavalleja. Mucha gente fue detenida por la policía y los militares en esa época, llamada ‘pachecato’ y luego por la dictadura cívico-militar. Muchos nos acompañan con nuestros recuerdos porque la memoria es porfiada cuando hablamos del sufrimiento de estos vecinos».

Primer paso

Vernengo y Píriz precisaron que se eligió señalar el Batallón de Infantería «para dar el primer paso de Sitios de Memoria en Lavalleja, para comenzar a nutrir la memoria de quienes no habían nacido, para quienes tienen una historia sesgada de los hechos ocurridos en este cuartel. La ignorancia de la violación de los derechos humanos del pasado reciente se instala desde el silencio de quienes por temor, por falta de información o por apoyo en esos años oscuros siguen repitiendo una historia falseada. No somos dueños de la historia, somos parte de esa historia con nuestros cuerpos y  emociones. Tanto el ‘pachecato’ como la dictadura cívico-militar llenaron este cuartel de presos y presas. Nunca vamos a saber cuántos fueron porque cuando comenzamos el proceso de señalización comenzaron a surgir nombres de presos y presas que trasladaban desde diferentes cuarteles para ser torturados acá. No eran de Lavalleja, pero este fue uno de sus destinos para la tortura. Al día de hoy tenemos una lista aproximada de 152. El número exacto nunca lo vamos a saber, pero esto marca la triste relevancia en cuanto a la tortura que existía en este cuartel».

«Para nosotros es muy importante este hito histórico que logramos, porque es un hito de reparación para toda la sociedad. No es solamente nuestra reparación, sino la de toda la comunidad de Lavalleja», indicaron. Sobre el final sostuvieron que «colocar una placa es un acto de educación a la población en general. Es un acto de reivindicación de la memoria del pasado reciente, un acto donde dejamos en claro que nadie tiene el derecho de torturar y por sobre todo es una forma de afianzar nuestra democracia. Es un acto de sensibilización y concientización de hechos donde el negacionismo no tiene lugar. Esta placa es un símbolo que grita nunca más terrorismo de Estado».

Lavallejinos

En el acto también se recordó a los lavallejinos que fueron detenidos desaparecidos: Fernando Miranda, Otermín Laureano Montes de Oca, Renée Pereira Gasagoite, Martín Isabelino Pelúa Pereira, José Luis Pelúa Pereira, Carlos Rodríguez Mercader, Carlos Julián Hernández Machado, Gustavo Edison Inzaurralde Melgar y Ada Margaret Burgueño Pereira. A la mención de sus nombres, el público respondió con un «presente» que resonó.

Poema e inauguración

Marcia Collazo Ibáñez y Rodrigo Collazo Ibáñez, hijos de Vladimiro Collazo, expreso político, y Pablo Leiva, que fue prisionero en el lugar e integra la Comisión Departamental de Sitios de Memoria leyeron el poema «Documento para mi hija que emigra» de Gabriel Di Leone, que fue preso político en el lugar.

A continuación se invitó a expresos y expresas, así como sus familias y familiares de quienes fallecieron, y las autoridades presentes, a descubrir la placa de señalamiento de memoria. 

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